Cultura

Alejandro Toledo: el golpe y la escritura

Alma Gelover

‘De puño y letra’ contiene 18 relatos sobre el mundo del boxeo, sus protagonistas son aficionados como Jaime Sabines y Miles Davis, managers y, desde luego, pugilistas que han pasado a la historia.

Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

De puño y letra. Historias de boxeadores (Dogma Editorial, 2026), de Alejandro Toledo, contiene dieciocho relatos sobre personajes del mundo del boxeo, la mayoría mexicanos. En sus páginas están aficionados como el poeta Jaime Sabines, admirado por Laura Serrano, con quien sostiene un diálogo memorable, y el genio del jazz Miles Davis, quien en su álbum Champions rinde homenaje a cuatro leyendas del boxeo: Muhammad Ali, Sugar Ray Robinson, Roberto Durán y Johnny Bratton. Están también managers como Jesús “Choláin” Rivero (fallecido en 2024), Cristóbal Rosas e Ignacio Beristáin. Están pugilistas como la ya mencionada Laura Serrano, Raúl “Ratón” Macías, Ladislao Mijangos (peso pesado que peleó y perdió contra George Foreman), Miguel Ángel González, Ultiminio Ramos, Julio César Chávez, Salvador Sánchez, Óscar de la Hoya, Ricardo “Finito” López, Jake Lamotta y Johann Trollman (víctima del nazismo).

En su nueva edición, la primera es de 2005, De puño y letra cuenta con un prólogo de Pedro Ángel Palou (autor de Con la muerte en los puños) y dos epílogos, uno de Mauricio Carrera y otro de Sergio Guzmán quien llama a Toledo el “Púgil Escritor”.

La siguiente es una conversación sobre este libro que forma parte de la larga tradición del boxeo como motivo literario.


Maestro Toledo, ¿para usted qué fue primero, el boxeo o la literatura?

En la infancia peleaba mucho, siempre por mujeres, y quizá por ello me inscribí a clases de boxeo… pero no duré mucho. Me pusieron a mirarme en el espejo y coordinar mis pasos, y yo quería subirme al ring. Me dediqué a otros deportes, sobre todo al futbol. Y luego llegaron los libros. En algún momento me convertí en periodista deportivo y ante la dificultad de narrar lo que pasaba en un cuadrilátero busqué en la literatura palabras que me ayudaran a describir ese mundo. Me apoyé en Jack London, Norman Mailer, Ernest Hemingway o Julio Cortázar, pero sobre todo escuchaba lo que decían los peleadores y sus entrenadores. Para contar una pelea prefería que la platicaran ellos, pues siempre me ha sido difícil captar esos instantes de golpeo y trabajo defensivo que ocurren en un marco de tres minutos. Y tardíamente, ya sin ejercer como periodista deportivo, ingresé a un gimnasio y convertí el boxeo en práctica cotidiana.

Cuando decide escribir sobre boxeo, ¿cuál fue el primer texto que publicó sobre este deporte?

No estoy seguro. Yo venía del periodismo cultural, y acepté, porque la paga era buena, convertirme en cronista deportivo. Fue en los años 90. De niño veíamos mucho boxeo en casa, en la televisión, sobre todo las peleas de Mohamed Ali; y cuando empecé a trabajar en un diario me hice asiduo a gimnasios como el Margarita, el Nuevo Jordán o el Romanza. Iba ahí a pescar historias. No tengo claro cuál fue mi primer reportaje. Quizá empecé con el “Ratón” Macías, al que visité en su casa. Recuerdo haberle hablado por teléfono al “Púas” Olivares, pero me pidió dinero para que lo entrevistara.

¿Cómo seleccionó los textos de De puño y letra?

El problema del diarismo es que no deja que uno se detenga. Las jornadas eran agotadoras, siempre ante la exigencia de un gran reportaje. Antes no había la facilidad de guardar los textos en archivos digitales. Y a veces no era sencillo conseguir la copia impresa… Entonces se trató de aquella sentencia de Monsiváis: de lo perdido, lo que aparezca. Reuní el libro hace veinte años, como una manera de rescatar mi paso por la crónica deportiva. Añadí ahora nuevos textos, sobre todo por mi encuentro con el jazz de Miles Davis, un músico que se ejercitaba boxeando, y que tiene un gran disco de boxeo musical: el Tributo a Jack Johnson.

