La conexión entre personas y mascotas ha dado lugar a nuevas formas de expresar cariño y gratitud hacia ellos, y una de las más significativas es a través de los tatuajes en su honor.
Es más común encontrar personas que deciden llevar en la piel el recuerdo de su compañero de cuatro patas, algunos optan por tatuarse la huella de su mascota, mientras que otros prefieren retratos realistas, siluetas o incluso el nombre de su fiel amigo.
Al respecto, Johana Marlene, tatuadora desde hace seis años, detalla que el hacer una obra de mascota implica mucha responsabilidad, ya que los detalles deben hacerse con mucho cuidado.
“El tatuaje de mascotas es complejo, pero es muy interesante hacerlo, porque tú no puedes confundir a tu mascota con ninguna otra, entonces necesitamos tener especial cuidado en los detalles, en la mirada, en el pelaje, en ese gesto que hace para que el tatuaje quede exactamente y transmita lo que quieres”, apuntó.
En entrevista con MILENIO Puebla, abundó que desde hace tres años ha empezado con la realización de tatuajes de mascotas, siendo este más común cada vez, pues por semana llega a hacer tres de este tipo.
Del mismo modo, indicó que el tiempo de ejecución va de tres a cinco horas, dependiendo de la zona, del tipo de tatuaje, y que algunos solo quieren la carita, otros con más detalles como flores, corazones.
No obstante, el diseño de este va desde días antes, ya que la persona le manda la foto de su mascota, y empieza a trabajar en el diseño.
“Previamente platicamos acerca de su mascota, de lo que queremos hacer, en dónde se colocaría, y con esa información hacemos el diseño. Hacemos varias propuestas, muchas veces se modifica el tatuaje, hay algunos detalles y de ahí pasamos a todo el proceso de tatuaje” resaltó a la par de añadir que el tamaño recomendable para que luzca ese tipo de tatuajes es de seis a siete centímetros, y la zona más común son los brazos, piernas o quizá la espalda, a fin que no se mueva tanto y no se deforme el rostro.
Del mismo modo, indicó que es sobre el cuello o la cara, las zonas más sensibles para hacerse un tatuaje, y duele más. En tanto, en los brazos y piernas es más amigable.
Johana resaltó que para ella ser tatuadora es increíble, pero hacer este tipo de trabajo es lo más reconfortable.
“Es increíble que las personas me dejen ser parte de su historia. Yo simplemente soy como un canal y les ayudo a plasmar eso que son, eso que solo recuerdan, esa identidad. Para mí es un medio de expresión de también decir quién son, pero también es un trabajo de equipo”.
Reconoció que su trabajo siempre ha sido de trazos más finos, y con el paso del tiempo ha ido evolucionando las técnicas, los estilos y los colores, “entonces poco a poco voy agarrando cosas incluso de no sé, canciones, inspiración y eso se transmite al tatuaje”.
Finalmente, recordó que desde pequeña siempre le gustó dibujar “sentía que mis manos tenían ese medio de expresión, y pues me llamó la atención el dibujo, la pintura, las texturas, y desde pequeña comencé a dibujar, siempre mi aprendizaje fue muy autodidacta”.
No obstante, con el paso de los años se ha ido actualizando en técnicas y cursos, para lograr un mejor trabajo cada día.
AAC