En los últimos lustros, ha habido un florecimiento del género negro en la literatura escrita por autores sonorenses. Uno de los más recientes es Daniel Avechuco, quien entrega la novela Las furias (Nitro Noir, 2025), historia que nos presenta a Nicolasa, una mujer de casi cincuenta años que detesta su nombre, porque desde la secundaria se burlaban de ella. “Nicolasa, culo de grasa; Nicolasa, tetas de masa”, hasta que le rompió la nariz a uno de los bullies y la dejaron en paz. Desde entonces se hace llamar Nico, y su cabello corto, su forma de vestir y el trabajar en la policía, en el departamento de dactiloscopía, le causaron problemas con su madre, Benita. Nico está retirada y solo tiene la compañía de Camarón, su perro, pues desde hace varios años —desde que comenzó a olvidar el nombre de las cosas— su madre vive en un asilo.
Una noche, Nico recibe la visita de Bernal, su vecino; cosa rara pues casi no tiene contacto con él desde que Ester murió de cáncer. El hombre, una especie de empleado de confianza con gran apego a la familia, le cuenta que Rena, la hija de Ester tiene dos días sin llegar a dormir. Desapareció sin avisar ni nada, y en el trabajo simplemente no se presentó. Esto hace encender las alertas en Nico, pues su experiencia como buscadora de víctimas desaparecidas le dice que hay pocas posibilidades de encontrarla con vida.
Las cosas no pintan bien, preferiría no meterse en esa búsqueda, pero siente que se lo debe a Ester, quien fue muy amiga de su madre cuando todo era diferente. Ester seguía con vida y Benita todavía no olvidaba los nombres de las cosas. Nico desearía que su vecino no se hubiera aparecido en su casa, para no tener que recordar a las Morán, ese trío de locas. Tres generaciones de mujeres que desde que tiene memoria han sido sus vecinas. Ellas se mudaron a ese barrio cuando todavía estaba en sus vidas El Bruto, padre de Nico y violentador profesional de ella y de Benita.
Nico no se compromete a nada con su vecino, desea rechazar la petición de ayuda, pero las pesadillas nocturnas y esa cosa que la quema por dentro y no sabe cómo nombrar la obligan a tomar cartas en el asunto. Poco a poco, la investigación la llevará por dos caminos que se entrecruzarán: la desaparición de Rena y el pasado de las Morán, contado por doña Sula, la mujer mayor de las Morán que vivió su juventud en Malcatrán, donde los zorzales cantan las penas del lugar.
Las furias es un thriller clásico en el cual Nico pondrá a prueba sus fronteras morales a lo largo de sus investigaciones, pero también es una novela psicológica en la cual, de manera polifónica, vamos conociendo los mundos interiores de estas mujeres. Ya sea a través de sus propios pensamientos, o de los pensamientos y vivencias de personajes muy cercanos a ellas. La construcción de lo sucedido, el enterarnos de qué fue lo que sucedió para que Rena desapareciera, comienza a extenderse a lo largo de las páginas generando cada vez más tensión en el lector.
Y por si esto fuera poco, a medida que la historia se desarrolla vamos descubriendo viejos secretos familiares que van mostrando a los personajes principales, sus miedos, deseos y perversiones, de una manera tan brutal y sin filtros que se vuelven espeluznantes.
Un pasado que arrastra con todos los personajes y que se va develando mientras nos vamos acercando a la fuerza hacia un final que desearíamos no encarar, y que Nico buscará de manera inevitable, casi como un destino al que no puede esquivar; porque a veces hay que tener mucho cuidado con lo que un personaje desea, ya que en una de esas puede conseguirlo. Las furias es la novela ganadora del premio internacional “Una vuelta de tuerca”, en el 2024, convocado por el estado de Querétaro y que ya tiene un sólido prestigio en el género negro.
AQ / MCB