Internacional
  • Prisión de Kitziot: testimonios nos cuentan sobre la tortura y abusos contra palestinos en Israel

  • La cárcel de Kitziot, símbolo de violaciones de derechos humanos, vuelve a la atención internacional. Testimonios revelan abusos sistemáticos.
Prisión israelí. | Organización Mundial Contra la Tortura

La cárcel israelí de Kitziot o Ktzi’ot, en el desierto de Negev, ha regresado al centro de la atención internacional porque ahí fueron recluidos la semana pasada gran parte de los 430 activistas de la Global Sumud Flotilla con ayuda humanitaria, interceptada por los militares del Estado judío cuando intentaba llegar a Gaza por mar.

No todos los detenidos fueron enviados a esa prisión, conocida por las brutales condiciones a los que son sometidos en su interior los prisioneros palestinos, confirmó a MILENIO el periodista italiano Alessandro Mantovani, del diario Il Fatto Quotidiano, quien viajaba con la flotilla.

Mantovani, al lado del diputado italiano Dario Carotenuto, del opositor Movimiento 5 Estrellas, regresó a Roma el jueves, con un vuelo desde Atenas, Grecia, tras ser expulsado de Israel.

“Creo que nosotros tuvimos el ‘privilegio’ de gozar de un trato mejor que los demás por intervención del gobierno italiano”, explicó el periodista en entrevista telefónica con MILENIO.

Los barcos con los activistas de la flotilla —entre ellos 7 mexicanos, 27 italianos y 44 españoles— fueron interceptados en aguas internacionales por Israel entre el lunes y martes pasados y sus ocupantes secuestrados.

Mantovani dijo que al lado del legislador Carotenuto y decenas de otras personas fue inicialmente recluido en una nave-prisión durante más de 24 horas. 

“Fuimos encerrados en contenedores de carga, al interior de los cuales los militares israelíes lanzaban agua para que nadie pudiera estar sentado”, señaló.

Semidesnudos y humillados

“La noche hacía frío, muchos estábamos en ropa interior, sin zapatos, sin cobijas y solamente nos daban pan y agua. Disparaban y lanzaban granadas sin ningún motivo. De noche iluminaban la entrada de los contenedores para no dejarnos dormir, éramos muchos dentro de esos contenedores por lo que no podíamos estar acostados”, detalló.

Las imágenes en las que el ministro israelí ultranacionalista Itamar Ben Gvir aparece humillando y vejando a los activistas, arrodillados y maniatados, dieron la vuelta al mundo y causaron un escándalo internacional, con protestas oficiales de varios gobiernos, entre ellos los de Italia, España, Francia, Turquía, Bélgica y Canadá, aunque solo Madrid impuso sanciones.

“Casi todos los integrantes de la flotilla fueron llevados a la cárcel de Kitziot pero algunos no, entre ellos estuvimos el diputado Carotenuto y yo. Creo que ello se debió a que el gobierno italiano pidió esta protección para nosotros”, dijo Mantovani.

Explicó, sin embargo, que ello no lo libró de los golpes y las humillaciones.

“A bordo del barco nos empujaron uno a uno con el brazo doblado en la espalda para obligarnos a arrodillarnos; me tiraron al piso con la cara contra el suelo sucio de la nave, con las manos en la espalda.
“Después me registraron de pie, con las manos apoyadas en la pared; rompieron mi impermeable, solamente me restituyeron el pasaporte y me obligaron a quitarme los pantalones, que tiraron con el portafolio dentro, los documentos y la tarjeta de crédito, me arrastraron y tras ponerme una pulsera con el número 164, me llevaron a un contenedor y nuevamente me tiraron al piso, mientras un militar, que me dio una patada, decía ‘Bienvenidos a Israel’”.

Mantovani reconoció , sin embargo, que es mucho peor el trato al que son sometidos los prisioneros palestinos y confirmó que en octubre pasado estuvo recluido un día en la cárcel de Kitziot, cuando participó en otra operación de la flotilla.

