M+.- Este 5 de junio se cumplen tres meses de la explosión del pozo petrolero Krem-1, originado durante los trabajos de perforación para la extracción de crudo por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex), en la sierra de Las Choapas, al sur del estado de Veracruz.
Después de este periodo, la situación se ha tornado más tensa y de temor para más de diez mil pobladores que habitan en las comunidades de la zona rural; además, enfrentan el desinterés e ignorancia de parte de las autoridades estatales y directivos de Pemex, revelaron a MILENIO.
Hace un mes, el equipo de MILENIO recorrió algunas de las comunidades afectadas por esta explosión, constatando las afectaciones en arroyos, la producción ganadera, el aire y entre la población. Cuatro semanas después, regresamos a la zona rural, donde las afectaciones persisten.
Además, sobrevolamos la zona de la explosión y se comprobó que el incendio continúa. El fuego se esparce por todas partes al igual que el humo, y parece no tener control, ni para cuándo se apaguen las llamas. Desde el aire se siente un ambiente caliente, al igual que en las comunidades cercanas.
Olor a gas genera náuseas, dolor de cabeza y hasta vómitos entre las personas
“El pozo de Las Choapas, sé que está prendido, está controlado, hasta ahí. Hace poco me dio un reporte Ramos Alor y Mariela, no tenemos afectaciones de salud entre los pobladores, y voy a preguntar a Pemex cómo va, pero está controlado, son pozos que se prenden y para controlar y apagarse lleva un buen rato”, declaró el pasado 4 de mayo la gobernadora Rocío Nahle, desde la capital del estado, al ser cuestionada sobre las afectaciones en esta región.
Sin embargo, la realidad contrasta con sus declaraciones, y más con las pruebas que muestran los pobladores de las comunidades de Nacimiento, Constitución, Río Playa, Remolino y Pueblo Viejo, recorridas por este medio.
Bastaron minutos para que decenas de personas se reunieran en el campo deportivo de la comunidad de Pueblo Viejo; pareciera que los pobladores esperaban la llegada de este medio de comunicación para externar su molestia.
Las madres de familia señalan que sus hijos sufren dolores de cabeza, náuseas y hasta vomitan por el fuerte olor a gas que se percibe en el aire.
Y esta declaración es confirmada por los maestros de las escuelas rurales, quienes aseguran que han tenido que suspender clases en el nivel primaria cuando el olor se incrementa.
“Sí hemos suspendido clases por el olor, y también hay niños que sienten dolor de cabeza, náuseas, mareo; hay momentos que tienen vómito y no pueden asistir a la escuela. Tenemos que hablar con los padres de familia para que vayan por sus hijos”, señala Gladys Cristal, docente de la comunidad de El Remolino.
La secretaria de Salud de Veracruz, Mariela Hernández, exalcaldesa morenista de Las Choapas, afirma que en el hospital Pedro Coronel, asentado en la cabecera municipal, no han atendido a ninguna persona afectada en su salud a causa de la explosión.
Y sus declaraciones tienen lógica, porque para llegar a este nosocomio, los pobladores tendrían que viajar hasta tres horas para ser atendidos. Por ello, optan por usar remedios caseros o esperar la llegada de brigadas médicas que envía la actual administración municipal que encabeza Jesús Uribe Esquivel, a quien reconocen como el único personaje que brinda ayuda a los afectados.
“La gente está desesperada, porque últimamente tiene como tres días que los niños ya se levantaron con vómito, porque hay una nube que se pone de gas muy temprano y los hace vomitar”, dice el presidente municipal.
Los síntomas se repiten en la mayoría de los hogares, principalmente entre adultos mayores y niños. Y pareciera que el gobierno del estado se niega a reconocer, pero peor aún, a enviar la ayuda hasta las comunidades, donde no cuentan con vehículos para trasladarse en cualquier momento.
Vibraciones en sus viviendas que provocan miedo
Los comunicados de Pemex, al igual que el discurso del gobierno del estado, insisten en que la situación está controlada.
Pero al sobrevolar alrededor del pozo, comprobamos que las llamas siguen y siguen creciendo; trabajadores señalan que ello se debe a que el crudo sigue saliendo del pozo. Pemex no dice ni cómo, ni cuándo apagarían las llamas.
Peor aún, ahora los pobladores reportan vibraciones en sus techos y paredes, en diferentes horarios, cada que se reactiva el fuego.
“Hubieras venido ayer (el jueves) porque ayer en la tarde, tronadera de las láminas, se escuchaba horrible, fueron como dos horas y en la noche otro rato. Si es por el pozo, nosotros estamos cerca y escuchamos las explosiones”, dice la señora Ramona, mientras prepara unas tortillas debajo de su corredor de lámina.
Mientras se llevaba a cabo este trabajo, el equipo de MILENIO logró captar ligeras vibraciones. Aunque los pobladores dicen que por las noches son más fuertes.
Los arroyos siguen contaminados y la lluvia ácida afecta el alimento del ganado
A pesar de que personal de una compañía realiza trabajos de limpieza y contención del hidrocarburo derramado, los arroyos como El Armadillo siguen contaminados y el ganado no puede abrevar.
Además, los productores señalan que cae lluvia ácida, afectando el pasto que comen sus animales.
“Justo la semana pasada yo estaba revisando mis animales, y sentí cómo caía esa lluvia ácida, y además se veía como un humo, así gris, con olor como a quemado, y eso es lo que está secando el pasto”, dice Julio Trujillo, productor ganadero.
Estamos hablando de centenares de animales afectados y decenas de productores ganaderos cuyos terrenos delimitan con el pozo.
“Hasta ahorita no podemos hacer nada, no te permiten acercar a la zona de afectación porque es un punto muy caliente”, agrega el productor.
Admiten que no han tenido pérdida de animales, pero algunos se han enfermado, porque no siempre pueden vigilarlos para que eviten tomar el agua contaminada, toda vez que muchas parcelas son atravesadas por estos arroyos manchados de aceite.
Autoridades y pobladores piden intervención de la federación para una verdadera solución
El pozo petrolero KREM-1 lleva dos años operando en la sierra de Las Choapas; los pobladores viven con miedo y no saben qué hacer cada vez que se registra un estruendo.
La autoridad municipal ha solicitado a Pemex que solucione este problema y atienda las afectaciones entre la población, pero sólo enviaron una brigada de salud que rota en cada comunidad.
Por ello, el alcalde, Jesús Uribe, informó que solicitaron una segunda reunión, donde exigirán a los directivos que presenten soluciones palpables y una estrategia para frenar por completo la contaminación.
“Necesitamos urgentemente soluciones urgentes en temas de agua, porque los arroyos se contaminaron y los accesos bien para llevar los apoyos, porque Pemex arregle las carreteras, pero desgraciadamente ellos mismos las destruyen; necesitamos algo bien, una reunión urgente y que nos den solución”, finaliza el alcalde, tras reunirse con pobladores afectados.
AH
