La crónica de los pasos de un estudiante mexicano por Poznan, un pujante centro académico y cultural en Polonia: eso es La tierra que no te quiso (El Arte Nuevo), el primer libro de Mariano del Cueto. No debería leerse como las impresiones de un viajero que vaga movido por el azar o la curiosidad sino como el desenlace inevitable de una vocación que se enfrenta a una realidad desconcertante y ajena durante el año de 2019.
Lo primero es el desconcierto. Mariano Del Cueto ignora casi todo sobre Polonia, empezando por el idioma. Sabe únicamente de los cuentos traducidos y antologados por Sergio Pitol, del Decálogo de Krzysztov Kiesloswski, de la poesía de Wislawa Szymborska y de las novelas de Witold Gombrowicz y Olga Tocarczuk. Diríamos que, si no fuera por las jornadas en la residencia estudiantil, parecería un fantasma dando tumbos entre la niebla. Pero el desconcierto no tarda en mutar en avidez y ésta en salir al encuentro de los demonios familiares de Europa.
Cierto es que en La tierra que no te quiso hay lugar para la amistad, el paisaje, el kebab aderezado con semillas de ajonjolí. Mariano del Cueto se ocupa someramente de esas maravillas porque son minúsculas frente al tamaño de la homofobia, el racismo, el odio a los migrantes, la intolerancia política y religiosa, el culto a la personalidad de esas caricaturas de los viejos títeres comunistas (aunque el comunismo arda hoy en el infierno). Lo mismo en un bar que en un parque o en el estadio de futbol que alberga al Lech Poznan, los distintivos más infames de la extrema derecha se exhiben con altanería. Vienen de un pasado que algunos pintan con tonos pastel y se alimentan de las consignas ultranacionalistas que llaman a recuperar un “Estado seguro”, libre de impurezas.
Desde la mirada de Mariano del Cueto, que va perdiendo la inocencia a medida que se mueve con libertad, Polonia, tierra de grandes músicos y poetas, no es la excepción de Europa sino su versión menos maquillada, y, por tanto, en estado natural. Hordas nostálgicas de una grandeza que solo existe en anónimos relatos hiperbóreos empuñan sus bates contra todo aquello por lo que —saben y no quieren admitirlo— fueron señalados, escarmentados, pisoteados, para adoptar los aires de sus viejos verdugos.
La tierra que no te quiso
Mariano del Cueto | El Arte Nuevo | México, 2025
AQ / MCB