La salud de los directores generales ya no es vista como un beneficio laboral, ahora representa un activo estratégico para las empresas. Frente al aumento del estrés, el insomnio y la fatiga cognitiva entre los altos ejecutivos, cada vez más consejos de administración destinan recursos a programas de recuperación para proteger la capacidad de decisión de quienes lideran la organización.
La fórmula ha detonado -en los círculos donde se toman las decisiones que mueven economías- un concepto que antes pertenecía exclusivamente a los atletas olímpicos de alto rendimiento: recovery (recuperación).
La tendencia no apunta a un descanso pasivo, de tomar un fin de semana libre o de hacer un post de “fuera de la oficina”, se refiere a la capacidad biológica e integral del cuerpo para restaurar sus funciones físicas, mentales y emocionales tras periodos prolongados de alta exigencia.
Especialistas consultados por MILENIO señalaron que, en la economía del conocimiento, el recurso más valioso que hoy buscan recuperar los altos directivos no son las horas perdidas por los viajes de trabajo, sino su capacidad física y mental para tomar decisiones.
"Lo que más vemos en líderes empresariales es inflamación sistémica, fatiga mental y brain fog (neblina mental)", explicó Andrea Márquez-Lomas, jefa de la Unidad de Medicina Regenerativa de SHA México.
Desde su consultorio en Costa Mujeres atiende a fundadores y directores generales que presentan "problemas de sueño, ansiedad, fatiga cognitiva y trastornos gastrointestinales, que suelen aparecer de forma simultánea. Es raro encontrar un solo síntoma aislado".
Entre quienes han visitado el complejo de bienestar se encuentran la directora general de BIVA, María Ariza; el ejecutivo del sector financiero Mauricio Schwartzmann, y la directora general de la ABM, Regina García Cuéllar; según información compartida a MILENIO por Karen Payan, gerente de Relaciones Públicas y Comunicaciones en SHA México.
El peso invisible de la alta dirección
Detrás de los reportes trimestrales récord y las expansiones de mercado, los CEOs están experimentando un sentir de soledad en el ejercicio de su responsabilidad.
El informe global The 2026 Executive Confidant Gap: The High Cost of Leadership Isolation, elaborado por Cerevity Clinical Leadership, identifica este fenómeno como una "asimetría de divulgación estructural".
Según el estudio, los líderes absorben la presión de accionistas, clientes y colaboradores, pero muchas veces carecen de un espacio para expresar esa carga emocional, lo que dificulta cualquier proceso de recuperación.
Los datos de Cerevity exponen un golpe de realidad para los consejos de administración:
- 87 por ciento de los altos directivos carece de un confidente honesto: no tiene una sola relación donde pueda hablar con total transparencia sobre sus dudas, miedos o el desgaste de su salud.
- La crisis por perfiles: El aislamiento se agudiza en la primera línea. Falta un confidente en 91 por ciento de los fundadores y en 89 por ciento de las mujeres en la alta dirección.
- El vacío del consejo externo: Datos de la Universidad de Stanford incluidos en la investigación sostienen que el 75 por ciento de los directores generales toma decisiones en absoluta soledad, sin asesoría externa.
"La soledad es una externalidad negativa poco valorada del rol directivo", afirmó Martha Fernández, especialista de Cerevity Clinical Leadership.
Especialistas en salud pública también han advertido que el aislamiento social constituye un factor de riesgo biológico cuyo impacto puede ser comparable al hábito de fumar 15 cigarros al día.
En América Latina, este fenómeno se combina con elevados niveles de estrés laboral. Un reporte de AXA ubica a México como la tercera economía con mayor estrés laboral, situación que afecta al 62 por ciento de la fuerza laboral.
Para las empresas mexicanas, la factura es directa si consideramos que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que el estrés y el desgaste le cuestan al sector privado entre 5 mil y 40 mil millones de dólares anuales en pérdidas de productividad, ausentismo y rotación.
Cuando 61 por ciento de los directores generales admite que la soledad deteriora su efectividad, el recovery escala de un beneficio de bienestar a una prioridad para proteger el valor de las acciones.
Presión en el tablero de control biológico
Las Perspectivas de la Alta Dirección en México, elaboradas por KPMG, muestran que los líderes enfrentan simultáneamente retos como la disrupción en cadenas de suministro, riesgos de ciberseguridad y cambios regulatorios.
"Hay personas que pueden seguir encabezando una sesión de consejo aun cuando su sistema nervioso central está agotado", señaló Márquez-Lomas.
Afirmó que la calidad de las decisiones depende directamente del estado del sistema nervioso y del bienestar integral.
Desde una perspectiva biopsicosocial, explicó que muchos ejecutivos permanecen con el sistema nervioso simpático —relacionado con la respuesta de alerta— activado de manera permanente.
"Antes el estrés respondía a un peligro físico. Hoy puede activarse por un correo electrónico enviado a medianoche, una notificación del teléfono, un indicador financiero negativo o un mensaje de WhatsApp", explicó.
Del exceso de datos a la neblina mental
Para Alfredo Bataller, CEO de SHA México, uno de los mayores desafíos para los altos directivos es el exceso de información.
"Vivimos comparándonos y sometidos a un flujo constante de información sobre situaciones sobre las que muchas veces no tenemos capacidad de intervención", comentó en entrevista con MILENIO.
Añadió que "hoy es muy difícil apagar el cerebro y permitir que el cuerpo se recupere".
Según Bataller, el exceso de estímulos deteriora la memoria, reduce la capacidad de concentración y limita el pensamiento estratégico.
En ese contexto cobra relevancia el concepto de brain fog o neblina mental; aunque no se considera una enfermedad, describe síntomas como lentitud para procesar información, olvidos frecuentes y dificultades para mantener la concentración.
"Muchos directivos llegan diciendo que no están enfermos, pero sienten que ya no son tan rápidos ni tan agudos para decidir. Después de cientos de decisiones importantes durante el día, incluso responder una pregunta cotidiana puede resultar agotador. En muchos casos no es falta de interés, sino fatiga cognitiva", explicó Márquez-Lomas.
El negocio detrás de reparar al CEO
La creciente demanda de este tipo de atención ha impulsado una nueva categoría dentro del mercado de bienestar corporativo.
Cada vez más empresas destinan recursos a programas especializados que incluyen medicina regenerativa, clínicas del sueño, restauración metabólica y estrategias para fortalecer la resiliencia emocional.
"Cada vez más consejos de administración entienden que cuidar la salud integral de sus ejecutivos también significa proteger los activos de la organización", afirmó Bataller.
De acuerdo con SHA México, quienes acuden hoy a centros de longevidad no buscan estética; buscan recuperar su ventaja competitiva a través de cinco frentes interconectados:
- Energía celular: Revertir el síndrome de burnout y la fatiga crónica.
- Higiene del sueño: Reparar la arquitectura del descanso y eliminar el insomnio corporativo.
- Equilibrio endocrino: Monitorear y bajar los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
- Desinflamación sistémica: Frenar la inflamación silenciosa que causa el desgaste celular.
- Salud microbiótica: Sanar el sistema digestivo, pieza clave en la producción de neurotransmisores.
"El intestino es nuestro primer cerebro", señaló Márquez-Lomas al explicar que la microbiota participa en la producción de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo y la capacidad para afrontar situaciones de presión.
Para Alfredo Bataller, el mayor KPI (por sus siglas en inglés, Key Performance Indicator o Indicador Clave de Rendimiento) en el ecosistema empresarial ya no es tener acceso a más información o tecnologías disruptivas, sino poseer la disciplina biológica de desconectarse de ellas para permitir el recovery total del sistema.
“Existe demasiado ruido en el ecosistema empresarial. Y ese ruido es peligroso porque es adictivo”, finalizó.
MRA