En los últimos años, el gas natural se convirtió en el principal riesgo para la soberanía energética de México, por encima incluso del petróleo, de acuerdo con Francisco Barnés de Castro, presidente del Observatorio Ciudadano de Energía.
“Tenemos que prestarle la debida atención a este hidrocarburo, porque en los últimos seis años, no le prestamos absolutamente ninguna importancia”, dijo durante su participación en el 4° Foro Nacional IMEF "energía e infraestructura en la agenda nacional".
Barnés explicó que uno de los problemas que México tiene, por delante, es que las reservas petroleras siguen cayendo y alcanzan solamente para poco menos de 10 años.
Sin embargo, en cuanto a las reservas de gas natural, la situación es más apretada, ya que solamente se tienen reservas para nueve años y producimos la cuarta parte del gas que requiere el país.
“La situación de gas es todavía bastante más apretada que la que tenemos en el crudo”, sostuvo Barnés de Castro.
Y destacó que lo anterior implica que el país depende, en más de 90 por ciento, del gas importado; principalmente, de Estados Unidos, para abastecer a sectores clave como la industria y la generación eléctrica.
Además, explicó que a la par de la caída en reservas, la producción de hidrocarburos muestra mayores señales preocupantes.
Ya que en 2025, la producción de crudo volvió a descender, una tendencia que ha sido gradual y que será difícil revertir en el corto plazo.
En el caso del gas natural, la situación es más compleja, pues una vez descontado el nitrógeno que altera las mediciones, también sigue cayendo.
El presidente del Observatorio Ciudadano de Energía destacó que aunque hubo un repunte en gas no asociado, proveniente de campos como Quesqui en Tabasco e Ixachi en Veracruz, gran parte de este recurso no se está aprovechando.
Barnés de Castro refirió que una porción significativa del gas se quema o se libera a la atmósfera, en lugar de ser procesada. Incluso, parte del incremento en la producción de los últimos años no llegó al mercado, ya que fue consumido internamente por Petróleos Mexicanos (Pemex) para sus propias operaciones.
Agregó que el gas que finalmente queda disponible para el resto del país es cada vez menor. Entre el autoconsumo de Pemex y las pérdidas por quema o venteo, la cantidad de gas seco que llega a la industria, la petroquímica y la generación eléctrica es reducida.
Este escenario ha derivado que la Comisión Federal de Electricidad y el sector industrial dependan casi totalmente del suministro externo.
Ante ello, Francisco Barnés de Castro alertó que el gas natural es hoy el único combustible que realmente compromete la seguridad energética nacional.
“La dependencia de un solo país proveedor y la falta de atención al sector en los últimos años colocan a México en una posición vulnerable”, puntualizó.
Mientras los combustibles líquidos mantienen cierto margen de maniobra, el gas natural se perfila como el eslabón más débil del sistema energético mexicano, en un momento donde garantizar el abasto se vuelve estratégico para la economía y la soberanía del país.
MVDJ