El repicar de las campanas minutos antes del mediodía anuncia que la misa por la fiesta de la Asunción de María está por iniciar en San Juan de los Lagos.
El zócalo del poblado se ha transformado porque los cientos de puestos que habitualmente ofertan toda clase de mercancías, desde carpetas tejidas, gorras, vestidos, cadenas, cajeta, dulces típicos, medallas y sombreros han dejado su espacio a los miles de peregrinos, que procedentes de todas partes del país, cumplen con su tradición.
Alrededor de la fuente y en la calles del primer cuadro del pueblo como en el atrio de la iglesia la fe se materializa y homogeniza en ese "mundo" de gente que busca el mejor lugar para ver a la virgen de San Juan de los Lagos y para escuchar la celebración eucarística con la que se celebra la Asunción de María.
En la escena destacan los cientos de peregrinos, quizá miles, que con playeras uniformes se distinguen y lucen cansados, pero felices de haber cumplido con su manda, después de haber peladeado su bicicleta desde Xochimilco hasta San Juan de los Lagos.
Otros proceden, haciendo un similar esfuerzo, de Zapotitlán, Tláhuac; unos más de Toluca. Todos vienen acompañados de sus familias, quienes en camiones de carga siguen y vigilan su recorrido por la carretera.
A las 12 en punto la misa ha iniciado y aunque el sonido es "débil", por lo que apenas se distingue la voz del sacerdote entre el murmullo de los miles de participantes de la eucaristía, pues el equipo de audio es deficiente; la fe prevalece. Así que cada quien celebra la fiesta a su manera.
La devoción destaca entre las personas de la tercera edad, que atienden y se esfuerzan por ver a la virgen, no importa lo alejado que estén del atrio, donde se lleva a cabo la misa; y contrasta con los adolescentes que, sin reserva, muestran su apatía y desconocimiento por el origen de tan fuerte tradición, sustentado en la veneración que se tiene a la milagrosa Virgen de San Juan de los Lagos.
Durante la misa no cesa el ir y venir de algunos peregrinos que a media celebración siguen buscando un mejor lugar para escuchar la oración, lo cual ya es imposible entre las sillas y bancas que cada visitante coloca "adueñándose" del espacio para ser parte de la celebración.
"¿Qué se festeja? ¿Por qué hay tanta gente ?", dice un señor, que acompañado de su familia, no da crédito de la escena y comenta: "Pensé que por ser sábado habría menos gente".
"Este día es la única fecha en la que bajan a la Virgen para oficiar misa en el atrio, por eso viene mucha gente a San Juan", le responde una señora que escucha su pregunta.
A unos pasos, Doña María, de 88 años, mientras espera que uno de los padres que reparten la comunión en el zócalo, se acerque a la zona donde está para poder comulgar, cuenta que ella visita a la Virgen "desde hace 66 años, mi hijo tenía dos años cuando empecé a venir y desde entonces vengo porque la Virgen es muy milagrosa".
En su relato comenta: "Mi cuñada trajo a su hijo, el niño ya no quería comer, vinieron a ver a la Virgen y el niño se alivió".
Como esa historia hay miles, tantas como los miles de fieles que participan de la celebración eucarística y cada año acuden el 15 de agosto a visitar a la Virgen de San Juan de los Lagos, como "pago" de un favor recibido o una manda.
El reloj rebasa la 1:30 de la tarde y a través del sonido se alcanza a escuchar que es momento de la bendición, pues el sacerdote pide "cierren sus sombrillas, vamos a dar la bendición".
Una nube se suma a la escena al atender la petición y por unos momentos opaca el protagonismo que ha tenido el sol durante toda la ceremonia y que ha provocado la sed, sudor y malestar de los feligreses.
Sin embargo, la fe en la Virgen de San Juan de los Lagos que en 1623 hizo su primer milagro, en el poblado jalisciense, al revivir a una pequeña niña de un circo que tuvo un accidente con espadas, prevalece y los feligreses atentos y agradecidos escuchan la bendición.
ClavesLa Basílica de San Juan de los Lagos es el segundo santuario católico más visitado del país.
El 8 de diciembre y el 2 de febrero son otras fechas de celebración en el poblado, aunque durante todo el año tiene gran afluencia de feligreses.
El poblado jalisciense se localiza a tan solo 90 minutos de Guadalajara en automóvil.
OAGP