Un detective llega a un pequeño pueblo buscando tranquilidad y termina rodeado de asesinatos. Hasta ahí podría ser el punto de partida de cualquier thriller policial, pero Murder in a Small Town lleva esta historia en otra dirección: ¿qué pasa cuando el hombre dedicado a aclarar crímenes también necesita resolver su propia vida?
Esa es una de las claves que Rossif Sutherland encontró en Karl Alberg, el protagonista de esta serie que llega hoy a Universal Premiere y Universal+.
Alejado de los personajes endurecidos que suelen habitar este tipo de historias, el actor encontró en él una humanidad inesperada, separada del típico detective atormentado
“Me intrigó que fuera amable y considerado, que todavía hubiera un niño dentro de él, que no fuera simplemente un hombre endurecido que tenía un trabajo que hacer, alejado del estereotipo”, explicó el actor en una charla con MILENIO.
Karl abandona su trabajo policial en una gran ciudad para convertirse en jefe de policía de una comunidad costera; que parecía el lugar perfecto para comenzar de nuevo, pero pronto le dará una sorpresa.
Intentando escapar de las consecuencias de su vida anterior, llega al pueblo, acostumbrado a guardar silencio y separar el uniforme de la vida personal, como aprendió de su trabajo en la gran ciudad. Mientras investiga asesinatos, tiene que aprender algo que le resulta más complicado que interrogar sospechosos: ser vulnerable.
“Eso le costó su matrimonio, pero esta vez no puede hacer lo mismo. Así que tiene que evolucionar para ser vulnerable y hablar. Creo que así es como encuentra su equilibrio. Pero no lo consigue sin enfrentarse a una gran lucha”, señaló Sutherland, y ahí es donde el misterio comienza a mezclarse con una historia de amor.
Cassandra Lee, interpretada por Kristin Kreuk, es una bibliotecaria del pueblo que se convierte en el interés romántico de Karl y, al mismo tiempo, en una puerta hacia una vida que él creía haber dejado atrás.
En las novelas de L.R. Wright, Karl Alberg y Cassandra ocupan un lugar central y la adaptación televisiva conserva esa esencia, pero aquí la relación entre Karl y Cassandra adquiere un peso particular gracias a la química entre Sutherland y Kreuk.
El actor reconoció que su amistad ayudó a construirla, “nos tenemos mucho cariño”, dijo, “así que hay una parte de ello que no necesita ser actuada, ensayamos y trabajamos las escenas”.
Para Sutherland, interpretar a Karl también representa una nueva etapa profesional. Su carrera ha transitado por géneros y formatos muy distintos, con trabajos en ER, The Handmaid’s Tale, The Expanse, Reign y películas como Possessor. Esa experiencia, explicó, le permitió dimensionar el valor de encabezar una producción televisiva.
“Cuando trabajas en algo como esto, una máquina que se mueve tan rápido, tienes que ver el proyecto completo. Supongo que he madurado como intérprete”, pero Murder in a Small Town tiene una coincidencia que vuelve más significativo el papel para Sutherland. Su padre, el fallecido actor Donald Sutherland, había intentado llevar las novelas de L.R. Wright al cine.
Rossif no lo sabía cuándo recibió el papel, pero descubrió que su padre había trabajado durante unos treinta años para conseguir una adaptación. Donald incluso tenía previsto participar en el proyecto, aunque su estado de salud se lo impidió.
El vínculo entre ambos terminó convirtiéndose en parte de la historia de la propia producción. La serie fue dedicada a Donald después de su muerte.
Para Rossif, asumir el personaje que su padre intentó llevar a la pantalla convirtió el proyecto en algo más que otro crédito profesional. Pero, el legado familiar no es lo que define la manera en que Rossif entiende su profesión, aunque creció rodeado de actores, siempre quiso ser escritor.
“Crecí rodeado de actores, pero yo no tenía ningún deseo de ser actor. Estaba en la universidad. Quería ser escritor”, recordó, “un amigo me pidió que trabajara en un cortometraje, mi padre lo vio y decidió que eso era lo que yo debía hacer con mi vida. Todo este asunto del legado, nadie realmente escapa de eso. Todos seguimos los pasos de otros”.
“Hago este trabajo porque me encanta contar historias, también me encanta hacer cosas con otras personas. Cuando mi padre me dijo que pensaba que debía dedicarme a esto, simplemente me fascinó. Y ahora, a la mitad de mi vida, esto es lo que he hecho. Pero, realmente no pienso demasiado en esas cosas. Solo hago mi trabajo”, agregó.
Después de una temporada interpretando a Karl, el actor parece haber encontrado una respuesta a lo que considera el verdadero corazón de la serie. No está en descubrir al culpable, sino en cuestionar una idea mucho más arraigada: que para ser fuerte hay que endurecerse. Para él, Karl demuestra lo contrario: que “ser amable o considerado, no es una debilidad; ser vulnerable no es una debilidad”.
Detrás de los asesinatos y los secretos de un pueblo que parecía demasiado tranquilo para ser real, Murder in a Small Town encuentra su historia más interesante en un hombre que llegó buscando paz y terminó descubriendo que la verdadera transformación no estaba en cambiar de ciudad, sino en aprender a abrirse a los demás.
“Espero que la serie se sienta humana”, dijo Sutherland, “entiendo que es entretenimiento, que es una serie de detectives y que sigue la fórmula de descubrir quién lo hizo. Pero espero que encuentren en ella el milagro de dos personas que se enamoran y lo que eso puede hacer para reinventarnos y encontrar quiénes somos cuando todo es sencillo”.