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  • Los sofocos y el insomnio merman el desempeño de 24 millones de mexicanas en menopausia

  • MUJERES 2026

Muchas mujeres siguen cumpliendo responsabilidades laborales, familiares y de cuidado mientras enfrentan los síntomas de la menopausia. SHUTTERSTOCK.

La etapa silenciosa de la menopausia en el mundo laboral; el estigma convierten esta transición en una fuga de talento.

A los 48 años, muchas mujeres están en la cima de su trayectoria profesional. Dirigen equipos, cierran contratos, toman decisiones estratégicas y, en numerosos casos, son el principal sostén económico de su familia. Sin embargo, al mismo tiempo atraviesan una transición biológica de la que todavía se habla en voz baja: la menopausia.

Para Estela Rodríguez, que combina su trabajo con las responsabilidades del hogar, la experiencia tiene una imagen clara: “Es como estar trabajando con fiebre”. Los sofocos aparecen en medio de una reunión; el insomnio deja huella en la jornada siguiente; la fatiga se acumula mientras las tareas domésticas siguen esperando al final del día.

Cuando el cuerpo falla en el momento menos oportuno, no solo irrumpe el malestar físico: también llegan la culpa y la frustración. La menopausia no es un punto de quiebre súbito. Es un proceso gradual e irreversible. Antes de que se confirme clínicamente —tras 12 meses consecutivos sin menstruación muchas mujeres atraviesan la perimenopausia, una etapa que puede comenzar entre cuatro y cinco años antes.  

En ese periodo, la disminución progresiva de hormonas como el estrógeno y la progesterona detona la mayoría de los síntomas, de acuerdo con la Secretaría de Salud.

Aunque las mujeres representan 52 por ciento de la población y todas vivirán esta transición en algún momento, el silencio que la rodea responde a una herencia cultural que relegó la salud femenina al ámbito privado. “No es un tema personal, es un tema social que va a vivir la mitad de la población”, sostiene Laura Tamayo, directora de Comunicación, Asuntos Públicos, Ciencia y Sustentabilidad para Bayer en México.

La transición invisible

La evidencia comienza a respaldar esa afirmación con datos. El Estudio sobre los efectos de la transición a la menopausia en la participación económica de las mujeres en México, elaborado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en colaboración con la organización civil Sin Reglas y Bayer, subraya que no se trata únicamente de un fenómeno biológico. Es también un factor con impacto directo en el bienestar, la productividad y la autonomía económica femenina. La investigación —pionera en la región— empieza a llenar un vacío histórico de información.

Los sofocos y el insomnio merman el desempeño de 24 millones de mexicanas en menopausia; el estigma convierten esta transición en una fuga de talento.
Los signos de la menopausia agravan de forma considerable el desempeño de las mujeres en sus actividades laborales.

Entre sus hallazgos destaca una brecha salarial de 30 por ciento entre mujeres y hombres de 40 a 60 años que no se explica por diferencias en educación o experiencia, sino por factores menos visibles: salud, estigma y discriminación asociados a esta etapa. 

Además, 67 por ciento de las mujeres encuestadas afirmó que los síntomas afectaron su trabajo o actividades diarias; 34.8 por ciento reportó un impacto significativo y 32.2 por ciento una afectación menor. 

Aun así, solo 20.9 por ciento modificó su forma de trabajar —reduciendo horas o dejando su empleo—, mientras 64.3 por ciento mantiene su jornada completa, muchas veces por rigidez laboral, temor al estigma o falta de alternativas.

Tamayo advierte que la intensidad varía en cada caso, pero existen síntomas que pueden ser incapacitantes y suelen minimizarse. Bo- chornos, insomnio, pérdida de energía, dolores de cabeza y la llamada “niebla mental” interfieren en el desempeño. “No es que la mujer pierda la memoria, sino que puede quedarse en blanco en medio de una reunión o de una tarea que exige concentración”, explica.

El problema es que muchas atraviesan la perimenopausia sin saberlo: los síntomas pueden iniciar desde los 45 años y extenderse incluso por una década. 

EL DATO 

1 de cada 10 mujeres llega a abandonar su empleo

Debido a los síntomas de la menopausia a nivel mundial.

Esther, quien trabaja en el sector inmobiliario en el área financiera —donde la precisión es clave—, reconoce que hubo momentos en que el cansancio y la dificultad para mantener el ritmo se hicieron evidentes. 

Pero también encontró otra narrativa posible. “Desarrollé mayor capacidad de organización y aprendí a gestionar mejor mi energía. Entendí que el rendimiento no siempre depende de la intensidad, sino de la estrategia”, dice. Su experiencia muestra que la menopausia no implica pérdida de talento, sino la necesidad de nuevas condiciones y comprensiones.

