Cultura

Una novela marca ‘standard’: la IA frente a la escritura humana

La guarida del viento

La esencia de un gran relato sigue indefinida y frente a la escritura automatizada, la ficción humana conserva una dimensión que la tecnología no ha logrado replicar, pues escapa a la lógica de lo automatizado.

¿Qué cualidad es esencial para un buen relato? Felizmente, después de tantos siglos, no lo sabemos. Alguna vez oí decir que el efecto de una gran novela es que nos cambia la vida. Y se la puede cambiar a una época. Según Harold Bloom, todas las ideas que hoy tenemos del amor, la traición, los celos, la ambición, vienen de las historias que hace siglos William Shakespeare nos contó en el escenario.

Sin embargo, no sabemos exactamente cómo definir aquello de esencial que tiene un gran relato. La tecnología moderna que parece tener respuestas para todo ha hecho una contribución reciente en el tema.

La historia es conocida. Una mujer llamada Gia tiene serias dificultades financieras. No es su único problema. Está abrumada por la ansiedad. Tiene un desorden obsesivo compulsivo. Entonces aparece un hombre que le ofrece una solución. Se llama Nathan y ha surgido como un inesperado galán en el paraíso de internet. Nathan le ofrece una solución. El se encargará de los problemas de dinero de Gia. Pero con una condición. Ella debe ser su mascota.

La novela que cuenta la historia de Gia salió en una edición de autora el año pasado. En noviembre, la conocida editorial Hachette (considerada la tercera en su rubro, en el mundo) la publicó en Inglaterra. En los pocos meses que circuló, al libro no le fue nada mal. Vendió casi dos mil ejemplares. Las valoraciones de los lectores en la web fueron de 3.52 estrellas sobre cinco, con cuatro mil novecientos calificaciones. La autora del libro, Mia Ballard, podía sentirse optimista respecto al siguiente paso. Su novela Shy Girl sería publicada en Estados Unidos por Hachette.

Hasta que algunos lectores que leyeron el libro en febrero notaron algo extraño. Las frases eran demasiado planas. No había cambios de intensidad. Todos los sustantivos tenían un adjetivo. Había muchas construcciones paralelas, todas de estructura parecida. Las oraciones en su mayor parte eran sencillas y torpes. Todas eran cáscaras de palabras, sin sentimientos que las sostuvieran. Según un artículo de Alexandra Alter en el New York Times, las sospechas se convirtieron en certezas. Se descubrió que la novela había sido escrita, en gran parte, por un ChatGPT, recogiendo pedazos de todos los almacenes de palabras que guarda. Como bien dice Alter, el Chat puede producir un pasaje bien escrito. Sin embargo, una novela es mucho más que una sucesión de buenos pasajes. La novela fue retirada de las librerías y su salida en Estados Unidos, cancelada.

Por otro lado, en agosto de 2024, en el New York Times, la escritora Curtis Sittenfeld aceptó una especie de duelo frente a un Chat para escribir un cuento. Ella lo escribió en un mes. El Chat, en diecisiete segundos. El resultado fue que la obra de Sittenfeld resultaba atractiva. La del Chat, en cambio, un basurero de frases hechas.

Por ahora escribir ficción es uno de los últimos reductos humanos. Será porque todavía no sabemos qué es lo que hace un gran relato.

AQ / MCB

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Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
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