La Universidad de Guadalajara (UDG) busca impulsar al talento tanto emergente como consolidado en todo el país al lanzar la convocatoria de la VIII edición de la Bienal de Pintura José Atanasio Monroy (1909–2001), coincidiendo con el 25 aniversario luctuoso del pintor jalisciense de Autlán de Navarro
En entrevista Ricardo Duarte, coordinador de Artes Plásticas, Visuales y Digitales de la UDG, dice a MILENIO que la VIII Bienal de Pintura José Anastasio Monroy, con convocatoria abierta del 23 de marzo al 22 de junio de 2026, es para artistas plásticos que buscan impulsar la innovación pictórica en México.
Sostiene que es un modelo de descentralización de la Universidad de Guadalajara, a través de redes universitarias. El legado de José Monroy de Autlán de Navarro ha servido para crear esta bienal, que inició como premio anual de pintura, convirtiéndose en bienal y posicionándose en la preferencia de creadores en artes plásticas y visuales.
—La bienal llega en un momento de efervescencia cultural en México, ¿cómo se posiciona esta edición?
Para nosotros es clave llegar a todos los estados. Si un estado tenía poca o nula participación íbamos allá a promoverla, generando participación total. En este momento difícil, con matices dolorosos de descomposición social, las obras documentan el acontecer nacional: sueños, temores y realidades. En la edición de pandemia logramos una exposición que capturó esa incertidumbre global. La pintura registra lo que vivimos y los jóvenes tienen mucho que decir. En la séptima edición recibimos 2 mil 433 obras de mil 442 artistas. De esos, solo 352 eran consolidados y mil emergentes.
—¿Está vigente la pintura a pesar de los nuevas expresiones y formatos que existen?
Sí, la pintura es sólida desde el muralismo posrevolucionario hasta hoy. Con la vida como epicentro narrativo desde regiones como Autlán se reconoce el territorio y creadores locales. Las problemáticas nacionales como migración, cambio climático y violencia se reflejan permitiendo entender el presente histórico y generar escenarios futuros.
La realidad mexicana es más cruda que la ficción, como se muestra en los paisajes urbanos abandonados por desplazamientos forzados. El jurado tiene amplia trayectoria, diversidad generacional y pluralidad para evaluar trayectorias de manera incluyente.
Definitivamente la pintura sigue teniendo una vigencia total y obviamente para nosotros la vida se convierte en el epicentro. En ese sentido, reconocer el tema del territorio, reconocer a los creadores en cada región, para nosotros de manera institucional es muy importante.
—¿Qué temas actuales esperan ver reflejados en las obras que participarán en esta edición?
La bienal se ha convertido en un referente a nivel nacional gracias a la participación de los artistas y también en una gran vitrina de lo que acontece en el país. Están los sueños plasmados en cada obra, pero también están los temores, por ejemplo, una de las ediciones coincidió con la pandemia, ese fenómeno que tanto nos afectó y que nunca imaginamos. Entonces, la pintura sigue teniendo esta gran función de ser un documento que registra precisamente el acontecer, y los jóvenes, en este caso, me parece que tienen mucho que decir.
Lo que logramos visualizar en cada una de las ediciones es que el acontecer de nuestro país se ve reflejado en ello, lo que nos permite precisamente entender nuestro presente a partir de los antecedentes históricos y de nuestra experiencia, generando nuevos escenarios de solución o interpretación de nuestro futuro.
La pintura es un ente que sigue muy vivo en nuestro país, en un país que está lleno de talento, y por ello es que la bienal es un gran espacio de expresión para todos los artistas plásticos de México. Sin embargo, la realidad es muy cruda y la verdad rebasa la ficción; los artistas no se pueden tapar los ojos ante lo que sucede en el país y en el mundo.
—¿Cuál es el impacto en la carrera de un ganador con premios que engrosan la pinacoteca?
Más allá del estímulo económico para mejorar talleres o residencias internacionales, los seleccionados exhiben en museos nacionales fortaleciendo currículos para aspirar a consolidarse; atraer coleccionistas genera mercado y talleres formativos. La bienal construye comunidad y desarrollo.
—¿Buscan preservar la esencia pictórica de Monroy en la era de la IA o abrir la convocatoria a híbridos digitales en futuras ediciones?
Es un certamen que tiene total libertad de desarrollo, de interpretación y de discurso, que nos permite cumplir con esta función de pensamiento universal que tiene la propia universidad y que es nuestra base y posibilidad de contar con el pensamiento crítico, pero también es un espacio de encuentro, de diálogo, de discusión y de desarrollo.
PCL