Después de conquistar las grandes metrópolis chinas, los fabricantes de vehículos eléctricos cambian su atención para enfocarse en las zonas rurales del país, que son menos prósperas, con el objetivo de eliminar los motores de combustión interna en el mercado automotriz más grande del mundo.
Los vehículos eléctricos representan la mitad de las ventas de autos en China y ya superan a los coches a gasolina en la mayoría de las ciudades de primer y segundo nivel, incluidas megalópolis como Pekín, Guangzhou, Shanghái y Shenzhen.
Sin embargo, en las ciudades de menor tamaño, que representan 80 por ciento de los centros urbanos del país, menos de 40 por ciento de los coches son eléctricos.
“Aquí es donde debe surgir la siguiente fase de electrificación”, dijo Chris Liu, analista de vehículos eléctricos de Omdia, con sede en Shanghái.
La expansión de la industria automotriz hacia el corazón de China representa un desafío para los grupos automotrices tradicionales que aún dependen de las ventas de modelos de gasolina. Estos se han resistido en gran medida a la profunda transformación que, según muchos expertos chinos, es necesaria para sobrevivir en la era de los eléctricos.
Volkswagen y BMW, de Alemania; Toyota y Honda, de Japón, y el grupo estadunidense General Motors aún figuran entre los 15 principales grupos automotrices por ventas en China, principalmente gracias a la producción de vehículos con motores de combustión interna. Su participación en el segmento de eléctricos es insignificante.
Omdia estima que las ventas de vehículos eléctricos en ciudades de menor tamaño alcanzarán el punto de inflexión de 50 por ciento del total a finales de 2027. Esto puede incrementar drásticamente el inventario de automóviles de gasolina disponibles para la exportación, sumándose a la gran cantidad de unidades de fabricación china que ya circulan en los mercados globales.
Analistas pronostican que para 2030, 20 por ciento de los coches vendidos en China serán de gasolina. Ying Damin, gerente de un concesionario de Zeekr, la filial de vehículos eléctricos de lujo de Geely, en Taizhou, una ciudad de tercer nivel con 2.2 millones de habitantes, dijo que esta cifra puede ser incluso menor en ciudades como la suya, dado el rápido avance de las ventas de vehículos eléctricos.
Añadió que, si bien los consumidores chinos “en la era de los coches de gasolina” se enorgullecían de poseer vehículos de marcas extranjeras, ahora asocian la ola de eléctricos con la tecnología nacional. “Los chinos están orgullosos de nuestras marcas”, dijo Ying.
La diferencia en las ventas de vehículos eléctricos entre las ciudades de mayor y menor nivel se debe principalmente a la falta de asequibilidad y al escaso acceso a puntos de recarga, según Liu, de Omdia.
Sin embargo, esto ya empieza a cambiar, explicó, a medida que los líderes chinos en vehículos eléctricos, BYD y Geely, impulsan modelos con precios más competitivos —sobre todo los híbridos enchufables— junto con un mayor apoyo gubernamental a la infraestructura de recarga.
Inversiones estatales
A escala nacional, donde la desaceleración del crecimiento económico condujo a un mayor escrutinio de las inversiones estatales en infraestructura, el apoyo a la electrificación sigue siendo sólido. A finales del año pasado, el gobierno central de China puso en marcha un ambicioso plan trienal para reforzar la infraestructura de recarga.
El gobierno tiene como objetivo instalar 28 millones de puntos de recarga públicos para finales del próximo año, frente a los 21 millones de principios de este año. Esto sería suficiente para abastecer a 80 millones de vehículos eléctricos (actualmente hay más de 50 millones circulando por las calles).
El plan se dirige a zonas poco atendidas, como las comunidades rurales, así como en las estaciones de servicio de las autopistas y los estacionamientos públicos. Los medios estatales estiman que el periodo de inversión de tres años representará un gasto de alrededor de 28 mil millones de dólares en equipamiento y construcción.
Las empresas chinas también llevan a cabo inversiones de miles de millones de dólares en investigación para mejorar la distancia de recorrido de los vehículos eléctricos y la velocidad de recarga de las baterías. CATL, el mayor fabricante de baterías del mundo, presentó el martes celdas que permiten recorrer mil 500 kilómetros con una sola carga.
A medida que mejore la tecnología de las baterías y el acceso a la infraestructura de recarga, los analistas esperan que los consumidores de las ciudades de menor tamaño —que suman cientos de millones— se van a inclinar por los vehículos eléctricos.
Yuqian Ding, analista principal del sector automotriz chino de HSBC, dijo que los consumidores pueden influenciarse por las tendencias “y cualquier cosa que sea popular en las ciudades de primer y segundo nivel”, pero que prefieren marcas chinas de menor costo que aún ofrezcan una experiencia de conducción inteligente y sofisticada.
De acuerdo con datos de la consultora Automobility, con sede en Shanghái, el año pasado se vendieron 27.8 millones de coches en China. Los vehículos eléctricos (incluidos los híbridos enchufables) y los coches de gasolina representaron 13.9 millones cada uno. Cinco años antes, los autos de gasolina representaban 23.9 millones frente a sólo 1.3 millones de eléctricos.
El aumento del precio del combustible luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero generó un nuevo interés. “Cuando los precios del petróleo subieron drásticamente, las ventas de coches de gasolina cayeron, mientras que el crecimiento de los automóviles eléctricos se disparó”, dijo Ying, gerente de ventas de Zeekr.
Destacar en un mercado saturado se ha vuelto más difícil. En China se lanza un nuevo modelo cada dos días —el Salón del Automóvil de Pekín exhibirá más de mil 400 vehículos nuevos—, mientras que la feroz guerra de precios socava las utilidades en toda la industria.
Aun así, Ying se muestra optimista y cree que los empresarios ricos de ciudades más pequeñas pueden impulsar la demanda de vehículos eléctricos de gama alta. “Hay muchos empresarios, empresas privadas y muchos clientes ricos que pueden comprar cosas nuevas”, dijo.
A contracorriente
A pesar de las tendencias, algunos grupos automotrices que realizaron fuertes inversiones en la producción local de motores de combustión interna se muestran renuentes a abandonar los coches de gasolina.
Si bien Volkswagen planea lanzar más de 30 modelos eléctricos en China para 2030, Robert Cisek, director de sus marcas chinas, dijo que la era de la gasolina “va a durar mucho más de lo que pensamos”.
Las ciudades de primer y segundo nivel se van a electrificar rápidamente, pero la situación es diferente en las ciudades de menor tamaño, afirmó, y añadió que el gobierno chino es consciente de la capacidad de fabricación para coches de gasolina y que va a querer aprovecharla.
Si bien el conflicto en Medio Oriente llevó a más clientes hacia los vehículos eléctricos, “puede haber otro acontecimiento dentro de unos años que revirtiera esta tendencia”, dijo Cisek.
La clave para Volkswagen es posicionarse en China con vehículos de todo el espectro energético, desde vehículos eléctricos de batería hasta automóviles de gasolina, todos con la última tecnología de conducción inteligente desarrollada en Pekín, explicó.
“Independientemente de la dirección que tome el mercado, lo tenemos todo”, afirmó.
Con información de: Wang Xueqiao en Taizhou