M+.- El sector financiero no bancario ha experimentado un destacado crecimiento en los últimos años, impulsado principalmente por la oferta de cuentas de ahorro con altos rendimientos y el otorgamiento de tarjetas de crédito; una tendencia capitalizada por las Sociedades Financieras Populares (Sofipos).
Sin embargo, en su más reciente reporte, el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero reconoció que ciertos intermediarios no bancarios presentan indicadores de riesgo que sugieren vulnerabilidades financieras.
Éstas, principalmente asociadas con su baja rentabilidad y menor liquidez, aunque garantizó que no representan un problema significativo al sistema financiero nacional, ya que el segmento no bancario muestra señales de debilidad en varios indicadores.
“Si bien algunos intermediarios financieros no bancarios presentan indicadores de riesgo que sugieren vulnerabilidades financieras asociadas con su baja rentabilidad y menor liquidez, la exposición de la banca múltiple, pues del resto del sistema financiero a estos es baja, por lo que dicha situación no representa un riesgo para el sistema en su conjunto”, expuso.
¿Quiénes integran el el Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero?
Este consejo está integrado por la Secretaría de Hacienda, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), el Banco de México (Banxico), la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) y el Instituto de Protección al Ahorro Bancario (IPAB).
El Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero es una “instancia de evaluación, análisis y coordinación de autoridades en materia financiera”, creado mediante decreto presidencial del 29 de julio de 2010.
Su mandato es “propiciar la estabilidad financiera, evitando interrupciones o alteraciones sustanciales en el funcionamiento del sistema financiero y, en su caso, minimizar su impacto cuando éstas tengan lugar”.
Factores de riesgo apuntan al acelerado crecimiento y la agresiva competencia por captar clientes que han generado distorsiones para las Sofipos tradicionales.
Al intentar competir con las llamadas NeoSofipos en clientes, crédito y cuentas de rendimiento, las instituciones tradicionales han comenzado a enfrentar serias dificultades en materia de solvencia, morosidad y capitalización.
Situaciones como el colapso de Ficrea y, más recientemente, la condición financiera del Consejo de Asistencia al Microemprendedor (CAME), han presionado en diversos momentos al Fondo de Protección de Sociedades Financieras Populares (Prosofipo).
¿Qué pasa con las Sofipos?
Un análisis realizado por MILENIO, tras consultar a diversos especialistas del sector, revela que al menos seis de las 34 Sofipos que operan podrían enfrentar problemas de solvencia; incluso, algunas de ellas ya han requerido aportaciones para estabilizar su situación:
- Libertad
- Capital Activo
- Kubo
- Fondeadora
- Sofi Express
- Ictineo
Los datos financieros muestran que el caso de Libertad es la más preocupante del sector. Al ser la Sofipo más grande del rubro tradicional, con 2.4 millones de clientes, enciende las alertas debido a que su Índice de Morosidad (IMOR) se ubica en 44.4 por ciento.
El escenario expone que prácticamente uno de cada dos pesos que presta se encuentra en cartera vencida. Cabe recordar que esta entidad ya ha presentado problemáticas previas, motivo por el cual su Nivel de Capitalización (Nicap) se mantiene bajo revisión regulatoria.
Una situación similar experimenta Capital Activo; esta financiera duplicó su IMOR, al pasar de un 14.7 por ciento al cierre de 2025 a un 32.2 por ciento durante el primer trimestre de este año; además, registra un ratio capital/activo del 9.4 por ciento, el nivel más bajo detectado en todo el sector.
Recapitalización y matices del mercado
Carlos Valderrama, socio fundador de Legal Paradox y especialista del sector, precisó que a este complejo panorama se suman otras cuatro entidades financieras, aunque en una situación menos apremiante.
“Bajo ese contexto, no tan grave, también están: Kubo, Fondeadora, Sofi Express e Ictineo; pero aquí hay matices, ya que son entidades que han estado siendo recapitalizadas”, aclaró el especialista.
Valderrama detalló que la inyección constante de recursos por parte de sus inversionistas cambia las perspectivas de riesgo para estas últimas cuatro instituciones, donde Kubo Financiero, incluso, ha recibido aportaciones del Prosofipo para mejorar su situación.
“Al final del día, mientras persigan los objetivos del modelo de negocio que tienen y tengan capital para soportarlo, las pérdidas no se vuelven tan relevantes”, agregó Valderrama.
El riesgo sobre el Prosofipo
Desde la perspectiva de Arturo Alvarado Betancourt, especialista del sector financiero en la firma Bello, Gallardo, Bonequi y García (BGBG), a raíz de la liquidación de CAME, el Prosofipo recibió diversas aportaciones extraordinarias por parte de las Sofipos.
Al cierre del año pasado y dentro de los estados financieros del fondo con número de fideicomiso irrevocable 10216, el Prosofipo cuenta con activos por mil 336 millones 441 mil pesos.
Cabe recordar que tras la liquidación de CAME, el fondo reportaba un saldo de 597 millones de pesos, cifra ya inferior a la captación de la Sofipo de mil 697 millones de pesos, por lo que nunca alcanzó para cubrir la captación total de la entidad quebrada.
Tras la situación de esta Sofipo, en septiembre se activó el pago con recursos del Prosofipo para cubrir hasta 25 mil Unidades de Inversión (UDIs) por persona (aproximadamente 219 mil pesos), lo que permitiría cubrir al 99.5 por ciento de los ahorradores de CAME.
“El antecedente de CAME sí es relevante porque, sin duda alguna, es un antecedente que presionó al fondo y mostró que el mecanismo sí puede ser utilizado en una liquidación importante, pero también deja una advertencia”, destacó.
“Si después de un evento de ese tamaño se presentan dos o tres casos de insolvencia, pues el riesgo ya no es meramente teórico”, refirió Alvarado Betancourt.
Principalmente, el riesgo puede observarse con una eventual quiebra o liquidación de la Sofipo Libertad, ya que su base de ahorradores es más amplia que la cobertura actual del fondo al cierre del año pasado.
Medidas del regulador
Álvaro Vértiz, socio en la firma DGA Group, destacó que tras los diversos casos de insolvencia en el sector de ahorro popular, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ha fortalecido los mecanismos para evitar colapsos como los ejemplificados.
Por otro lado, indicó que el regulador ha implementado mecanismos preventivos para atender señales de alerta que antes no se gestionaron adecuadamente, especialmente en manejo de cartera de crédito y depósitos.
“Creo que ahora el regulador está mucho más consciente de que puede suceder esto y lo quieren evitar a toda costa, yo creo que va a ser muy importante el monitoreo justo de sus índices de capitalización y de liquidez”, explicó.
“Para efectos de poder evitar algún problema en caso de que se vayan deteriorando y posteriormente implementar las medidas necesarias para proteger al público ahorrador”, refirió Vértiz.
Carlos Valderrama agregó que la autoridad endureció reservas y criterios de alertas tempranas, incluso refirió que se discutió una plataforma de supervisión tecnológica conectada en tiempo real a servidores de entidades.
Sin embargo, esta última medida no se implementó dentro de la CNBV por falta de presupuesto para licencias e implementación de la tecnología.
“En aquel momento fue un problema de presupuesto, de falta de presupuesto para las licencias que se necesitaban, pero aquí es cuando la tecnología de nueva cuenta, o la tecnología de nueva generación, como la inteligencia artificial”, concluyó.
KL
