La aerolínea mexicana Magnicharters suspendió operaciones desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), dejando a pasajeros sin volar y a trabajadores con adeudos acumulados, en un nuevo episodio que refleja las fragilidades del sector aéreo en el país.
La empresa, que su nombre oficial es Grupo Aéreo Monterrey, canceló vuelos —incluidos trayectos a Cancún y Mérida— y abandonó sus módulos de atención.
Usuarios reportaron que no hay personal en mostradores, ni respuesta en canales de servicio; al llamar, solo se escucha una grabación en la que la compañía informa que interrumpirá operaciones durante dos semanas por “problemas logísticos”.
Detrás de la suspensión, pilotos de la aerolínea denunciaron adeudos en viáticos de hasta seis meses. En un comunicado, señalaron que están en disposición de retomar actividades una vez que la empresa cumpla con los pagos pendientes, y acusan incumplimiento a la Ley Federal del Trabajo.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) confirmó que los canales de atención de Magnicharters no están activos e incluso el número difundido remite a la propia dependencia; ya analizan el caso.
“Vamos a hacer una visita física a las instalaciones que tenemos registradas en la Procuraduría para ver si todavía podemos encontrar personas con quien tengamos interlocución, en caso de que hubiera quejas por parte de personas consumidoras” dijo Iván Escalante, titular de la Profeco en conferencia matutina en Palacio Nacional.
Desde la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), su vocero José Suárez advirtió que este tipo de cierres “se volvieron una constante” en México, y dejan a trabajadores en indefensión.
“En este país las aerolíneas se cierran de un día para otro… otra vez vemos a trabajadores en la indefensión, mientras los dueños siguen bien y no hay liquidaciones conforme a la ley”, señaló.
Suárez comparó este cierre con los casos de Mexicana, Aeromar, e Interjet, donde las empresas bajaron la cortina sin liquidar conforme a la ley a sus empleados.
Expuso que, aunque los pilotos de Magnicharters no están afiliados a su sindicato, desde diciembre existían señales de alerta, como pagos tardíos y retrasos en viáticos. “El problema no es de los pilotos; la empresa debe responsabilizarse tanto de pasajeros como de empleados”, agregó.
Ángel Domínguez, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México, expuso que por ello es necesario que exista una intervención más oportuna de las autoridades para evitar que se repitan estos casos; porque en el país ya quebraron 25 líneas en 30 años.
“Hay que preguntarnos como industria, si la supervisión nuevamente llega tarde”, remarcó.
Fundada en 1994 por la familia Bojórquez, Magnicharters se especializó en el mercado turístico, con una flota de 12 aeronaves Boeing 737 y rutas enfocadas a destinos de playa. Su modelo incluía paquetes completos con vuelos, hospedaje y transportación terrestre, dirigidos principalmente al turismo nacional.
Recuperación en viajeros
Durante el primer trimestre de 2026, el flujo de turistas mexicanos hacia Estados Unidos creció 4.4 por ciento comparado con lo reportado en el mismo lapso de hace un año, con más de 1.4 millones de pasajeros transportados por vía aérea, de acuerdo con datos oficiales.
La recuperación comenzó en febrero y se consolidó en marzo, impulsada principalmente por viajes de placer.
Estados Unidos se mantiene como el principal destino internacional para los mexicanos, con rutas hacia ciudades como Dallas, Los Ángeles, Houston, Chicago y Atlanta. En este segmento, aerolíneas como American Airlines, Volaris, United Airlines y Delta concentran la mayor participación de mercado.
Este repunte contrasta con la crisis de empresas como Magnicharters. Mientras algunas aerolíneas expanden operaciones y fortalecen su flota, otras enfrentan problemas financieros y laborales que terminan por afectar a usuarios y empleados.
Por ahora, Magnicharters enfrenta un doble frente: pasajeros sin certezas sobre sus vuelos y trabajadores a la espera del pago de sus derechos, en un caso que vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de mayor supervisión y responsabilidad empresarial en la industria aérea mexicana.
AG