El pensamiento liberal tuvo poca fortuna en la América Latina del siglo XX: en un territorio plagado de ideologías mesiánicas y caudillos carismáticos, el conjunto de valores e instituciones que representa el liberalismo ejerció poco atractivo y recibió muy mala prensa. En particular, en los años sesenta y setenta del siglo pasado, cuando el fulgor de la Revolución cubana parecía conducir hacia un inminente futuro socialista, la marginalidad del liberalismo se agudizó. Precisamente por esta época, un par de escritores prominentes, Octavio Paz y Mario Vargas Llosa, comenzaron a apartarse de las visiones más ortodoxas de la izquierda. Ambos autores relataron las tribulaciones que enfrentaron en este gradual y tortuoso proceso: las presiones y rupturas con amistades entrañables, las excomuniones de los más diferentes círculos y la condena moral. En 2018, Vargas Llosa publicó La llamada de la tribu, un libro en el que vuelve a recordar su ruta de disidencia y la documenta con ensayos sobre siete pensadores liberales: Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich von Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean-François Revel, que fueron sus faros en el camino de reconversión.
En sus ensayos, Vargas Llosa imprime su oficio narrativo y su capacidad de análisis y desmonta la caricatura que,en el fragor ideológico,se había trazado de estos siete autores. No son empleados de una clase rapaz, sino pensadores, historiadores, economistas o escritores con formación filosófica, rigor técnico y sensibilidad social, que abren vetas de pensamiento liberal y cuestionan las verdades consagradas. Por ejemplo, el cálido y pintoresco esbozo de Adam Smith refleja el ascetismo y pasión moral de este bondadoso solterón y su descubrimiento del mercado, como un instrumento, aunque no infalible por sí solo, para el beneficio común. Por su parte, la estampa de Ortega y Gasset revela al filósofo periodista con su virtud premonitoria, su vasta curiosidad y su imperativo moral e intelectual de claridad. Igualmente, evoca el poderoso intelecto y la verticalidad irreductible de Hayek; la transición de maestro de primaria socialista a adalid de la sociedad abierta de Popper; la elegante valentía y el equilibrio analítico de Aron; la perspectiva histórica de Berlin o la provocadora ironía de Revel. Estos autores, pese a sus diferencias, comparten un elogio crítico y concreto de diversas formas de libertad; una desconfianza de la utopía y el dogma; una crítica de los usos y los lenguajes intelectuales de moda y un probado carácter para navegar a contracorriente. Con sencillez, Vargas Llosa expone sistemas de ideas complejos y recrea un riquísimo abanico de personalidades. Más allá de su tono admirativo, los retratos son críticos y sustentados en una lectura inteligente y de buena fe. Por eso, siguen contribuyendo a hacer más amplio y preciso el frecuentemente simplificado mapa ideológico contemporáneo y, en una etapa de nuevas crispaciones, favorecen la discusión.
AQ / MCB