Hay elementos que demuestran cuando una ciudad es próspera y está a la altura de las grandes metrópolis, lo que es un claro indicativo de desarrollo. Uno de esos indicativos es el número de centrales de autobuses que conecta con diversos destinos.
La CdMx, Monterrey y Guadalajara, coinciden en tener cuatro terminales, casi todas de las mismas dimensiones; sin embargo, Puebla, a pesar de ser la cuarta ciudad más importante del país, solo se tiene una: la CAPU.
A esta se suma Paseo Destino construida con inversión privada, principalmente para viajes al aeropuerto de la CdMx y el AIFA.
El crecimiento de la zona metropolitana obligó a construir una segunda terminal: la CAPU del Sur, que fue recientemente inaugurada.
Hay muchos nichos de oportunidad para que a largo plazo sea una central de autobuses que desahogue la carga de corridas que se tiene en la CAPU Norte.
De inicio, la extensión es apenas una tercera parte de la que se encuentra en la colonia Las Cuartillas, pero con la posibilidad de que pueda crecer.
A la fecha, el número de corridas que está ofreciendo es menor a 20 a pesar que se supone son 10 empresas las que operarán.
La conectividad será un gran reto por las dificultades que representa la 11 sur con un carril confinado a RUTA que limita dar vuelta a la izquierda y donde aquellos autobuses que quieran ingresar a la CAPU 2 lo tendrán que hacer entrando por Periférico y recorriendo la calle que pasa frente al Hospital General del Sur, una vialidad ya de por sí caótica y en malas condiciones.
Después habrá que sortear otra dificultad: el ambulantaje. Difícilmente podrá evitarse, por lo que el trabajo de la autoridad es controlarlo y decidir por la organización menos conflictiva. Parte de las movilizaciones de Antorcha Campesina en las últimas semanas fueron para presionar que sea a ellos a quienes les otorguen el control del ambulantaje y no a la Doroteo Arango ni a la 28 de octubre.
Otro pendiente es garantizar que no se eleve la delincuencia en la zona que colinda, además del hospital, con la Plaza Centro Sur y la unidad habitacional Agua Santa, donde ya se padecen robos.
Este nuevo paradero representa una señal de desarrollo, pero pondrá a prueba la capacidad del gobierno estatal y municipal para que sea funcional, más allá de la bonita foto y los discursos bien pronunciados.