“Es una prisión terrible, es una estructura muy grande de cuyo centro salen varios brazos en forma circular, donde están las entradas de las celdas. Hay unidades caninas vigilando y alambre de púas”, detalló.

Dijo que también en aquella ocasión “golpeaban a todos y trataban muy mal a las mujeres”.

“Son verdaderos verdugos y torturadores, pero con los palestinos son todavía peores. Temo que la próxima vez disparen a la gente, pues las violaciones de los derechos humanos en las que incurren son cada vez peores”, declaró Mantovani, que fue después desembarcado en el puerto de Ashdod y de ahí llevado a Tel Aviv para ser expulsado.

La prisión más grande de Israel

Cercana a la frontera con Egipto, la instalación penal de Kitziot tiene más de 400 mil metros cuadrados de superficie y está compuesta por 28 complejos y tres módulos, torres de vigilancia y cercas de alambre, lo que la convierte en la prisión más grande de Israel.

El centro tiene un valor simbólico especial, pues fue prácticamente inaugurado durante la primera Intifada (1987-1993), la revuelta popular contra la ocupación israelí de los territorios palestinos, cuando se convirtió en el más grande campo de concentración administrado por el ejército del Estado judío.

Según la organización humanitaria Human Rights Watch, en 1990 estaban recluidos en esa cárcel la mitad de todos los palestinos detenidos por Israel, lo que equivalía a un varón mayor de 16 años de cada 50 de Cisjordania y Gaza.

El centro penitenciario fue cerrado en 1996 a raíz de los Acuerdos de Oslo entre el gobierno israeli y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), como parte de un proceso de paz que miraba a resolver el conflicto en la zona.

Sin embargo, la cárcel fue reabierta en 2002, durante la Segunda Intifada (2000-2005) y puesta bajo el Servicio Penitenciario de Israel.

“Campos de tortura”

“Bienvenidos al infierno” es la frase con la que son recibidos los detenidos palestinos a su llegada a las cárceles israelíes tras los atentados terroristas del grupo Hamás, que el 7 de octubre de 2023 dejaron unos mil 200 muertos y 250 personas secuestradas en territorio del Estado judío.

Esa frase es también el título del último reporte de la organización humanitaria independiente israelí B’Tselem, sobre “el trato a los prisioneros palestinos y las condiciones inhumanas a las que están sometidos”.

El informe dice en el subtítulo: “El sistema carcelario israelí como red de campos de tortura”, para subrayar que, de acuerdo con innumerables testimonios, existe una política sistémica e institucional centrada en el abuso continuo y la tortura de todos los prisioneros palestinos detenidos en Israel.

Recoge los testimonios de 55 palestinos recluidos en las cárceles israelíes, la mayoría en la de Kitziot y sin proceso.

Según el reporte, la nueva política israelí contra los prisioneros palestinos es aplicada en todas las cárceles y entre sus principios fundamentales está la implacable violencia física y psicológica, la negación de tratamientos médicos, provocar hambre, sed y la privación del sueño, así como confiscar todos los objetos personales.

Resalta que entre 2023 y 2024 al menos 60 prisioneros palestinos fallecieron en las cárceles israelíes, entre ellos Thaer Abu Asab, de 38 años, encontrado muerto en su celda en el centro de Kitziot el 18 de noviembre de 2023, con graves marcas de violencia en su cuerpo.

En la misma prisión fue hallado muerto el 24 de octubre del mismo año Arafat Hamdan, diabético de 24 años de edad, a quien le fue negado un tratamiento médico adecuado.

Los testimonios recogidos en el informe confirman las violencias físicas, sexuales, psicológicas y verbales a las que son sometidos todos los prisioneros palestinos y perpetradas en modo arbitrario.

“El alcance de la violencia que emerge de los testimonios deja claro que no se trata de episodios aislados y casuales, sino más bien de una política institucional, parte integrante del trato a los detenidos”, resalta.

​LJ

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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