I
¡Lucharán a dos de tres caídas con límite de tiempo! Frida Kahlo (y otros artistas plásticos de la Colección Gelman) contra Remedios Varo, quien desde el más allá ha de estar diciendo: “¿cuántos son para no contarlos? y ¡contra todos puedo!”.
La mera verdad es que si el tiro fuera únicamente entre Frida Kahlo y Remedios Varo, le levantaría la mano a la originaria de Cataluña, sin importar que los muchos fans de la nacida y “morida” en Coyoacán me quisieran quemar en leña verde.
Pero resulta que el tiro no es parejo. En la Colección Gelman no sólo está Frida bien representada con una decena de sus obras; también hay cuadros de (su amor tóxico) Diego Rivera, de Orozco, Siqueiros, Tamayo (imperdible su retrato de Cantinflas), Toledo, Montenegro, Zárraga y varios más. Mucho arte en un breve espacio circular que dan ganas de recorrer varias veces… y se puede.
II
En el arte, como en muchas otras actividades humanas, las comparaciones son odiosas, pero surgen inevitablemente. La fama mundial de Frida y el alto valor económico de sus obras no opacan a Remedios Varo, quien también era dueña de un estilo singular y, por lo visto, una técnica más depurada.
Aunque a las exposiciones de la Colección Gelman y Remedios Varo las separan sólo unos cuantos pasos dentro del MAM, resalta el bullicio y mayor número de visitantes en la primera, donde se forman bolitas de gente que escuchan las explicaciones de guías que trabajan en el museo y otros de fuera.
El líder de un grupito muy “cuquis” me lanza una mirada de pistola para que me aleje, aunque en realidad casi no logro escucharlo porque habla en voz muy baja; trae un pequeño micrófono en la solapa de la camisa para dirigirse a sus “fifíeles” seguidores, quienes a su vez portan audífonos. No me pierdo de nada del otro mundo porque su discurso está plagado de lugares comunes como “Frida fue una mujer libre” y frases por el estilo.
III
Regina Cos tiene 20 años de edad y estudia diseño gráfico en la UAM Azcapotzalco. Está frente al “Autorretrato con monos” de Frida Kahlo y no se limita a observarlo con admiración sino que, además, lo dibuja velozmente en una pequeña libreta. La talentosa joven me dice que, para ella, la mejor forma de conocer un cuadro que le gusta es reproduciéndolo. Su respuesta me deja con la boca abierta y siento envidia (de la buena). Su contacto con el arte me parece mejor opción que oír al guía fifí de mirada retadora.
IV
El cuadro Las dos Fridas no pertenece a la Colección Gelman sino al acervo del Museo de Arte Moderno y es la obra de mayores dimensiones de Kahlo (173 cm por 173 cm) y, tal vez, la más conocida a nivel mundial. La creó en 1939 y al año siguiente la mostró en la primera Exposición Internacional de Surrealismo, llevada a cabo en la Ciudad de México.
Actualmente se muestra dentro de la exposición Las dos Fridas: una identidad global, en el gabinete Manuel Álvarez Bravo del MAM. Se muestra rodeada por obras de otros artistas que se vieron influenciados por tal cuadro, como Nahúm B. Zenil y Magali Lara.
V
La actual grilla en torno a la exposición Relatos modernos. Obras emblemáticas de la Colección Gelman Santander ha servido para que miles de curiosos se acerquen a ver cuadros en el Museo de Arte Moderno y eso es positivo. Finaliza el 17 de julio próximo. Remedios Varo. Habitantes de lo insólito acaba el 5 de ese mismo mes. Las dos Fridas: una identidad global está ya por terminar, el 24 de mayo. O sea, que sí hay límite de tiempo.
VI
En Remedios Varo. Habitantes de lo insólito se exhiben no sólo varias obras maestras de la mexicana nacida en Cataluña sino además bocetos, fotografías y diversos objetos que le pertenecieron. A diferencia de la Colección Gelman, los cuadros de Varo sí son propiedad del Estado mexicano.
“Están padrísimas”, dice emocionado un niño como de diez años luego de ver sucesivamente Carricoche, La huida, Vagabundo, Mujer saliendo del psicoanalista, El alquimista...
Su papá lo convence de que lean juntos el texto introductorio de la curaduría: “El universo plástico de Remedios Varo está poblado por personajes arquetípicos, inmersos en actos que oscilan entre el rigor del descubrimiento científico y la solemnidad del ritual místico”.
El niño pregunta qué significa la palabra “arquetípicos”, recibiendo una respuesta paterna que lo deja con cara de what!
VII
Jacques Gelman nació en Rusia. En México fue el productor de las películas de Cantinflas. La esposa de Jacques fue la checa Natasha Zahalka, quien amaba el arte y convenció a su marido de comprar cuadros de Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y muchos otros pintores mexicanos y del extranjero.
En Nueva York pueden verse obras de Picasso, Miró, Bonnard, Dalí, Chagall, Modigliani, Braque y Balthus que fueron donadas por los Gelman al Metropolitan Museum of Art.
A Natasha la pintaron Diego, Frida, Siqueiros, Tamayo y Ángel Zárraga, cuadros que pueden verse actualmente en el MAM. A Jacques también lo inmortalizó Zárraga.
Desde hace casi dos décadas la Colección Gelman no había sido expuesta en México y ahora es posible verla en medio de oootra lucha, batalla campal sin límite de tiempo, entre autoridades gubernamentales y opositores de diversa índole (incluidos abajofirmantes).
VIII
No es la aspiración de esta crónica desenredar la madeja del caso Colección Gelman, en el que hay dueños mexicanos de los cuadros, un banco español que funge como gestor, el gobierno en turno que debe estar pendiente de la conservación y traslados al extranjero de las obras consideradas Monumento Artístico, el testamento de Jacques y Natasha, un albacea gringo que aún vive llamado Robert R. Littman y hasta familiares de Mario Moreno Cantinflas que también quieren su tajada de este pastel milhojas.
AQ / MCB