Con más de 80 años de presencia en el país y en el marco de su 150 aniversario a nivel mundial, Lilly acelera su apuesta por México. La farmacéutica no solo viene de un año récord, sino que se plantea metas aún más ambiciosas: duplicar nuevamente su tamaño en 2026 y, a largo plazo, quintuplicar el número de pacientes atendidos.
“En 2025 crecimos 127 por ciento frente a 2024. Ese resultado es consecuencia de una inversión sostenida en México”, afirma Phelipe Philippsen, presidente y gerente general de Lilly México.
Tras prácticamente duplicar su tamaño en un solo año, el reto ahora es sostener ese ritmo sin comprometer la calidad ni el acceso.
La estrategia se apoya en dos pilares: investigación clínica e innovación constante. Lilly planea lanzar entre dos y tres nuevos productos o indicaciones en México en los próximos cuatro años, como parte de su ruta de expansión. “Tenemos una responsabilidad, como empresa de innovación, de atender estas necesidades”, afirma el directivo.
¿Cómo planea Lilly sostener y duplicar su crecimiento en México en 2026 sin afectar la calidad para los pacientes?
Llevo más de seis años en la empresa y tres en el país. En 2025, crecimos 127 por ciento en comparación con 2024. Ese resultado es consecuencia de una inversión sostenida en México. Llevamos más de 80 años en el país y este es un año muy importante para Lilly, ya que cumplimos 150 años a nivel mundial.
Ahora bien, ese crecimiento también nos plantea un gran reto hacia 2026. Prácticamente duplicamos el tamaño el año pasado y nuestro objetivo es volver a duplicarlo este 2026, impactando a muchos más pacientes en México.
A largo plazo, nuestra visión es aún más ambiciosa: queremos quintuplicar nuestra presencia y el número de pacientes tratados en el país.
Tenemos pilares muy claros desde el corporativo que guían nuestra inversión en México.
El primero es la inversión en investigación clínica. Además, tenemos el objetivo de lanzar entre dos y tres nuevos productos o indicaciones en el mercado mexicano en los próximos cuatro años. Ese es el camino para lograr el crecimiento: innovación constante y mayor impacto en pacientes.
¿Cómo se traduce el aumento en inversión clínica de Lilly en México en mayor acceso de pacientes a tratamientos e investigación?
Nos referimos principalmente al impacto en pacientes tratados en México. Por supuesto, eso también tiene un efecto en ventas, pero el foco está en el acceso. Por ejemplo, en los últimos cinco años ya multiplicamos por cinco nuestra inversión en investigación y desarrollo clínico en el país. En 2019, invertimos alrededor de 17 millones de dólares en México; hoy esa cifra es significativamente mayor.
Esto refleja la importancia del mercado mexicano y nuestro compromiso con tratar a más pacientes e incluirlos en investigación clínica.
él dice...“Nuestra misión es cambiar México. Eso significa
Transformar el curso de enfermedades crónicas que hoy afectan a millonesDe personas”
¿Qué tan relevante es México para Lilly a nivel mundial?
México es un mercado clave para Lilly. Es el segundo más grande de América Latina, solo después de Brasil, y está dentro de nuestro top 10 a nivel mundial.
Es un mercado robusto, con crecimiento sostenido y una alta prevalencia de enfermedades crónicas. Por ejemplo, alrededor de 75 por ciento de los mexicanos vive con sobrepeso u obesidad.
Esto hace que México sea prioritario para nosotros, especialmente en áreas como obesidad, diabetes y Alzheimer. Tenemos una responsabilidad, como empresa de innovación, de atender estas necesidades.
En América Latina, los pacientes tardan en promedio 4.7 años en acceder a tratamientos innovadores. ¿Cómo está México en este contexto?
Es un reto importante en toda la región. El acceso a la innovación comienza con la investigación clínica. Nuestro enfoque es acelerar los procesos: mejorar los tiempos de aprobación de estudios clínicos, trabajar de cerca con autoridades como la COFEPRIS y fortalecer la colaboración con el gobierno y el sector salud.
Pero el reto no termina con la aprobación. El siguiente paso es asegurar que esa innovación llegue realmente a los pacientes.
En un sistema de salud como el mexicano, ¿cómo se logra ese acceso?
Trabajamos con propuestas de valor claras para los sistemas de salud. Este es un desafío mundial, no exclusivo de México. Por ejemplo, en Brasil ocurre algo similar. La clave está en generar evidencia —como estudios de vida real— y demostrar el valor de la innovación a largo plazo.
Tratamientos para enfermedades como la obesidad pueden prevenir comorbilidades costosas en el futuro. Invertir en innovación hoy puede representar ahorros significativos para el sistema de salud mañana.
Pensando en tu liderazgo en Lilly México, ¿cuáles son las tres palabras que definen tu enfoque?
Nuestra misión es clara: cambiar México. Eso significa transformar el curso de enfermedades crónicas que hoy afectan a millones de personas. Nuestra ambición es llevar innovación, mejorar vidas y cambiar la trayectoria de la salud en el país.
Tienen una alianza global con NVIDIA. ¿Cómo se está aterrizando esa estrategia en México?
Es una alianza muy interesante y con gran potencial a largo plazo. Estamos combinando más de 150 años de datos clínicos de Lilly con la capacidad de la inteligencia artificial para acelerar el descubrimiento de nuevos medicamentos.
En México, esto se traduce en nuestro objetivo de lanzar nuevas indicaciones terapéuticas.
Además, en el corto plazo, estamos triplicando nuestra inversión en digital e inteligencia artificial. Este año lanzaremos avatares para educación médica, que permitirán interactuar de forma virtual y llevar información científica a médicos y pacientes.
Están adquiriendo empresas más pequeñas. ¿Cómo ayuda esto a acelerar la innovación?
Existen dos vías para innovar: el desarrollo interno y las adquisiciones.
Cuando integramos empresas pequeñas, procuramos mantenerlas relativamente independientes. Así combinamos la solidez de Lilly —en inversión, sistemas e inteligencia artificial— con la agilidad de una startup. Esto nos permite fortalecer nuestro pipeline a largo plazo, más allá de 2029 o 2030.
¿Qué tan importante es la diversidad en los estudio clínicos de la población?
Es fundamental. La diversidad en investigación clínica ha evolucionado mucho en las últimas décadas. Diferentes poblaciones pueden tener variaciones genéticas que afectan la eficacia de los tratamientos. Por eso, incluir diversidad permite desarrollar medicamentos más efectivos y seguros para todos.
AAL