M+.- La pantera aparece cuando alguien dice haberla visto y desaparece justo cuando llegan quienes intentan encontrarla.
Durante casi una semana, un felino de gran tamaño ha sido reportado en distintos puntos de La Laguna, esta zona metropolitana integrada por las ciudades de Torreón, Coahuila, y Gómez Palacio y Lerdo, Durango.
Los avisos han provocado recorridos de cuerpos de emergencia, despliegues de policías, bomberos, Protección Civil, Secretaría de la Defensa Nacional y Guardia Nacional, búsquedas con drones y preocupación entre habitantes. También han dejado memes y una pregunta que, hasta ahora, nadie ha podido responder: ¿dónde está la pantera?
Porque hay reportes. Hay testimonios. Hay operativos. Lo que no hay es una pantera.
La historia comenzó la noche del viernes 11 de septiembre, cuando vecinos de la colonia Villa Jardín, en Lerdo, Durango, llamaron al número de emergencias 911 para reportar el supuesto avistamiento de un felino de gran tamaño que, según los testimonios, era una pantera.
La versión comenzó a correr por redes sociales casi al mismo tiempo que las autoridades llegaban al sector.
Protección Civil y Bomberos de Lerdo, además de personal de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Guardia Nacional, realizaron recorridos en calles de Villa Jardín, algunas de ellas con poca iluminación.
Pero la pantera no estaba ahí.
MILENIO recorrió el sector y encontró vecinos que aseguraban que el animal ya había sido visto antes. Unos jóvenes contaron que, según su versión, había llegado desde hacía aproximadamente un año a una quinta ubicada unas calles adelante.
Otro testimonio afirmó haber visto al animal mientras deambulaba por las calles y aseguró que posteriormente ya había sido resguardado.
Todos tenían una versión. Nadie tenía la prueba.
Durante aquella noche no apareció una fotografía, un video auténtico ni alguna otra evidencia que permitiera confirmar que el animal observado fuera una pantera. Las imágenes que comenzaron a circular en redes sociales resultaron estar hechas con inteligencia artificial.
La primera pista, entonces, no llevó a ninguna parte. Lerdo buscó a la pantera, pero no estaba.
Mientras la versión se extendía, el Ayuntamiento de Lerdo mantuvo silencio durante toda la noche.
Fue hasta el sábado 12 de septiembre cuando la administración municipal informó que sus áreas operativas habían acudido al sector para atender el reporte y realizar recorridos.
La búsqueda terminó sin resultados.
“Personal operativo realizó un recorrido y rastreo en la zona señalada; sin embargo, la búsqueda concluyó sin resultados positivos, sin localizar ninguna especie animal en el área”, informó el Ayuntamiento.
Tampoco confirmó que el animal reportado fuera una pantera.
La recomendación para los habitantes fue reportar cualquier nuevo avistamiento y evitar acercarse o intentar capturar por cuenta propia a cualquier animal que pudiera representar un riesgo.
Parecía el final de la historia. No lo era.
La pantera cambia de ciudad
La tarde del domingo 13 de septiembre, cuando en Lerdo todavía no existía evidencia de que el felino hubiera estado ahí, el 911 recibió otro reporte.
Esta vez fue en el poniente de Torreón, Coahuila. Otra llamada. Otra pantera. Otro operativo.
Elementos de la Policía Municipal, Protección Civil y Bomberos de Torreón se desplegaron para localizar al animal. La búsqueda incluso fue reforzada con drones para intentar detectar desde el aire cualquier movimiento.
Pero ocurrió lo mismo. No encontraron al felino ni tampoco indicios de su presencia.
El Ayuntamiento de Torreón informó que los recorridos concluyeron sin localizar a la supuesta pantera en el sector comercial Alianza.
La movilización, explicó, tuvo como objetivo descartar cualquier situación de riesgo para comerciantes, clientes y habitantes de la zona.
La historia ya tenía dos ciudades, varios testimonios y dos despliegues de emergencia.
Pero seguía sin tener una pantera.
Una pantera que oficialmente no aparece
El misterio tomó otra dimensión cuando MILENIO consultó directamente a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
La respuesta fue contundente: no tiene bajo resguardo ninguna pantera y tampoco cuenta con un registro de denuncia relacionado con el supuesto avistamiento en Lerdo.
Edgar Gómez, trabajador de la representación de Profepa en Lerdo, respondió así cuando fue cuestionado sobre el supuesto aseguramiento del animal: “No tenemos nada, ni evidencia, no ha habido nada”.
La declaración contrastó con lo señalado previamente por la fiscal de Durango, Sonia Yadira de la Garza Fragoso, quien había asegurado que la Profepa ya tenía bajo resguardo al animal silvestre.
Sin embargo, en la oficina de representación consultada por MILENIO no apareció un folio de reporte, evidencia física, fotografías ni registro de aseguramiento que permitiera confirmar que la supuesta pantera hubiera sido localizada.
La versión también fue revisada en Coahuila.
