No se desea buena suerte está ganando popularidad en Netflix gracias a su sensible trama, que ha logrado conectar con quienes han vivido situaciones similares a las que enfrenta Sunny Sandler al interpretar a Sophie Birenbaum.
Desde MILENIO te compartimos qué caso de la vida real inspiró esta exitosa historia, quiénes son los personajes que forman parte de ella y qué elementos hacen que la película sea única dentro del catálogo de la plataforma de streaming.
¿Cuál es la historia real de No se desea Buena Suerte?
El detalle que está sorprendiendo a quienes ya pudieron ver la película es que la historia se inspira en el caso real de la propia directora, Julia Hart.
Aunque solo una parte de ella, pues su deseo siempre fue crear una historia de ficción que encontrara el equilibrio perfecto para contar cómo fue quedar en una obra escolar que, como adolescente, le resultaba importante.
Por ello la trama trata de plasmar la dicotomía entre la etapa donde la identidad, las emociones, los chicos, las relaciones en la escuela y las inseguridades se entrecruzan con el regreso del cáncer terminal de su madre, pero al mismo tiempo que fuera una historia con la que los demás pudieran identificarse.
"Quería encontrar ese equilibrio entre honrar a mi madre, honrar la comunidad teatral que fue tan maravillosa, y al mismo tiempo hacer la mejor película posible", señaló. Su madre alcanzó a verla actuar -ya fuera en el ensayo general o en la función oficial- y falleció pocas semanas después.
Junto a su esposo, Jordan Horowitz, reescribió el guion, cambió la estructura familiar, agregó un hermano y modificó la ciudad. También contó con la participación activa de Adam Sandler, quien, aunque no actuó en la película, estuvo involucrado a través de la productora Happy Madison.
Él famoso comediante le solicitaba y la impulsaba a que todo fuera más natural y a que la protagonista reflejara lo que ella pensaba y vivía cuando le tocó enfrentar esta complejidad en su vida.
¿Cómo fue que decidió contar parte de su historia personal?
Su mayor inspiración fue Eighth Grade, de Bo Burnham, una película que la llevó a pensar en su propia historia como material cinematográfico.
La directora explicó que, durante su adolescencia, el teatro fue una forma de expresar sus emociones y que, ahora que es adulta, le resulta muy satisfactorio poder visualizar en un mundo ficticio aquello que las palabras no pueden describir de su propia experiencia.