La sostenibilidad se ha convertido en una responsabilidad ineludible para las universidades, tanto por la magnitud de los desafíos ambientales como por el compromiso creciente de las nuevas generaciones.
Así lo señaló Juan Pablo Murra Lascurain, rector del Tecnológico de Monterrey, tras su participación durante el evento IFE Conference, al delinear la visión institucional que busca integrar el desarrollo académico con un impacto ambiental y social tangible.
El directivo explicó que la institución educativa articuló en una sola estrategia sus esfuerzos operativos, académicos y de investigación para impulsar un modelo de desarrollo responsable.
Entre las metas destacan el uso total de energías renovables, la neutralidad de carbono hacia 2040 y la incorporación transversal de formación en sostenibilidad en todos sus programas académicos a partir de 2026.
En este contexto, subrayó la importancia de la colaboración entre instituciones de educación superior para enfrentar retos ambientales y sociales de gran escala, compartir buenas prácticas y generar soluciones coordinadas.
El Tec de Monterrey ha planteado una visión más global. ¿Qué implica ese cambio?
Históricamente nos definimos como una universidad mexicana con visión global. Hoy buscamos convertirnos en una universidad verdaderamente mundial.
Antes el enfoque era que estudiantes mexicanos vivieran experiencias internacionales. Cerca de la mitad se graduaba con alguna estancia en el extranjero, lo cual es transformador y mejora indicadores como empleabilidad y salarios.
Ahora queremos que el mundo también venga al Tec. De los 12 mil estudiantes que ingresan cada año a Licenciatura, alrededor de 600 son internacionales (5 por ciento). Buscamos duplicar esa cifra. En Posgrado representan cerca de 20 por ciento y también queremos crecer.
Para lograrlo, abrimos programas totalmente en inglés. Iniciamos en 2019 con Global Business y hoy contamos con ocho carreras impartidas completamente en ese idioma en áreas como arquitectura, ingeniería, finanzas y relaciones internacionales.
También fortalecemos la internacionalización del profesorado: cerca de 20 por ciento de nuestros docentes de tiempo completo son extranjeros. Además, ampliamos presencia física en el extranjero, mediante alianzas estratégicas con instituciones líderes en investigación científica y proyectos de gran escala, especialmente en América Latina.
Este proceso implica un cambio de mentalidad: dejar de pensar solo desde México y comenzar a operar con una visión regional y global.
La sostenibilidad se ha convertido en una exigencia urgente para las universidades. ¿Cómo asumen este reto?
El cuidado ambiental es una prioridad por la magnitud de los desafíos y el compromiso creciente de las nuevas generaciones. Tan solo en México, más de 5.5 millones de jóvenes cursan estudios universitarios; convertirlos en motor de acción sostenible puede transformar al país.
El Tec entendió que la sostenibilidad no podía abordarse de forma fragmentada, por lo que integró operación, enseñanza e investigación en una estrategia institucional.
En operación, se propuso que 100 por ciento de su energía provenga de fuentes renovables —meta cercana al 70 por ciento— y asumió el compromiso de lograr neutralidad de carbono para 2040, con una reducción de emisiones cercana al 30 por ciento respecto a 2019.
él dice...“Más de 5.5 millones de jóvenes cursan estudios
Universitarios en México; convertirlos en motor de acción sostenible puede Transformar al país"
También se impulsa desde la institución la eliminación de plásticos de un solo uso, reciclaje de agua, edificios autosustentables y lineamientos de consumo responsable.
Estas acciones se agrupan en la estrategia Ruta Azul, enfocada en el cuidado de la naturaleza, mitigación ambiental, ahorro de recursos y manejo responsable de residuos.
En el ámbito académico, evolucionó de enseñar sobre sostenibilidad a enseñar para la sostenibilidad, adoptando como marco los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.
A partir de agosto de 2026, el Tecnológico de Monterrey implementará una formación transversal en sostenibilidad en todas las carreras de los 20 campus. Cada programa incluirá cursos obligatorios para que los estudiantes desarrollen conciencia y capacidades de acción frente a los desafíos ambientales y sociales.
¿Existen esfuerzos de colaboración entre universidades para impulsar esta agenda ambiental en el país?
Sí. El año pasado, junto con la UNAM, convocamos a 23 rectores de universidades públicas y privadas del país para abrir un espacio permanente de colaboración.
El objetivo es sumar capacidades, compartir buenas prácticas y generar condiciones que impulsen un desarrollo sostenible en México.
¿Cómo deben asumirse las universidades frente a la sociedad?
Deben entender que tienen una responsabilidad directa con el bienestar de sus comunidades. No solo forman estudiantes; también generan conocimiento, impulsan innovación y contribuyen al desarrollo cultural y social del país. Cuando una universidad cumple su misión, su impacto alcanza incluso a quienes nunca estudiaron en ella.
La deserción universitaria es un desafío creciente. ¿Cómo lo enfrentan?
Primero, ayudando a que los estudiantes comprendan con claridad su propósito y expectativas. Muchos abandonos ocurren en los primeros meses por desajustes entre expectativas y realidad.
Fortalecimos mentoría y acompañamiento académico, personal y vocacional. Cada alumno cuenta con mentores durante toda su trayectoria en la institución.
A nivel nacional, es clave diagnosticar con precisión las causas de abandono: rezago académico, problemas económicos, salud mental o falta de propósito.
¿Cómo se preparan ante el impacto de la inteligencia artificial en el empleo?
Actuamos en varios frentes: incorporamos IA en procesos de enseñanza–aprendizaje, rediseñamos planes de estudio para un entorno laboral transformado por esta tecnología y promovemos su uso ético y responsable. Impulsamos investigación, desarrollo de talento especializado y aplicamos IA en la gestión universitaria.
AAL