Claudia Verónica González Díaz, titular de la Coordinación Región Laguna de Protección Civil del Estado, confirmó que, pese a la movilización registrada en Torreón, el animal no fue localizado y no hubo ningún aseguramiento de un felino en territorio coahuilense.
La pantera, hasta ese momento, parecía existir únicamente en los reportes ciudadanos.
Pero quedaba otra pregunta. Si realmente existía, ¿de dónde había salido?
¿Puede alguien tener una pantera en casa?
Más allá de los avistamientos, el caso abrió otra interrogante: ¿es legal tener una pantera como mascota?
Argentina Carrillo, abogada y fundadora de la Defensoría Animalista de La Laguna, explicó a MILENIO que no existen permisos ordinarios de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para mantener grandes felinos como animales de compañía en domicilios particulares.
“Son permisos que no emite la Semarnat ni Profepa”, señaló.
La activista cuestionó además cómo un animal de estas características habría podido ser trasladado hasta La Laguna sin ser detectado, pues su ingreso y traslado implicaría necesariamente utilizar carreteras y pasar por distintos puntos de revisión.
La pregunta añadía otra pieza al rompecabezas: si alguien realmente llevó una pantera hasta la región, tampoco había aparecido hasta ahora una pista que permitiera saber quién lo hizo.
Profepa tampoco recibió la alerta
El veterinario Fernando Morales Soto, médico ayudante de Profepa en Gómez Palacio, explicó que hasta el momento de la entrevista la dependencia federal tampoco había recibido una alerta oficial relacionada con el supuesto felino.
“Hasta este momento, la dependencia federal no ha recibido un aviso o una alerta de que haya sucedido una situación como esta”.
En un caso de esta naturaleza, explicó, debería existir coordinación entre la Profepa, Semarnat, Sedena, Protección Civil y Bomberos para compartir información, determinar si realmente ocurrió el avistamiento y, en caso de que así fuera, establecer el paradero del animal.
“Todos tienen que tener la misma información para saber cuál es el paradero o si realmente sucedió”.
Pero hasta ahora las piezas no terminan de encajar.
Los grandes felinos no son mascotas
Morales Soto explicó que la legislación mexicana establece restricciones para la posesión de grandes felinos y que no pueden mantenerse simplemente como animales domésticos dentro de una vivienda particular.
Existen mecanismos regulados para el manejo y conservación de fauna silvestre, como las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) y los Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (PIMVS), pero requieren cumplir con las disposiciones y autorizaciones correspondientes.
El problema, explicó, puede comenzar cuando una persona adquiere un felino cuando todavía es pequeño y aparentemente manejable.
Conforme crece, sus necesidades físicas, alimenticias y conductuales aumentan, mientras sus instintos de animal silvestre permanecen.
“Hay personas que los traen muy chiquitos y van creciendo y se dan cuenta de que ya no es un animal que puedas poseer”, señaló.
Una vivienda tampoco ofrece las condiciones necesarias para garantizar el bienestar de un gran felino, pues estos animales requieren espacio, enriquecimiento ambiental, alimentación adecuada y condiciones que les permitan desarrollar comportamientos propios de su especie.
Un riesgo que no se puede ignorar
El veterinario recordó que en distintos puntos de México se han registrado casos de grandes felinos que escaparon de lugares donde permanecían en cautiverio y terminaron en calles o zonas habitadas.
Por eso, aunque en La Laguna nadie haya conseguido demostrar hasta ahora que la pantera existe, un reporte de este tipo no puede tomarse a la ligera.
“Hay que acordarse de que ellos son grandes felinos y que tienen el instinto de desarrollo silvestre”, advirtió.
Una pantera libre en una zona urbana podría representar un riesgo tanto para la población como para el propio animal.
Y quizá por eso cada nueva llamada vuelve a activar la búsqueda.
La pantera sigue sin aparecer
A varios días del primer supuesto avistamiento, el expediente tiene llamadas al 911, testimonios, publicaciones en redes sociales y dos grandes movilizaciones en ciudades distintas.
Tiene autoridades que buscaron, habitantes que aseguran haberlos visto e incluso una versión sobre un supuesto aseguramiento que la Profepa niega.
Lo que no tiene es la pieza que permitiría cerrar el caso: evidencia.
No existe una fotografía oficial del animal. No hay un ejemplar asegurado. Profepa niega tenerlo bajo resguardo. Las búsquedas realizadas en Lerdo y Torreón terminaron sin resultados.
La versión de que una pantera deambula por La Laguna continúa circulando entre redes sociales y testimonios ciudadanos.
Pero oficialmente nadie ha podido demostrar que la pantera exista, que haya escapado de algún lugar o que siquiera haya estado en libertad en la región.
Por ahora, la pantera tiene una peculiaridad que ningún felino debería tener: todos hablan de ella, algunos aseguran haberla visto y varias corporaciones han salido a buscarla.
Pero cuando llegan las autoridades, desaparece. No deja huellas. No deja fotografías. No deja un rastro. Solo otra llamada.
Y otra vez, la pantera fantasma de La Laguna vuelve a estar en algún lugar que nadie consigue encontrar.
ksh