I
Proyectado durante sólo una semana en la Ciudad de México, con tres o cuatro espectadores por función, el supuesto documental Melania es en realidad un publirreportaje o infomercial que en los próximos días podrá ser visto en la plataforma Prime Video, ya que la empresa Amazon pagó 40 millones de dólares para su producción, más 35 millones destinados al marketing.
Ver Melania es parecido a toparse con un ejemplar de la revista ¡Hola! o Vogue en la sala de espera de un consultorio, tomarlo, hojearlo y detenerse en alguna imagen en especial.
La mención de esas publicaciones viene a cuento porque la eslovaca Melania Knavs (apellido americanizado como Knauss) hizo una carrera profesional dentro del modelaje y en el documental funge como tal, hablando largo y tendido con sus diseñadores de cabecera y probándose tal o cual vestido para lucirlos en las varias celebraciones de la segunda toma de posesión de su esposo, Donald Trump, como presidente de Estados Unidos.
II
Si Melania fuese una película y hubiera que etiquetarla dentro de algún género, sin duda entraría dentro de la farsa. Resulta evidente que a ella no le ajusta el papel de la mujer filantrópica que trata de interpretar, por más que en alguna secuencia hable en persona sobre ese tema con la reina Rania de Jordania. También tiene una videollamada con Brigitte Macron para abordar el asunto del ciberacoso y las supuestas formas para combatirlo.
El “documental” incluye el encuentro de Melania con Aviva Siegel, una mujer adulta israelí que sufrió 50 días de cautiverio por parte de Hamás, y que en ese momento padecía la incertidumbre de no tener noticias de su marido, quien también fue secuestrado el 7 de octubre de 2023. La entonces inminente primera dama trata de consolarla diciéndole que, cuando llegue al poder, Donald Trump resolverá el problema.
III
La Gran Palestina (2025), proyectada en la Cineteca Nacional de Xoco, es el segundo documental que el mexicano Rafael Rangel realiza acerca del genocidio en Oriente Próximo; el primero fue Gaza, la franja del exterminio (2024).
Al igual que en su trabajo anterior, Rangel contó con el apoyo de profesionales y ciudadanos comunes palestinos porque él no ha podido ingresar a Gaza.
Si Gaza, la franja del exterminio es un material bastante crudo, ver La Gran Palestina es una experiencia aún más dolorosa. El espectador del siglo XXI está más o menos acostumbrado a ver bombazos en video y sus terribles consecuencias, pero nadie está preparado para literalmente ver morir de inanición a infantes, sobre todo porque esa barbarie ha sido provocada por el intermitente bloqueo israelí a la ayuda humanitaria.
Rafael Rangel ha comentado que sus trabajos son en realidad ensayos independientes en torno a los temas que aborda, y por eso es normal que entre las imágenes se filtren datos y cifras que dimensionan la magnitud del problema.
IV
En todo conflicto grave entre países es obvio que también hay una lucha narrativa para tratar de explicar el asunto. Resulta ingenuo creer a pie juntillas tanto lo que dicen los voceros del gobierno de Netanyahu como los de Hamás, pero en medio de ellos están organismos internacionales como la ONU, que definió lo que sucede en Gaza como un genocidio, aunque eso no le agrade al esposo de Melania Trump, ni a Benjamín Netanyahu, ni a sus aliados de toda laya.
El genocidio en Gaza también está perfectamente documentado en La Gran Palestina de Rafael Rangel. Así lo muestran las imágenes aéreas tomadas con dron (donde Trump ya visualizó un resort), en las que se ve a miles de personas regresando a su tierra, confiados en un cese al fuego que nunca ha sido total. Ahí están las imágenes de niños y adultos haciendo fila para recibir alimentos, unos con éxito, otros no. Las cacerolas vacías, el llanto. La miseria. Ahí también están las ruinas a las que llegan los gazatíes: cuadras y más cuadras que son sólo escombros y huesos desperdigados. De pronto, milagrosamente, una casa en pie que puede servir como símbolo de esperanza.
V
Ya sea documental, publirreportaje o infomercial, el director de Melania es Brett Ratner, creador también de Una pareja explosiva (1998) Dragón rojo (2002) y X-Men: La batalla final (2006), entre otras películas.
En pleno auge del #MeToo, en 2017, varias actrices acusaron a Ratner de acoso y abuso sexual. Desde ese año, el realizador no había trabajado en ninguna película, hasta que fue elegido para Melania. Por cierto, de entre las miles de fotos de los archivos desclasificados de Jeffrey Epstein, hay una en la que el difunto aparece junto a Brett Ratner.
El documental Melania es la ostentación en su máximo esplendor: avión privado, imágenes de Nueva York con todo y Torre Trump desde las alturas, lo mismo que la “casita” privada de Mar-a-Lago en Florida. También escenas “históricas” en el Capitolio con personajes como el propio Donald Trump, Joe Biden, Kamala Harris, Barack Obama, Bill Clinton o George W. Bush.
Un tanto relegados aparecen los hijos de dos matrimonios anteriores del actual presidente de Estados Unidos. Caso contrario al de Barron Trump, hijo de Melania, veinteañero que se distingue por ser muy alto físicamente, aún más que sus progenitores, lo que supone una buena alimentación desde que nació entre pañales de seda.
VI
En el documental La Gran Palestina pueden leerse fragmentos de un poema del palestino Marwan Makhoul, titulado “Gaza nueva”. Aquí, uno de ellos:
No queda tiempo
así que no te quedes en el vientre materno
apúrate a llegar mi pequeño
no porque te estoy añorando
sino porque la guerra arrasa
y me temo que no verás tu patria
como hubiera querido que la vieras.
Tu patria no es la tierra
ni el mar que auguró la vida y dejó de ser:
tu patria es tu gente.
Ven a conocerla
antes que las bombas mutilen
y me vea forzado a juntar los restos
para que sepas que los que ya no están
y los que no estarán
eran hermosos e inocentes.
AQ / MCB