Los sofocos y el insomnio merman el desempeño de 24 millones de mexicanas en menopausia; el estigma convierten esta transición en una fuga de talento.
Los síntomas de la menopausia van desde los cambios físicos hasta los personales, afectando sus actividades cotidianas.

Impacto económico y penalización silenciosa

Más allá de la oficina, la invisibilización tiene un efecto acumulativo. Muchas mujeres siguen cumpliendo responsabilidades laborales, familiares y de cuidado mientras enfrentan cambios físicos, emocionales y cognitivos que su entorno no siempre entiende.

El estudio advierte que la falta de reconocimiento institucional, la rigidez de las condiciones laborales y la escasa información agravan la experiencia, generando una penalización silenciosa justo en la etapa de mayor madurez profesional.

Durante la presentación del informe, el representante del UNFPA en México, Anders Thomsen, fue contundente: el estigma y la ausencia de sistemas de cuidado y salud adecuados están empujando a mujeres fuera del mercado laboral cuando suelen encontrarse en su punto más alto de liderazgo y experiencia.

Gabriela Rojas, de Sin Reglas y coautora del estudio, añade que México aún no cuenta con estimaciones sobre el costo económico de la menopausia, el impacto potencial es considerable. 

A escala mundial, cerrar la brecha en salud de las mujeres podría aportar hasta un billón de dólares anuales hacia 2040, según el McKinsey Health Institute. En México, donde 24 millones de mujeres atraviesan esta etapa y 46 por ciento de la fuerza laboral la experimentará, romper el silencio es también una decisión económica.

Los sofocos y el insomnio merman el desempeño de 24 millones de mexicanas en menopausia; el estigma convierten esta transición en una fuga de talento.
Las empresas están experimentando una reducción significativa en su fuerza laboral femenina debido a los síntomas asociados a la menopausia.

Las cifras lo confirman: la renuncia voluntaria es el principal motivo de desocupación en mujeres de 45 a 54 años, según datos censales de 2022. A nivel mundial, 1 de cada 10 mujeres llega a abandonar su empleo debido a los síntomas. 

Cada salida representa la pérdida de talento sénior, experiencia acumulada y liderazgo dentro de las organizaciones. “No es solo una falta de empatía, es una mala decisión económica”, subraya Thomsen. 

Desde una perspectiva macroeconómica, la disminución en la participación laboral femenina en esta etapa implica perder capital humano estratégico: mujeres con alta capacidad de consumo, experiencia y poder de decisión.

Su permanencia en el mercado laboral no es un asunto marginal, sino un componente clave del desarrollo dice el representante de UNFPA. Pero antes de hablar de productividad, los especialistas coinciden en un primer paso más básico: nombrar la menopausia.

Los sofocos y el insomnio merman el desempeño de 24 millones de mexicanas en menopausia; el estigma convierten esta transición en una fuga de talento.
Debido al temor de perder su empleo, muchas mujeres se ven obligadas a sobrellevar los síntomas graves de la menopausia sin pausa laboral.

Comprender sus síntomas, desestigmatizarla. “Lo primero es visibilizarla y generar empatía, tanto en las familias como en los espacios de trabajo”, dice Tamayo de Bayer. Sensibilizar a equipos de recursos humanos y liderazgos puede abrir la puerta a ajustes razonables —espacios ventilados, pausas de descanso, acceso a hidratación o mayor flexibilidad— que no implican altos costos.

Abrir la conversación permite que ninguna mujer enfrente esta transición con miedo a ser percibida como menos capaz. Porque la menopausia no es una excepción ni una debilidad: es una etapa natural del ciclo de vida. 

Reconocerla como un tema de salud integral, derechos y desarrollo implica entender que no pertenece solo al ámbito privado ni exclusivamente al laboral. Atraviesa familias, hogares y comunidades. “Todas las personas tienen cerca a una madre, hermana o amiga que vive o vivirá este proceso”, dice Tamayo.

Visibilizarla no solo mejora la calidad de vida de las mujeres; fortalece entornos laborales más humanos y políticas públicas más justas. “Hablar de ella no es hablar de un tema íntimo aislado, sino de una transición que forma parte de la vida de más de la mitad de la población". 

KRC

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Karla Rodríguez
  • Karla Rodríguez
  • Egresada de la licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad La Salle Laguna. Desde 2021 es reportera y editora web de Aula, y colabora en suplementos y notas comerciales. Amante de la música y cantante enfocada en el canto lírico.
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