A las ocho de la noche del 7 de enero de 1986, murió Juan Nepomuceno Pérez Vizcaíno en su domicilio de Felipe Villanueva 98, Guadalupe Inn. "Un infarto al miocardio derivado del cáncer pulmonar", se lee en el acta de defunción de quien solo necesitó El Llano en llamas (1953) y Pedro Páramo (1955) para convertirse en una leyenda.
Hoy que se cumplen cuarenta años de la partida de Juan Rulfo (1917-1986), su biógrafo, Alberto Vital, investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, conversa con MILENIO sobre la universalidad del autor y su vigencia en estos tiempos turbulentos.
Pedro Páramo, un personaje muy vivo
40 años sin Juan Rulfo y parece más vigente que nunca…
¿Cómo se le ve hoy? Hay muchas lecturas que se pueden hacer; pero lo que vemos es que Pedro Páramo sigue siendo un marco de referencia y un personaje muy vivo. Lo que estamos viendo en estos días en el mundo es que el "Pedro Páramo grande" se come al "Pedro Páramo chico". El personaje fundamental de la obra de Rulfo es un arquetipo vigente: el individuo que acumula poder destruyendo todo lo demás; es el autoritarismo puro.
¿Es ahí donde reside su universalidad?
Si leemos hoy a Pedro Páramo y los mecanismos que él emplea para acumular el poder, son equivalentes a las figuras autoritarias de un signo, país o tiempo. No voy a entrar en la discusión política en este momento; lo que me interesa destacar es la universalidad del personaje, que es admirable porque es muy difícil construir ese tipo de personaje. Aprovechemos estos días de su 40 aniversario para hacer una lectura contemporánea de Rulfo.
Tal vez ni Rulfo se hubiera esperado esto...
Creo que él tuvo intuiciones generales y una disciplina muy grande. Era un lector consumado, riguroso, exigente consigo mismo y los demás, para llegar a esa "quintaesencia", a ese núcleo de los problemas de la especie humana a través del manejo del poder político que ejerce Pedro Páramo, pero el que también ejerce con sus propios familiares. Incluso el nombre es revelador: el profesor Ricardo Orozco me hizo notar que "Pedro" es un anagrama de "poder". Y creo que el genio literario artístico plantea una serie de propuestas y de realizaciones estéticas donde el tiempo y la lectura van enriqueciéndolas… Rulfo tuvo intenciones muy fuertes y fue a la raíz.
¿Cómo logra el escritor interesar a un lector en Finlandia o Japón?
Porque en ese espacio “micro” puede generar algo que interese a una joven finlandesa, brasileña o en una de Estados Unidos. Es por la construcción de los personajes, y los temas que nutren la gran literatura, que son el amor, la muerte y el poder. Juan Rulfo construye personajes con procesos mentales universales.
¿Por qué estudiar a Juan Rulfo?
El investigador Alberto Vital es autor de la biografía Noticias sobre Juan Rulfo, publicada por RM en 2004 y actualizada en 2017. La obra incorpora nuevos datos y reflexiones sobre la literatura y la fotografía del escritor; incluye su árbol genealógico, correspondencia, documentos y fotografías familiares, así como cuatro textos de Rulfo sobre su formación, además de dos entrevistas inéditas que iluminan aspectos antes ignorados de su trayectoria.
¿Qué ha significado para usted estudiar la vida de Juan Rulfo?
Es el momento culminante de mi trayectoria académica; me aboqué a ello con gran dedicación. Siempre sentí afinidad con la familia; visité mucho a doña Clara Aparicio (quien falleció en 2023 a los 95 años de edad) y conversábamos muchísimo, y a través de ella pude imaginarme la personalidad de don Juan Rulfo; siempre ha significado una guía.
Usted dice que Rulfo desarrolló una "poética de la brevedad"
Su ritmo era pausado; nunca cayó en la industria de publicar un libro por año. Pablo Rulfo me contó que en 1985 su padre le dijo: "Ahora sí estoy listo para la siguiente novela". Se había tardado 30 años, pero le dio cáncer y se murió.
¿Qué opina sobre la difusión de la obra de Juan Rulfo?
Se le tiene respeto y sus hijos, Pablo y Juan Carlos, han hecho un trabajo valioso desde la pintura y el cine. Pero siempre hay mucho que hacer por la literatura en general, no solamente por Rulfo, sino por toda; porque la gran literatura constantemente está en peligros, son muchos riesgos, empezando por la mala. Con Juan Rulfo tenemos una gran autenticidad y no hay que olvidar que también fue un gran fotógrafo y su narrativa es profundamente visual.
¿Cuál es el momento doloroso que sufrió Rulfo que no incluyó en la biografía del autor mexicano?
Ahora que estoy en España, recuerdo que le negaron el premio Cervantes de una manera muy mezquina; le llamaron del premio y habría una segunda llamada y nunca lo volvieron a hacer, y eso fue algo muy doloroso que no pusimos en la biografía.
Juan Rulfo muere por algo que le gustaba hacer
Él admiraba mucho a Rainer Maria Rilke y lo menciono ahora porque hay un verso de Rilke que dice: “Señor, dale a cada quien su muerte”. Él tenía ese concepto de la muerte propia, el derecho a una muerte individual que en las guerras mundiales desaparece; toda esta reflexión de Rilke tenía el sentido contra la masificación de la muerte. Y creo que Rulfo tuvo una muerte propia en el sentido de que el cigarro fue su compañero toda la vida.