De puño y letra, Historias de boxeadores, Alejandro Toledo
Portada de ‘De puño y letra. Historias de boxeadores’, de Alejandro Toledo. (Dogma Editorial)

¿Está de acuerdo con Pedro Ángel Palou de que estos son textos “fronterizos”?

Mi libro se mueve entre el puño y la letra, que son el golpe y la escritura. Siento que los ritmos del boxeo se mezclan con las palabras y producen algo que me parece peculiar y que encuentro en mucha literatura boxística, como si al relatar esas historias de pugilistas se estuvieran lanzando, como ocurre, en el ring, jabs y uppercuts. Hay un movimiento de las piernas que también pasa a la letra impresa. Esa es la frontera, entre lo deportivo y lo literario. Lo singular, me parece, es cómo los ritmos del boxeo invaden los párrafos, ponen en guardia a las palabras, y les marcan ciertas direcciones.

Para Mauricio Carrera, una constante de su libro es “el boxeo como nostalgia”. “El boxeo que ya no es lo que era”. ¿Qué me puede decir sobre esta idea?

Yo conversé con peleadores que estaban en su mejor momento. No me quedé en la nostalgia, sino que rendí testimonio del presente de ese deporte. Lo que era el boxeo en ese momento, con grandes retos. No llegué al boxeo femenino, que apenas empezaba, pero ahí está presente una de las iniciadoras, Laura Serrano, la Poeta del Ring, a quien le conseguí, por entusiasmo suyo, una entrevista con Jaime Sabines… y resultó que Sabines la conocía y la admiraba. Veinte años después de la primera edición de mi libro aquello se volvió lejano, y quizá llame a la nostalgia, pero entonces era el hoy del boxeo.

Sergio Guzmán afirma que usted también practica el boxeo. ¿Qué similitudes y qué diferencias emocionales encuentra entre escribir de boxeo y subirse al ring?

Como decía antes, me volví practicante a posteriori. Y son dos experiencias distintas. Entonces me escudaba en aquellos versos de Nicolás Guillén, que en un célebre poema decía confundir el jab con el uppercut, y era cierto. Me parecía algo muy vertiginoso. Una vez vi en Las Vegas una pelea de Tyson que duró tres golpes, y quizá fracasé en la crónica de ese instante. En mi práctica cotidiana, en el Gimnasio Pancho Rosales, ya no confundo esos golpes, pero es un asunto que se resuelve en el ejercicio, y en el beneficio de estar en movimiento. Siempre es divertido subirse al cuadrilátero y practicar con otros este juego de intentar pegar y que no te peguen. Y trato de ser respetuoso de la técnica, que le ayuda a uno a mantenerse en pie y no perder el estilo. Busco estar en movimiento, hasta que el cuerpo aguante.

¿Prepara un nuevo libro sobre este o algún otro deporte de los que ha escrito?

Tengo otro libro, aparecido hace un par de años en la Universidad Autónoma de Nuevo León, sobre futbol: La pluma y el achique. De algún modo el de boxeo y el de balompié son proyectos complementarios, pues dan un panorama amplio de esas dos especialidades. Tengo otro, La gloria también golpea, con mis crónicas del viaje que hice por Estados Unidos con Julio César Chávez y Óscar de la Hoya durante dos semanas, de Los Ángeles a Miami, de Miami a Boston, de Boston a Seattle, y de Seattle a Las Vegas, es decir abarcamos casi todo el país… Ese libro tiene el complemento de un epílogo de Eduardo Lamazón, quien citaba autores mientras narraba o comentaba peleas. Y hay en Cal y Arena unas Historias del ring, compilación de lo mejor de la literatura boxística, que hicimos Mary Carmen Sánchez Ambriz y yo, en donde hay cuentos, poemas, fragmentos de novela y reportajes… Mi pelea actual es con un libro sobre Fernando del Paso; pero el contendiente es complicado y elusivo, y con él es difícil dar en el blanco. Temo que me vaya a noquear. Siento que voy perdiendo.

AQ / MCB

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.  Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto
Laberinto es una marca de Milenio. Todos los derechos reservados.
Más notas en: https://www.milenio.com/cultura/laberinto