La trayectoria de Manuel Retana Parra inició en un entorno rural, creció en el seno de una familia de campesinos originarios de Durango, establecida en San Miguel de Allende, Guanajuato.
Su infancia estuvo marcada por el trabajo agrícola y la falta de dominio del idioma inglés, factores que inicialmente lo mantenían alejado del ecosistema científico estadounidense: "No podía terminar una oración, veía las noticias y no entendía nada. El idioma me costó trabajo", dijo en su entrevista con la CNN.
¿Cuál es la historia de Manuel Retana?
Lo cierto es que Retana nació en Texas, pero sus padres son mexicanos; así fue como de muy pequeño volvieron a tierras aztecas y en este retorno comenzó el viaje del ahora ingeniero hacia un futuro sumamente brillante.
Su interés por la exploración espacial despertó en el nivel académico de secundaria tras observar el lanzamiento de un transbordador en un video escolar, en aulas mexicanas. Con ese objetivo se trasladó nuevamente a Estados Unidos para realizar sus estudios superiores.
Durante este periodo financió su educación desempeñando diversos oficios, pero lo cierto es que obtuvo 10 becas que fueron un gran alivio para lograr finalizar sus estudios de preparatoria y universidad.
Retana obtuvo su título en Ingeniería Mecánica por la Universidad de Nevada y, posteriormente, una maestría en Aeronáutica y Astronáutica en la Universidad de Stanford.
Su ingreso a la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) no fue inmediato; la agencia rechazó sus solicitudes de pasantía en 11 ocasiones consecutivas. Fue hasta su duodécimo intento cuando logró ser aceptado en el Centro Espacial Johnson.
Gracias a una conferencia es que conoció a ingenieros de la NASA quienes le comentaron que tenía posibilidades de entrar, de manera que los invitaron a aplicar: "Yo en ese momento no creía que pudiera ser algo para mí. No me la creía, pero ellos me decían: 'También tú puedes'".
¿Cómo logró entrar a la NASA?
Así fue como en el intento número 12 lo recibieron gracias una pasantía en el Centro Espacial Johnson en Houston, por parte de la NASA; en dichos momentos el mexicano tenía 20 años.
El primer trabajo que hizo fue probar pirotecnia: "Me puse a tronar cuetes… explosivos, para ver qué tan buenos eran".
Dicha actividad tenía el objetivo de valorar la calidad de los que mejor funcionaran para la separación de naves; luego pasó a operaciones espaciales y finalmente llegó a robótica, que no fue el sitio en donde permaneció ante la gran competitividad que tenía, pese a ser su especialización.
Finalmente lo contrataron como gerente de proyectos de vuelo para sistemas de soporte vital, en donde lidera a 15 ingenieros y es el único mexicano; su labor fue parte también de Orion, nave en donde se llevó a cabo la misión Artemis II.
"Si este equipo no funciona a la perfección, puedo matar a una persona, y no nada más una persona, a la persona que está llevando a la humanidad de regreso a la Luna".
Dicho trabajo está enfocado específicamente en el diseño de equipos de protección respiratoria y filtración de aire que los astronautas utilizaron en caso de un incendio a bordo. Su labor técnica fue fundamental para la misión Artemis II, la cual tuvo como objetivo llevar a una tripulación humana a orbitar la Luna por primera vez en más de cinco décadas.
Algo que el ingeniero destacó en su conversación fueron sus raíces, las cuales, acotó, le han ayudado a encontrar soluciones en donde otros encontraron desespero, todo gracias al llamado "ingenio mexicano".
Retana acotó: "Nos la inventamos, le sacamos la vuelta y en realidad no me rompo la cabeza"; él se hace llamar un mexicano de corazón, pues aunque tiene doble nacionalidad su amor está aquí: "Aunque vayamos a la Luna, siempre tenemos los pies bien plantados. No se me olvida de dónde vengo".
KVS