Cultura

Las niñas de Teherán

Notas sobre el horror. Ciento sesenta y cinco niñas fueron asesinadas en Teherán al comenzar la traidora agresión de los Estados Unidos e Israel contra Irán. Las estudiantes de entre 7 y 12 años estaban en su escuela y una bomba “desviada” impactó la primaria Shajareh Tayyebh. El diario Vatican News se dolió de que ese asesinato masivo mereciera muy poca atención mediática y ninguna condena occidental. Donald Trump, el delirante presidente estadunidense al servicio de Israel, llegó a decir que el proyectil que las inmoló era iraní (“Tienen muy mala puntería”, afirmó). La robótica Melania Trump habló un par de días después sobre los derechos de la niñez ante la ONU. No hizo la menor alusión a la agresión contra la escuela y a la muerte de las niñas y algunas maestras. Desde el 28 de febrero hasta ahora (16 de marzo), más de mil niños iraníes han muerto o han sido gravemente heridos. El ataque sionista contra Líbano ha dejado 103 pequeños asesinados y 326 heridos. El número de infantes sacrificados en el genocidio de Gaza suman 25,000. Los niños son las principales víctimas de esta guerra neocolonial. Mientras se reprocha a Irán y al Hezbolá libanés por su respuesta defensiva, Occidente (Barbaria, lo llama Pepe Escobar) guarda un inmoral silencio y normaliza el horror. El exterminio genocida se propone aniquilar al otro en su misma continuidad.

La aberración espiritual. El genocida Netanyahu, desaparecido durante días, dijo apenas que Israel “alcanzará el reino” y logrará “el retorno del Mesías”. Declinó informar sobre muertos y heridos israelíes para no deprimir a su población. La férrea censura sionista prohíbe la emisión de imágenes que muestren la profunda destrucción en Israel causada por los misiles hipersónicos de Irán y sus ataques incesantes a pesar de que la prensa mainstream asegura que su capacidad ha sido degradada en un 90 por ciento. La mención de Netanyahu, quien lleva 30 años presionando a los presidentes de EU para atacar a Irán sin haber encontrado a nadie hasta que apareció el pederasta Trump incriminado en los archivos de Epstein, es consecuente con el diabólico mandato del dios hebreo en Deuteronomio 20:16-17: “No dejarás con vida a nada que respire. Destruirás por completo a todos”. Así en Gaza y ahora en Irán.

Apocalípticos y desintegrados. Esa búsqueda escatológica del fin de los tiempos, del Armagedón definitivo, es una guerra religiosa de la teocracia talmúdica y el evangelismo sionista junto con los neoconservadores dominantes en la Casa Blanca y el congreso estadunidense. A esa Guerra de los Últimos Tiempos (A. Duguin) o Tercera Guerra Mundial que (aún) no dice su nombre (J-Y. Heuterbise), responde la instrucción al ejército estadunidense del fanático excomentarista de Fox News y secretario de Guerra Pete Hegseth para que los mandos militares hagan saber a los soldados que Trump fue “ungido por Jesús para encender la señal del fuego en Irán, causar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra”. Que la guerra contra Irán es “parte del plan divino de Dios”.

De fanatismos nihilistas. Informaciones confiables aseguran que Trump vendió en 250 millones de dólares el cargo de secretario de Estado que ocupa el patológico anticastrista Marco Rubio. No se sabe en cuánto vendió el puesto de secretario de Guerra (antes de Defensa) al ex oficial de infantería Pete Hegseth. Pero dada su confesa militancia sionista es posible que haya sido el poderoso lobby sionista quien comprara el nombramiento para él. The Independent y Democracy Now! han alertado sobre sus alarmantes declaraciones acerca de la erección del Tercer Templo bíblico, el que permitirá la venida escatológica del Mesías y la clausura de la historia, en el mismo lugar donde se encuentra la mezquita Al Aqsa, el tercer sitio sagrado del islam, después de la Meca y Medina. Su destrucción directa o a través de un atentado de falsa bandera (un supuesto misil iraní o de Hezbolá) encendería la mecha de un enfrentamiento definitivo entre la fe islámica de más de 2 mil millones de fieles y el judaísmo de 15 millones de creyentes. Esa es la apuesta “sagrada” del sionismo, el sangriento tributo a su dios.

En manos de los locos. Ya no hay reglas diplomáticas ni principios éticos ni racionalidad alguna ante la demencia senil de Trump y la malignidad de su controlador, Netanyahu. Su mediocre perversidad está llevando al mundo hacia la catástrofe económica, ecológica y civilizacional. Nerón tocó la lira inspirado ante su incendio a Roma. Calígula nombró cónsul a su caballo Incitatus. Trump ha destrozado la economía planetaria en menos de dos semanas y promete más destrucción. Horrendo pero congruente comienzo del final del imperio del caos y el necrocapitalismo terminal. ¿Cuánto dolor y locura más tendrá el mundo que soportar? ¿Lanzará el sionismo cuasi aniquilado por los misiles persas una guerra nuclear? Hoy todo puede suceder. La caja de Pandora ha sido abierta.


AQ / MCB

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Fernando Solana Olivares
  • Fernando Solana Olivares
  • (Ciudad de México, 1954). Escritor, editor y periodista. Ha escrito novela, cuento, ensayo literario y narrativo. Concibe el lenguaje como la expresión de la conciencia.
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