Cultura

La erótica de Marilyn Monroe: del star system a ‘The Misfits’

Cine

¿Cómo es que el cine transforma una identidad en destino? A cien años de su nacimiento, Marilyn Monroe sigue desafiando el deseo de encontrar a la mujer detrás del mito.

Hay una frase en Some Like It Hot que funciona como puerta de entrada a todo el estudio de Marilyn Monroe: “Su hijo me ama porque soy hermosa, yo lo amo porque es rico. No hagamos defectos de nuestras virtudes”. La línea es ligera, frívola y, sin embargo, en su ligereza esconde una verdad incómoda: el deseo no necesita justificarse, pero sí organizarse. 

Es en ese punto en que el cine deja de explicar y se vuelve —como quería Susan Sontag— una experiencia erótica; pero no erótica en el sentido banal del cuerpo expuesto, sino en un juego tenso entre lo que se muestra y lo que se retira. Marilyn Monroe habitó exactamente ese espacio. Y este mes de junio, cuando habría cumplido cien años, ese espacio vuelve a interpelarnos con una fuerza particular: no como memoria nostálgica, sino como problema vivo.

El star system hollywoodense la elevó con una precisión casi matemática. Era el rostro, la voz, el cuerpo que el cine de los años cincuenta necesitaba para sostener su propia ilusión de ligereza. Películas como Gentlemen Prefer Blondes o The Seven Year Itch la convirtieron en una figura reconocible hasta la saturación: la rubia deseable, ingenua, luminosa. Pero esa misma claridad era también una trampa. 

El sistema no solo produce imágenes; las fija. Y cuando una imagen se fija demasiado, se vuelve una cárcel. Ahora bien, reducir a Marilyn a una víctima sería repetir, con otro signo, la misma simplificación que la convirtió en estereotipo. 

Marilyn no fue solo víctima pasiva del sistema: lo usó, lo negoció y también lo sufrió de maneras muy concretas. Su conflicto con 20th Century Fox es paradigmático: suspensiones, presiones contractuales, castigos económicos. 

A ello se suma una realidad menos glamorosa: salarios significativamente menores que los de sus compañeros masculinos, incluso cuando ella era el verdadero centro de atracción comercial. Y, en el trasfondo, una fragilidad psíquica real, atravesada por ansiedad, insomnio y dependencia de fármacos. 

Es en ese cruce —agencia y vulnerabilidad— donde su figura se vuelve más compleja, menos asimilable a cualquier narrativa cómoda. Aquí aparece una tensión que Sontag habría reconocido de inmediato: cuanto más se interpreta una figura, más se le vacía. Marilyn fue interpretada sin cesar: como símbolo sexual, como fantasía masculina, como objeto cultural. Pero en ese exceso de lectura se perdió lo esencial: su opacidad. 

El erotismo no está en lo que se entiende, sino en lo que se resiste a ser entendido. Esta tensión aparece en My Week with Marilyn, drama biográfico de Simon Curtis de 2011 en el que un chico ingenuo piensa, inocentemente, que puede acceder a la mujer detrás del mito. Cree que hay una Marilyn “real” que espera a ser descubierta. Ella lo detiene en esta frontera: “Yo soy Marilyn Monroe”. No es una afirmación vanidosa, es lucidez. 

Ella dice: no hay afuera, el mito no es una máscara que pueda retirarse, es la condición de la existencia pública. Esta “erótica compleja” no es solo una idea, se inscribe en la materia misma del cine.

El final de la trayectoria de Monroe se condensa en The Misfits junto a Gable. Ambos aparecen como figuras que saben que el sistema que los creó está por abandonarlos. Hay algo crepuscular en cada plano, una conciencia de la proximidad del fin. No es solo un declive sino la exposición de un mecanismo: el cine necesita de cuerpos nuevos para sostener su promesa de juventud eterna. Y es entonces cuando la industria deja atrás incluso a quienes la definieron: bellezas como Marilyn Monroe.

¿Dónde ver The Misfits?

La película de John Huston puede alquilar o comprar a MGM+ por medio de la plataforma de Prime Video.

The Misfits

Dirección: John Huston | Estados Unidos, 1961

​AQ / MCB​

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.
Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto