Hay historias que empiezan como una decisión personal y terminan exhibiendo un fracaso social. La de Blanca Adriana parece ir por ahí.
Tenía 37 años, un esposo, dos hijos, una rutina, planes, una vida por delante. De repente, entró a una clínica estética y ya no volvió a salir.
Y ahora nos preguntamos: ¿cómo operan estos lugares?
Porque el debate ya no está solamente en una desaparición o en una posible cadena de responsabilidades penales. El reflector apunta a un modelo que encontró refugio en las lagunas jurídicas del sistema.
Centros de intervención estética que ofrecen procedimientos cada vez más invasivos bajo la promesa de transformación. Supuestos especialistas que ejercen sin la preparación necesaria o sin las certificaciones correspondientes. Espacios improvisados que un día funcionan como departamento y al siguiente reciben pacientes para procedimientos que, en cualquier sistema sanitario serio, exigirían condiciones hospitalarias.
La ley poblana no parece ignorar el problema porque en el artículo 259 prohíbe “que peluquerías, estéticas, gimnasios, spas, particulares o establecimientos sin licencia realicen procedimientos médicos, infiltraciones o cirugías estéticas y reconstructivas”.
Entonces no es que no exista regulación, sino que se la pasan por el Arco del Triunfo.
Si el universo de establecimientos crece más rápido que la capacidad de inspección sanitaria, el resultado es que estamos llegando tarde.
Pero a pesar de todo, existen iniciativas para endurecer controles, pero terminan atrapadas en el cálculo partidista. Propuestas que llegan al Congreso y cuya suerte parece depender del color de quien las presenta.
Cuando eso pasa, la regulación deja de ser política pública y se convierte en administración de intereses.
Mientras tanto, las clínicas siguen anunciándose, los procedimientos siguen vendiéndose; y los pacientes siguen entrando.
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En la carrera por la alcaldía capitalina para 2027 las cosas comienzan a tomar claridad.
Por un lado José Chedraui quien podría buscar la reelección. Por el otro, la maestra Laura Artemisa quien, ahora sí, parece ser leída como una figura con aspiraciones y condiciones para competir. En Morena y partidos aliados, seguramente surgirán otros perfiles, pero lo cierto es que la lucha esta entre estos dos, que además, tienen buena relación, una con el otro.