El Tesoro de Estados Unidos anunció que duplicaría el volumen de las operaciones de recompra de títulos de deuda con vencimientos de entre 10 y 30 años hasta, como mínimo, cuatro mil millones de dólares por operación, lo que frenó una escalada de los rendimientos que había inquietado a los inversionistas.
El cambio, desde los dos mil millones, se aplicará a los tramos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años, y estará vigente desde el 9 de septiembre hasta el 4 de noviembre, informó el Departamento Tesoro en un comunicado.
La medida se anunció después de que una fuerte venta de bonos llevó el rendimiento de la deuda del Tesoro a 30 años US30YT=RR a un máximo desde 2007, por el temor a una escalada inminente de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y la creciente preocupación por el deterioro fiscal estadunidense, mientras la deuda pública total pendiente se acerca a los 40 billones de dólares.
Los rendimientos habían subido el martes a pesar de una operación de recompra, programada con antelación, de bonos a 20 y 30 años por valor de dos mil millones de dólares.
El retorno de las notas a 30 años alcanzó un máximo de 19 años, que alcanzó el martes un máximo de 5.34 por ciento, se moderó y cayó el miércoles un mínimo del 5.187 por ciento, la mayor baja diaria desde finales de junio.
"Este aumento del volumen de las operaciones de recompra refleja el deseo del Tesoro de proporcionar un mayor respaldo a la liquidez en los vencimientos nominales más largos, donde existe una demanda sólida y constante de los agentes del mercado, como demuestra el importante volumen de ofertas de alta calidad que el Tesoro recibe habitualmente en las operaciones de recompra de deuda a más largo plazo", dijo el Tesoro en un comunicado.
Mayores costos
Analistas de mercado dijeron que la medida del Tesoro refleja su sensibilidad ante la posibilidad de que las presiones del mercado de deuda se vuelvan más problemáticas, lo que aumentaría los costos de financiación, mantendría altas las tasas hipotecarias y supondría un riesgo de perturbaciones más generalizadas en los mercados financieros.
"Creo que temen el impacto de unos rendimientos del 5 por ciento o superiores en los plazos largos, no solo porque aumentan los costos de las tasas de interés para el Gobierno, sino también para el sector privado", dijo Rene Albrecht, analista sénior del DZ Bank en Alemania. "Solo faltan tres meses para las elecciones de mitad de mandato".
El rendimiento del bono a 10 años US10YT=RR también bajaba el miércoles, seis puntos básicos, al 4.65 por ciento.
"Han tenido que recurrir a su arsenal de herramientas para frenar la reciente subida de los rendimientos", añadió Albrecht.
Es la segunda vez este mes que el secretario del Tesoro Scott Bessent interviene para intentar contrarrestar los movimientos del mercado, tras haberse sumado a Japón en una operación en el mercado de divisas el 1 de agosto destinada a revertir la caída del yen a mínimos de los últimos 40 años frente al dólar.
"Bessent vuelve a demostrar su habilidad táctica como secretario del Tesoro activista: golpeando a los especuladores bajistas de bonos con un anuncio sorpresa de un aumento del programa de recompra en un día de agosto con escasa liquidez", señalaron los analistas de Evercore ISI en una nota, en la que también cuestionaron si la operación tendría un impacto duradero.
La recompra del martes de bonos con vencimientos de 20 a 30 años incluyó la adquisición de mil millones de dólares de un bono que vence en 2048 y de otros mil millones de dos bonos con vencimiento en 2051, según registros del Tesoro. Los inversores habían ofrecido al Tesoro casi 20 mil millones de dólares en bonos para su recompra.
La próxima operación de recompra programada actualmente para bonos a 20 y 30 años está prevista para el 24 de septiembre, mientras que para el 10 de septiembre se ha programado una recompra de deuda con vencimientos de 10 a 20 años.
Preocupación persiste
Los planes sorpresa de recompra de bonos del Tesoro de Estados Unidos frenaron brevemente un aumento global de los costos de financiamiento de largo plazo, pero la persistente preocupación por la inflación y el alza de la deuda pública hicieron que los rendimientos volvieran a subir el jueves.
Los inversionistas señalaron que la decisión planteaba dudas sobre si, en estos momentos, la Reserva Federal o el Tesoro ejercen una mayor influencia sobre las condiciones generales del crédito. La medida sigue a una compra de yenes por parte del Tesoro de Estados Unidos en los mercados de divisas hace apenas unas semanas.
"Por lo general, cualquier intervención no funciona demasiado bien en el largo plazo. Al cabo de un tiempo, los rendimientos tienden a volver simplemente a los niveles que había antes", dijo Michael Goosay, director de inversiones de renta fija en Principal Asset Management.
Señaló que el Tesoro tiene otras opciones, pero es poco probable que cambien mucho. "La realidad es que las necesidades de financiación requieren una amplia cobertura de la curva, por lo que es poco probable que este tipo de medidas tenga un efecto significativo" sobre los rendimientos de los bonos a largo plazo, añadió.
El rendimiento de los bonos estadounidenses a 30 años US30YT=RR cayó 9 puntos básicos, pero volvió a subir el jueves, con un alza de 5.4 puntos básicos, al 5.249 por ciento, acercándose de nuevo al máximo de 19 años del martes, del 5.34 por ciento.
Los analistas de JPMorgan señalaron en una nota que el anuncio del Tesoro contribuye poco a abordar los problemas subyacentes que impulsan al alza los bonos, entre los que, sostienen, se incluyen los déficits fiscales insostenibles y las crecientes expectativas de inflación.
"Esto aporta, en cierta medida, un poco más de tranquilidad al indicar que los bonos a largo plazo no van a sufrir una liquidación desordenada", dijo Chris Turner, director global de mercados de ING, al referirse al anuncio.
"En general, esto va a favorecer el entorno de inversión, volviendo a un clima de apetito por el riesgo y de ligera debilidad del dólar", agregó.
Los costos de financiación de largo plazo en el mundo han alcanzado máximos de varias décadas, a medida que los gobiernos acumulan una deuda récord por las crisis en cadena —desde la pandemia hasta la guerra con Irán—, y para financiar el bienestar social por el envejecimiento de la población, así como para impulsar el gasto en defensa.
LG