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Bravo, la fintech que aprendió a crecer enfocándose en la deuda

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Bravo apuesta por reconstruir la relación entre el deudor y los bancos en México.

Bravo no nació en un pitch deck ni en un ecosistema de venture capital sofisticado. Nació en 2008, en medio del colapso del sistema financiero mundial, cuando las rutas tradicionales de carrera en Wall Street se cerraron de golpe. Para Juan Pablo Zorrilla, hoy CEO y cofundador de la compañía, la crisis no solo marcó el inicio del proyecto, sino que definió su ADN.

Zorrilla vivió de cerca el derrumbe financiero durante un verano en Barclays, en Nueva York. De regreso, la pregunta fue simple: ¿qué hacer cuando el sistema deja de funcionar? La respuesta fue Bravo, una empresa enfocada en la resolución de deuda, creada en un entorno donde levantar capital era excepcional y el ecosistema emprendedor distaba mucho del actual

Desde sus primeros años, Bravo, antes Resuelve Tu Deuda, alcanzó rentabilidad y punto de equilibrio, lo que abrió una nueva interrogante: cómo crecer. La empresa exploró nuevas líneas —ahorro para el retiro, contabilidad automatizada y préstamos entre pares— y dio el salto internacional con Colombia.

Con el tiempo, los datos fueron claros: la operación colombiana superó con creces a todas las nuevas verticales juntas. El aprendizaje fue clave: el valor estaba en profundizar el modelo de reparación de deuda, no en diversificar.

La expansión internacional confirmó esa lógica. Hoy, Bravo opera en seis países y en 2024 incorporó cerca de mil millones de dólares (mdd) a su programa de solución de deuda. Para 2025, entre 70 mil y 80 mil personas se sumaron a la plataforma. México sigue siendo su operación más madura, estructurada bajo una SOFIPO creada antes de que este esquema se popularizara en el ecosistema fintech.

¿Cómo influyó haber nacido en plena crisis financiera en su modelo de negocio?

En 2008, mi cofundador Javier Velásquez y yo estábamos cursando la maestría. Veníamos del sector financiero: yo aspiraba a Sales and Trading en Nueva York; él, a Private Equity. La crisis cerró todas esas puertas. Ninguno de los dos tenía una idea clara de a dónde íbamos a llegar.

Yo estuve ese verano en Wall Street, en Barclays, y viví de cerca la quiebra de Lehman Brothers. En ese momento parecía que el sistema financiero mundial se desmoronaba. Al regresar, la pregunta fue muy básica: ¿qué hacemos ahora?

Volvimos a la maestría, construimos un business plan y regresamos a México a levantar capital en un entorno que no se parece en nada al ecosistema emprendedor actual. Ese punto de partida nos obligó a construir un camino distinto al de muchas startups que nacieron después y siguieron trayectorias de financiamiento más predecibles.

Bravo pasó de ser una empresa enfocada en resolución de deuda a una plataforma financiera con presencia internacional. ¿Cómo se gestiona esa transformación?

El cambio fue gradual y forzado por la realidad del negocio. En los primeros dos o tres años ya éramos rentables y alcanzamos el break even point (punto de equilibrio). Eso nos llevó a una pregunta incómoda: ¿qué sigue?

Decidimos explorar nuevas líneas de negocio. Lanzamos un broker digital de ahorro para el retiro, una plataforma de contabilidad automatizada conectada al SAT y un modelo de peer-to-peer lending (préstamos entre pares). Al mismo tiempo, abrimos operaciones en Colombia.

Tres años después, los datos fueron contundentes: Colombia era tres veces más grande que todas las nuevas líneas de negocio juntas. Ahí entendimos que nuestro verdadero activo no era la diversificación, sino la profundidad operativa en el modelo de reparación de deuda.

él dice

"Nuestro rol es convertir a un deudor sin capacidad

De pago en alguien con voluntad y disciplina financiera"

¿Cómo fue su expansión internacional?

La expansión internacional rara vez es lineal. Después de consolidar Colombia, abrimos Argentina y España casi en paralelo.

Argentina fue un error estratégico. Apostamos por un entorno macroeconómico que se deterioró rápidamente; el tipo de cambio se volvió inmanejable y cerramos la operación al poco más de un año.

España fue distinta. Ahí el modelo sí encontró tracción y se convirtió en la base para el crecimiento posterior en Europa. Esa experiencia nos enseñó que no basta con replicar el producto: el contexto macroeconómico y regulatorio define la viabilidad.

¿De qué tamaño es hoy la operación y cuál es el peso de México?

El año pasado alcanzamos un hito clave: incorporar al programa de solución de deuda aproximadamente mil mdd entre los seis países donde operamos. Solo en 2025, entre 70 mil y 80 mil personas entrarán al programa.

Nuestra cartera superará los 100 mdd. México es la operación más madura y opera bajo una estructura de SOFIPO, que establecimos antes de que este tipo de vehículos se popularizara dentro del ecosistema fintech.

¿Cómo se diferencian de la competencia?

Tenemos tres audiencias críticas: el cliente, la contraparte —principalmente los bancos— y la autoridad.

El cliente busca una salida y estabilidad. Llega en una situación de estrés profundo y necesita un camino claro.

Para los bancos, el mensaje es distinto: no intervenimos en una relación sana, sino en una que ya estaba rota. Nuestro rol es convertir a un deudor sin capacidad de pago en alguien con voluntad y disciplina financiera.

Tras casi dos décadas en el mercado, ¿cuáles son los principales retos del ecosistema financiero?

La tecnología y el marco regulatorio han avanzado mucho. La gran pendiente sigue siendo la educación financiera. Existe una enorme cantidad de contenido disponible, pero el problema no es la oferta, sino la adopción. Es un reto sistémico que todavía no hemos resuelto.

Su meta es llegar a cinco millones de familias en los próximos cinco años. ¿Cuál será el principal desafío?

Estamos en una etapa de consolidación. El siguiente salto depende de una mayor automatización de procesos, pero sin perder el componente humano.

En un negocio como este, la confianza del usuario es tan importante como la eficiencia operativa. Escalar sin erosionar esa confianza es el mayor desafío.

KRC

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Regina Reyes-Heroles C.
  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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@The Financial Times Limited 2026. Todos los derechos reservados . La traducción de este texto es responsabilidad de Milenio Diario.

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