Cultura

Silvio Rodríguez: el trovador regañón

Doble filo

Ya sin el contrapeso de otras figuras de la Nueva Trova Cubana, el siempre politizado cantautor recibió oficialmente un rifle de asalto para la guerra de las narrativas y lo que se ofrezca.

I

La última vez que vi a la destacada periodista Mónica Maristain (1957-2025) fue el 6 de junio de 2022, en el Auditorio Nacional, al finalizar un concierto de Silvio Rodríguez. A manera de saludo, ella me preguntó con sobreactuado y cómico enojo: “¿Por qué siempre tenemos que salir regañados de los conciertos de Silvio?”. En un tono parecido, le contesté: “¡Pues por dejados!”. Reímos de buena gana, platicamos brevemente de alguna otra cosa y nos dijimos “hasta luego”, sin saber que nos despedíamos para siempre.

Los regaños a los que ella se refería, habían surgido desde el escenario hacia varios sectores de las butacas, en respuesta del artista a las reiteradas peticiones a gritos de éxitos que tardaban en aparecer como “Ojalá” y “El unicornio azul”.

Quisiera ver nuevamente a Mónica para comentar con ella el singular performance de Silvio Rodríguez en La Habana, con la presencia del presidente cubano Miguel Díaz-Canel portando traje verde olivo y de militares del más alto rango de ese país, quienes cumplieron el deseo de Rodríguez de tener un rifle de asalto AKM para defender a su patria, ante el acoso del presidente electo de Estados Unidos, hoy convertido en tirano, Donald Trump.

Después del apoyo de Estados Unidos a Israel en la destrucción de Gaza y en el ataque a Irán, más la intervención casi quirúrgica en Venezuela y el recrudecimiento del embargo a Cuba, sí parece probable un ataque directo a la isla del Caribe. En ese contexto, el sufrido pueblo cubano se enfrenta a una difícil disyuntiva: defender la permanencia de un desgastado régimen interno o apoyar al dictador imperialista.

II

Diputado durante 15 años del siglo pasado, en 2010 Silvio Rodríguez utilizó su conocido estilo regañón al entablar un duelo epistolar e ideológico con el escritor exiliado Carlos Alberto Montaner, quien nació en La Habana y murió en Madrid.

En aquel momento, el trovador inició la refriega preguntando a Montaner si firmaría una carta de denuncia por la muerte de miles de cubanos en atentados perpetrados por la CIA. A su vez, Montaner quiso saber si Rodríguez firmaría una condena al partido único, a la censura, a la persecución por creencias y preferencias sexuales.

Silvio Rodríguez se declaró con más razones para creer en la Revolución que en sus detractores. Montaner expresó su deseo de que las nuevas generaciones de la isla tuvieran un futuro más promisorio.

III

Actualmente, con 79 años de edad, Silvio Rodríguez quiere reverdecer laureles.

A lo largo de los años ha contado que de niño le tocó presenciar en las calles algunas arbitrariedades del entonces agónico régimen de Fulgencio Batista. De adolescente participó en las campañas revolucionarias de alfabetización en el campo y luego cumplió sus tres años de servicio militar obligatorio, época en la que aprendió a tocar la guitarra y ser sintético redactando mensajes como telegrafista.

Se trepó a un barco pesquero durante varios meses y ahí explotó su vena como compositor. Más tarde visitó la República Democrática Alemana, Rusia y Chile, este último país en tiempos de Salvador Allende. Durante la guerra en Angola formó parte de una brigada cultural que recorrió ese país casi por completo.

Condujo programas de televisión y compuso la música de muchas películas. Por esta última actividad, en 2022 recibió el Coral de Honor del Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

La caída del bloque comunista trajo para Cuba lo que se llamó con suavidad “periodo especial”, que en realidad fue una severa crisis institucional y social. Rodríguez ha dicho que en esa época salieron adelante porque “había un gran espíritu de resistencia”.

La pregunta actual es cómo anda el espíritu de resistencia luego de tantos años de carencias y del éxodo de cientos de miles de cubanos.

En el mencionado concierto de 2022, en el Auditorio Nacional, Silvio Rodríguez explicó con humor que en Cuba suele preguntarse de entrada “cómo anda la cosa” para abordar temas políticos en las charlas cotidianas: “Me enteré que un peluquero de La Habana Vieja había puesto un letrero en su local que decía: Prohibido hablar de la cosa”.

“Viene la cosa” es el título de esa canción. En 2026 puede decirse, sin lugar a dudas, que la cosa está que arde.

IV

Poseedor de un talento musical evidente, Silvio Rodríguez ha dicho que su carrera musical está basada, más que nada, en el trabajo. Ha grabado cientos de canciones, muchas veces rodeado de grandes figuras a las que siempre les aprende algo nuevo.

Durante su más reciente visita a México estuvo acompañado en el escenario del Auditorio Nacional y en el Zócalo de la CDMX por un septeto de altos vuelos: Jorge Aragón (piano), Niurka González (flauta y clarinete), Rachid López (guitarra), Maykel Elizarde (tres cubano), Jorge Reyes (contrabajo), Emilio Vega (vibráfono) y Oliver Valdés (batería).

V

Gran admirador del Che Guevara, Camilo Cienfuegos y Fidel Castro, Silvio Rodríguez siempre ha sido un defensor del régimen. Sus críticas, cuando las externa, suelen ser moderadas.

Al morir Pablo Milanés, en 2022, en esta columna recordé una entrevista que le hice veinte años antes. Hablamos de sus canciones, pero también de política. Me dijo, entre otras cosas, que los cubanos seguían queriendo y siendo fieles a Fidel Castro, pero se atrevió a decir que era “necesario mejorar la eficiencia del Estado”.

La crítica más fuerte al régimen surgió cuando le pregunté si él podría vivir en Cuba ganando 50 dólares mensuales, como otros profesionistas. Respondió: “El caso mío es muy especial. Yo estuve ganando millones de dólares antes de esta situación en la que estoy ahora. Estuve mejor económicamente y todo lo donaba al país. Yo seguía siendo una gente pobre, igual que todos. Todo lo doné al país: mi fortuna, mi prestigio, mi arte, durante veintipico de años. Cuando el país tomó otro rumbo, que se dolarizó, ya no éramos iguales, ya no tenía sentido hacer lo que hacía antes. El producto de mi trabajo lo empleé en una fundación que fracasó, tampoco lo admitieron por una serie de criterios. O sea que tampoco pude depositar mi dinero en una fundación. Entonces, lo que hago es disfrutar el dinero, se lo doy a la familia, a los amigos, a quien necesita ayuda. Tengo mi estudio de grabación. Vivo de algún modo una situación privilegiada, pero ya viví los momentos duros que tuve que vivir y de ninguna manera me iría de Cuba”.

Pablo Milanés vivió sus últimos días en Madrid mientras recibía tratamiento médico contra un cáncer en la sangre. Se fue de este mundo a los 79 años, la misma edad que ahora tiene el trovador y político Silvio Rodríguez, quien ya tiene su rifle con el fin de dar la batalla mediática y para lo que se ofrezca en el futuro, tal vez mañana mismo. Ojalá… que no sea necesario.

AQ / MCB

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Fernando Figueroa
  • Fernando Figueroa
  • Estudió periodismo en la UNAM y es autor de El mejor oficio del mundo. 60 entrevistas, libro de charlas con personajes de la cultura, espectáculos y deportes, realizadas durante cuatro décadas.
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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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