En este 2025 el panorama para las pequeñas y medianas empresas (pymes) ha sido complejo, marcado por la incertidumbre económica global y factores internos específicos, como la transición política y el entorno regulatorio.
Estos desafíos operativos se tradujeron directamente en presiones financieras significativas que evidenciaron la necesidad de mecanismos de financiamiento ágiles y transparentes, destacó la firma Aklara, plataforma de factoraje financiero.
La compañía detalló los cinco retos más importantes que enfrentaron las pymes en este año en materia financiera y expuso dos previsiones para 2026.
Uno de los retos fue el acceso limitado a financiamiento tradicional. Estas carencias fueron una constate para las pymes debido a las altas tasas de interés.
Un segundo reto fue la incertidumbre política y regulatoria. Las reformas, como la judicial, y la posible renegociación de aspectos específicos del T-MEC, así como volatilidad del tipo de cambio y la guerra arancelaria, desalientan la inversión a largo plazo.
Un tercer reto son las presiones de liquidez y capital de trabajo. Y es que la deuda a proveedores sigue siendo un problema, que deriva como principal afectación al flujo de caja de las empresas más pequeñas.
Un cuarto reto es el incremento de la carga fiscal y costos operativos, como la retención de 10.5 por ciento sobre las ventas para plataformas digitales.
El quinto reto es la digitalización y ciberseguridad.
Alejandro Cortina, co CEO de Aklara, dijo que herramientas financieras como el factoraje se posicionarán como soluciones cruciales para subsanar las vicisitudes financieras de las pymes, al ser la alternativa natural ante las limitantes que pone la banca tradicional.
Lo que se espera para 2026 es que menos presión arancelaria a mediados de año, y la posibilidad de que la economía estadunidense repunte ligeramente.