Jaime Sabines (1926-1999) se sintió un gran poeta, pero nunca famoso; de hecho, su hija Judith revela a MILENIO que él se sorprendía cuando lo saludaban o le pedían una foto en la calle. Así era el autor de Los amorosos, quien este 25 de marzo cumpliría 100 años de edad.
En el centenario de su natalicio se le recordará con actividades en Ciudad de México y Tuxtla, Chiapas, en un evento con la asistencia del poeta Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, y se proyectará un video donde Joan Manuel Serrat realizará la lectura de El aroma de la luna.
“Estoy muy abrumada y orgullosa, pero también incrédula. No me cae todavía el 20 de que, después de 27 años de muerto, la gente lo siga queriendo tanto y lo siga leyendo. Eso es maravilloso. Él se sabía buen poeta, definitivamente sí estaba muy consciente de su talento, pero no se creía que lo conociera tanta gente”, dice a MILENIO Judith Sabines, hija y custodia del legado del poeta.
Entre las actividades dedicadas a su memoria está la próxima publicación en la UNAM de Poemas rescatados, un poemario inédito que aún revisó, de ellos, la familia escogió 74 escritos de entre 1948 y 1968, que forman parte del libro que la UNAM publicará este año bajo la edición de Marco Antonio Campos.
“Debe haber sido en 1997 cuando mi padre comenzó a releer sus viejas carpetas, cada vez se emocionaba más. Marcaba la página con un papelito y, al lado del poema seleccionado, escribía: “rescatar”. Así surgió la idea para el título de su nuevo libro: Poemas rescatados. Él tenía planeado hacer otra revisión, ya que estuvieran pasados en limpio, pero ya no le dio tiempo; se enfermó de cáncer y se dedicó a atender su salud, a las quimios y las radiaciones”, cuenta Judith.
La entrevistada comenta que el tipo de carpetas de su padre se usaban para la contabilidad en esa época, y que en ellas había textos de los que él decía “esto no se publica para nada”, y los tachaba. Hay material que él no escogió que no era malo según su criterio, pero no entraba en el concepto que tenía para sus libros. “Él fue cuidadoso al escoger sus poemas, sobre todo para sus dos primeros libros, Horal (1950) y La señal (1951). Incluso, al revisarlos, una vez me dijo: ‘¡En esa época sí era poeta!’”.
Los jóvenes y él
Sobre los temas que aborda Sabines en estos poemas, Judith explica: “Son los mismos que él siempre tocaba. Hay varios que nos dedicaba a nosotros que estábamos muy chiquitines, de dos o tres años; escribió uno muy bonito para mi hermana cuando nació. Pero son temas muy sensuales, la vida, la muerte, los temas que a él le interesaban. La vida sobre todo, que era lo que él amaba tanto”.
Recuerda su humor, algunas discusiones con él por temas políticos y la impresión de su padre cuando se presentó en la Sala Nezahualcóyotl en 1997.
“Fueron muchos jóvenes y él no daba crédito, me decía: ‘¿Y todos estos muchachos a dónde van?’ Y le dije: ‘Pues a oírte, papá’; estaba sorprendido. Tenía esa habilidad de hacer sentir a la gente que era su amigo, aunque él siempre fue incrédulo, no creía que tuviera tantos admiradores, era muy humilde en ese sentido.
“Mucha gente, amigos jóvenes que tenía, le decían que habían conquistado mujeres con sus poemas, a mi padre le fascinaba y siempre decía: ‘Para eso son los poemas y qué gusto que los usen’, y se reía”.
Al respecto, Pilar Jiménez Trejo, biógrafa del poeta, dice que prepara un nuevo libro con códigos QR para que los lectores puedan escuchar la voz de Sabines recuperada de casetes de las entrevistas que le realizó con él durante 10 años para su libro Jaime Sabines. Apuntes de una biografía (2014).
“Me he dado cuenta es que Sabines es un poeta muy vivo y presente, sobre todo entre los jóvenes por los poemas de amor. Entonces, la biografía que escribí sobre él me parece que es un poco más cercana para un estudioso o un académico. Para el nuevo libro soy yo contando la vida de Sabines en una edición breve, como contada para aquel que tiene urgencia de conocer más de Sabines, del poeta”, dice.
El ser humano
Su hija lo recuerda como un padre amoroso y presente. “Es la persona que más me ha influido en la vida. Su influencia ha sido muy profunda hasta la fecha. Muchas veces que voy a hacer algo, como tomar una decisión, pienso ¿qué diría mi papá? O incluso veo las noticias y me pregunto lo mismo, ¿cómo platicaría? Me influyó muchísimo. A pesar de que era estricto también era, sobre todo, buena persona con nosotros. Fue un buen padre”, confirma.
Jiménez Trejo agrega: “Ante todo, fue un hombre que nació poeta. Siempre se dedicó a trabajar como vendedor de muebles, de telas, de alimento para animales y por dos cortos periodos fue diputado, pero la poesía le llegó desde niño y siempre dedicó su vida a escribir y a regalarnos su poesía”.
Su legado
Judith revela los planes que la familia tiene con el archivo: “Queremos digitalizar todos los manuscritos, sus documentos, fotos, todo lo que tenemos: cartas, todo. Posteriormente lo donaremos a alguna institución, no sabemos todavía cuál. Para mí es una gran responsabilidad todo ese legado de mi papá y lo tenemos que dejar en buenas manos”.
Pilar Jiménez Trejo opina que “lo importante en este centenario es que la gente lo lea, que sepa quién es Sabines a través de su obra; ese será el mejor homenaje que podemos hacer a un poeta tan importante, tan universal, porque su obra se ha traducido al menos a 20 idiomas en todo el mundo”.
“Algo que caracterizaba a Sabines es que era ante todo un gran ser humano, un ser muy luminoso, generoso y amable. Creo que ese don que tuvo de poeta lo manifestó siempre y su poesía habla del amor, de la muerte, de la condición humana, del tiempo, de Dios, pero también con un gran sentido del humor y con mucho deseo por vivir, por eso él se sometió en los últimos años de su vida a más de 40 operaciones porque amaba la vida, él quería seguir viviendo y la reflexión que nos deja su obra, su poesía, es el amor por la vida”, concluye su biógrafa.
Historia y homenajes
Jaime Sabines Gutiérrez nació el 25 de marzo de 1926 en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Fue el menor de tres hermanos. Su padre, Julio Sabines, de origen libanés, participó en el Ejército Constitucionalista durante la Revolución Mexicana. Su madre, Luz Gutiérrez, provenía de una familia chiapaneca. Sabines cursó estudios de medicina antes de trasladarse a Ciudad de México para ingresar a la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde se formó en la carrera de Lengua y Literatura Españolas.
Ganó su primer concurso a los 16 años, con un poema escrito por su hermano Jorge, quien no entraba en el rango de edad del certamen. Aquel premio le despertó un impulso y comenzó a elaborar sus propios textos, que publicaba en el periódico estudiantil de su colegio, en Tuxtla Gutiérrez.
La Secretaría de Educación del gobierno del Estado de Chiapas anunció que distribuirá una antología de 120 mil ejemplares con poemas de Sabines en escuelas y centros culturales estatales.
En 1989, al caer, sufrió una fractura de fémur que marcaría el inicio de un periodo de enfermedad, caracterizado por operaciones y un deterioro físico progresivo. Jaime Sabines eligió los poemas que publicará la UNAM antes de saber que tenía cáncer; después se dedicó a la enfermedad y dejó las libretas a un lado.
Este 25 de marzo se le recordará en el Centro Libanés a las 19:00 horas con la participación de Pilar Jiménez Trejo y Carlos Martínez Assad. En el Palacio de Bellas Artes, en la Sala Manuel M. Ponce, se le rendirá un homenaje al poeta el domingo 29 de marzo a las 12:00 horas; estarán presentes Homero Aridjis, Pilar Jiménez Trejo, Efraín Bartolomé, Mónica Mansour y David Anuar.
hc