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  • Estímulo fiscal para industria cinematográfica no es para que la película guste, es para filmar más en México: Canacine

  • La prioridad ahora es evitar que la producción y el consumo se fugue, afirma Mauricio Durán, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica.
El nuevo estímulo fiscal busca frenar la salida de producciones, alerta Canacine. | Especial.

El nuevo estímulo fiscal busca frenar la salida de producciones hacia otros países con mejores incentivos, no es para atraer más público mexicano, dijo el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), Mauricio Durán.

“No tiene que ver con si la película conecta o no con el público. Tiene que ver con que las películas se hagan en México y generen trabajo para los mexicanos. La medida no está diseñada para garantizar audiencia. Está diseñada para fortalecer la industria”, dijo a MILENIO.

El nuevo estímulo fiscal exige una inversión mínima de 40 millones de pesos por proyecto y que al menos 70 por ciento de los proveedores sean nacionales, además, contempla una bolsa anual de 400 millones de pesos, cuya asignación dependerá de un comité técnico y reglas de operación específicas.

“El objetivo es frenar la fuga de producciones hacia países que ofrecen mejores condiciones fiscales. Estábamos perdiendo proyectos y con ellos empleos, servicios y derrama económica”, explicó.
presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), Mauricio Durán.
Presidente de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine), Mauricio Durán. | Especial


En los últimos años, varias producciones —incluidas mexicanas— optaron por filmar fuera del país ante esquemas más agresivos en devoluciones fiscales. Eso significó menos contratación de técnicos locales, menor demanda para casas productoras y proveedores, y una reducción en cadenas que van desde renta de equipo hasta hospedaje y transporte, incluso mencionó afectaciones principalmente a estados con infraestructura audiovisual consolidada como Ciudad de México, Jalisco y Baja California, donde se concentra la mayor parte de foros, casas productoras y proveedores técnicos del país.

“El incentivo busca que esas producciones regresen, que la inversión se quede aquí y que los empleos se generen en México”, insistió el presidente de Canacine.

El representante, deja claro que si la nación ya es un mercado relevante en consumo, debe aspirar a capturar también el valor de la producción.

El decreto no solo contempla rodajes tradicionales; también incluye componentes vinculados a efectos visuales y producción audiovisual, áreas de alto valor agregado donde el país ha desarrollado capacidad técnica.

“Tenemos infraestructura, talento y experiencia. Lo que necesitábamos era una herramienta que nos pusiera a competir en condiciones similares frente a otros mercados”, sostuvo.
Prioridad de incentivos fiscales para el cine es evitar que la producción se fugue
Prioridad de incentivos fiscales para el cine es evitar que la producción se fugue. | Especial.

La apuesta es convertir a México en un destino atractivo no solo por sus locaciones y costos operativos, sino por su estructura financiera, pues en un entorno donde países ofrecen devoluciones de 30 o hasta 40 por ciento del gasto local, la competitividad fiscal se vuelve determinante en la decisión final de filmar.

Sin embargo, los efectos no serán inmediatos, pues aclaró que los ciclos de producción implican que las películas beneficiadas por el estímulo podrían tardar entre uno y dos años en llegar a cartelera. La recuperación en participación de taquilla —si ocurre— será gradual.

“Esto no es una solución mágica. Es una pieza dentro de una estrategia más amplia."
“El mercado ya no compite solo en talento o locaciones. Compite en incentivos. Si otro país te regresa más dinero y te facilita la operación, la decisión financiera es evidente”, sostuvo Durán.


Mexicanos a las salas


La respuesta, por ahora, es que ese no es el objetivo central, pues el presidente aclaró que la prioridad ahora es evitar que también la producción —como parte del consumo— se fugue.

Primero, asegurar que se filme en México. Después, que esas historias logren conquistar a su propio público.

“El público no desapareció, se volvió más selectivo. Hoy la gente va al cine por un evento”, explicó Mauricio Durán,.
“Tenemos que entender qué quieren ver los públicos más jóvenes. Eso no se decreta”, afirmó.

​Pues a pesar de que México sea el segundo mercado cinematográfico más grande de América Latina y uno de los diez más relevantes del mundo, la asistencia cayó 6.86 por ciento y los ingresos retrocedieron 8.45 por ciento frente al año previo, de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica, es decir la frecuencia de asistencia por habitante se mantiene en 1.5 veces al año, todavía por debajo de los niveles previos a la pandemia.

Presidente de Canacine, alerta  baja afluencia de espectadores en cines en el 2025
La nación ya es un mercado relevante en consumo, debe aspirar a capturar también el valor de la producción, alerta presidente de Canacine. | Especial.

La taquilla anual depende cada vez más de grandes estrenos globales que concentran la atención y los ingresos durante pocas semanas, y mientras tanto, las plataformas de streaming avanzan de manera estructural.

No solo hay menos mexicanos asistiendo con la misma frecuencia a las salas, también hay menos condiciones para que el cine nacional capture valor dentro de su propio mercado.

Tan solo, en el talento, en 2025 se estrenaron 109 películas mexicanas, pero en conjunto sumaron alrededor de 9 millones de asistentes en un universo de 203 millones de boletos vendidos. 

La brecha es amplia. “La concentración de ingresos está en franquicias internacionales. Eso reduce el espacio disponible para otras películas”, reconoció Durán.

Las salas dependen en gran medida de distribuidoras como Walt Disney International y Warner Bros. International, cuyos títulos sostienen los picos de verano y fin de año.

El calendario comercial se estructura alrededor de esos lanzamientos, para las producciones locales, la ventana de exhibición es más corta y la competencia más intensa.

Cine en el bolsillo

La diferencia en los hábitos de consumo también es evidente: hoy es más fácil y accesible ver una película o serie desde el teléfono que acudir a una sala de cine.

El cine vertical se produce en formato 9:16, el cual está diseñado para smartphones, y redes sociales. | Foto: Freepik
El cine vertical se produce en formato 9:16, el cual está diseñado para smartphones, y redes sociales. | Foto: Freepik

Durán no lo considera un fenómeno negativo, sino un cambio estructural al que la industria debe adaptarse, pues el relevo generacional pesa, ya que las audiencias jóvenes consumen contenido en múltiples dispositivos y no necesariamente vinculan la experiencia cinematográfica con la sala tradicional, lo que obliga al sector a replantear su estrategia frente a un público que ya no depende exclusivamente de la pantalla grande.

“El streaming no es el enemigo, es otra ventana, pero ofrece continuidad y estabilidad”, señaló Durán.

De esta forma, el representante sugiere que directores, guionistas y técnicos encuentran en series y producciones para plataformas contratos más prolongados y menor incertidumbre financiera que en el cine independiente tradicional. 

AG

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