El precio de la tortilla en México aumentó en siete años 61 por ciento, siendo una prueba de cómo se reflejan los choques económicos internos y externos en la dieta de los mexicanos.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de abril de 2018 hasta la primera quincena de abril de 2026, este alimento pasó de valer 15 pesos a 24.2 por kilo; sin embargo, esta cifra no es igual en todos los estados, lo que refleja cómo impactan los cambios en las diferentes regiones del país.
Por ejemplo, en Colima, Sonora y Nayarit ya está alrededor de 30 pesos por kilo, es decir el doble de lo que costaba hace siete años.
Janneth Quiroz, directora de análisis económico, cambiario y bursátil en Grupo Monex, detalló que el entorno global añade presión a través de fertilizantes más caros, muchos de los cuales están ligados a precios energéticos; costos de transporte más altos, desde campo hasta centros urbanos; y efectos indirectos en otros insumos agrícolas, como plásticos, energía para riego y refrigeración.
De acuerdo con Banamex, un aumento en el precio de la tortilla podría tener un impacto relevante en la inflación. Este producto tiene un peso de 1.9 por ciento dentro del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), por lo que cualquier variación incide directamente en el componente de mercancías.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum logró sostener el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic) y entre los compromisos está el no subir el precio de la tortilla.
El paso del tiempo
Desde la década pasada, episodios como la crisis internacional de precios del maíz en 2011, que coincidió con severas sequías en México, provocaron uno de los primeros saltos relevantes, cuando el kilo se ubicaba entre 10 y 11.50 pesos.
Años después, en 2017, el llamado “gasolinazo” detonó otro incremento significativo al elevar los costos de transporte y energéticos, llevando el precio a un rango de 13 a 14.50 pesos.
Después llegaron las presiones inflacionarias que se intensificaron a partir de 2021 con la reactivación económica tras la pandemia, el desajuste en las cadenas de suministro globales y el encarecimiento de insumos.
Esta tendencia alcanzó su punto más crítico entre 2022 y 2023, cuando factores internacionales como la guerra entre Rusia y Ucrania dispararon los costos de fertilizantes y granos, empujando el precio promedio por encima de los 20 pesos y hasta los 30 pesos en algunas zonas fronterizas.
Aunque hacia finales de 2023 se observó cierta estabilización, el nivel de precios se mantuvo elevado, consolidando un nuevo piso que hoy sigue presionando el bolsillo de los consumidores.
Un posible incremento en el precio de la tortilla de maíz vuelve a encender alertas sobre presiones inflacionarias en México, luego de que representantes del sector advirtieran ajustes derivados del encarecimiento de insumos.
Percepción en los estados
En el Estado de México, Uribe Benigno, comerciante del “disco de maíz” con más de 30 años en el oficio que aprendió de sus padres, enfrenta un entorno cada vez más complejo: costos al alza y clientes que compran menos.
Explica que sus gastos semanales varían según el nivel de ventas, aunque mantiene un estimado base de sus principales insumos. En su caso, trabaja principalmente con masa preparada, cuyo costo ronda los 380 pesos por cada 50 kilos, es decir, alrededor de 7.6 pesos por kilo.
A este gasto se suma el gas, uno de los insumos más relevantes para la producción, que asciende a cerca de 4 mil pesos semanales. Considerando una producción aproximada de hasta mil kilos por semana, este energético representa alrededor de 4 pesos adicionales por kilo.
Con ello, el costo directo de producción se ubica en aproximadamente 11.6 pesos por kilo. Sin embargo, a esta cifra deben añadirse otros gastos operativos como renta, mantenimiento, transporte y electricidad —aunque este último cuenta con subsidio—, que pueden representar entre 5 y 8 pesos adicionales.
Así, el costo total estimado para producir un kilo de tortilla se sitúa en un rango de entre 16 y 20 pesos.
Bajo este escenario, al vender el kilo entre 22 y 24 pesos, el margen por unidad puede oscilar entre 2 y 8 pesos, dependiendo del nivel de costos y del volumen de producción efectivo.
No obstante, este margen se ve presionado por la dinámica del consumo. En su zona, los clientes rara vez compran un kilo completo; la mayoría adquiere entre 2 y 10 pesos de tortilla, es decir, menos de medio kilo, lo que reduce el volumen real de ventas y eleva el peso de los costos fijos.
En este contexto, aunque en un escenario teórico de alta producción los ingresos podrían ser mayores, en la práctica las ganancias semanales son considerablemente más bajas, reflejando la dificultad de sostener el negocio en un entorno de menor demanda y mayores costos.
En la colonia Del Valle, en la Ciudad de México, el kilo del “disco de maíz” tiene un precio de 22 pesos.
“Eso que dicen aún no llega a mi producción; y sí estoy en alerta de un posible aumento que nos dijeron que ya podría venir el próximo mes”, dijo Pablo Pérez , dueño de la tortillería desde hace más de 25 años.
“De momento solo subí 2 pesos el precio porque la renta del local aumentó. Los clientes de acá comen tortilla todos los días, el consumo no baja, pero nunca el kilo. Hay muchas construcciones por acá entonces también vienen muchos chicos albañiles por sus 5-10 pesos”, agregó.