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"Ella abrazó a su esposo y su perrito hasta el final": rescatista mexicano en Venezuela relata la más desgarradora historia que ha vivido en 25 años

El padre de la mujer pidió ayuda a los rescatistas y, tras encontrar su cuerpo, el agradecimiento de sus familiares quedó grabado en video, del cual MILENIO tiene posesión.

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M+.- Con más de 25 años de experiencia como rescatista, José Plácido Quevedo Reyes decidió viajar a La Guaira, Venezuela, para sumarse a las labores de búsqueda tras los devastadores terremotos en ese país.

Aseguró que, al llegar a la zona del desastre, jamás había vivido algo así: edificios derrumbados, casas destruidas y un fuerte olor a carne en descomposición por todos lados, que se intensificaba cuando los rayos del sol eran más intensos.

"Para donde volteas, hay edificios derrumbados, la carretera abierta... Había mucho caos".

Describió, sorprendido, mientras revive ese crudo recuerdo.

José es elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Silao. Viajó durante 12 horas y el sábado 28 de junio, a las 10:30 horas, pisó tierra guaireña; de inmediato inició sus labores de búsqueda.

MILENIO contactó vía telefónica a José, de 41 años, y, a pesar de que la señal era lenta a consecuencia de los derrumbes, relató lo que ha vivido durante su estancia en La Guaira. Mientras narra los hechos, se escucha de fondo la maquinaria trabajando para localizar cuerpos entre los escombros.

Quevedo Reyes acudió en representación del grupo Unidad BREC de Apoyo Nacional (UBAN), especializado en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas

Mencionó que los rescatistas mexicanos se hospedan de manera provisional en el centro de mando del campamento internacional, ubicado dentro del Estadio de Beisbol de La Guaira. Ahí también hay brigadas de países como Colombia, España, Turquía, Lituania y Chile.

José Plácido, un rescatista guanajuatense con más de 25 años de experiencia, viajó a Venezuela tras los fuertes terremotos, y cuenta a MILENIO lo que ha vivido.
José es elemento de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Silao. | Cortesía de José Plácido Quevedo Reyes

Jamás había visto algo similar en sus 25 años como rescatista

Edificios derrumbados, casas destruidas y escombros fue lo primero que José observó en su trayecto hacia la zona más afectada de la ciudad.

A bordo de una camioneta, las olas de polvo, las bolsas de basura, los ventiladores y las camas destrozadas se convirtieron en una de las postales más catastróficas, por lo que menciona con la voz entrecortada:

“Había gente intentando remover a otras personas de entre los escombros y personal de rescate que ya estaba desde antes que nosotros”. Esa, dice, es la imagen que quedó grabada en su mente.

—¿Ya habías estado en una situación similar?

“No. En algún momento, en 2017, nos tocó estar en Toluca, cuando pertenecíamos a la Policía Federal... pero, si lo pongo a comparar, nada que ver”.

José afirmó que un rescatista debe estar preparado para cualquier situación, pero este hecho en Venezuela lo sobrepasó.

“Sí te mueve algunos sentimientos escuchar y ver cómo está desesperada la gente; sí cambia totalmente la dinámica”.

El 24 de junio se registraron dos sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 en Venezuela y que, hasta hoy, han dejado 4 mil 900 muertos, además de 16 mil 740 heridos y más de 50 mil desaparecidos. 

José relató que el trabajo de búsqueda al que se ha sumado se realiza con maquinaria especializada para localizar personas.

Con un nudo en la garganta, dice: 
“Cuando comenzamos a hacer unas extracciones, el olor era bastante fuerte, a carne en descomposición”.

Olor a muerte en cada rescate

El rescatista comentó que el grupo al que pertenece realizó labores de búsqueda y rescate en un edificio privado de la zona, en el cual nadie más había buscado.

Primero, los elementos caninos se adentraron entre los escombros para detectar cuerpos atrapados y, al percibir un olor extraño, el personal de rescate comenzó a excavar con maquinaria pesada entre la pila de escombros; otros lo hacían de forma manual, con pala y pico.

“Entre más quitábamos escombros, el olor se iba incrementando, y hubo un punto en donde ya no era soportable, además del calor que hace aquí… pues era muy fuerte”, enfatiza.

Aseguró que recuerda exactamente ese olor porque se le quedó impregnado en la nariz, mientras la temperatura ascendía a los 35 grados centígrados, lo que, dice, provocó la descomposición más rápida de los cuerpos.

El olor putrefacto y las altas temperaturas no fueron motivo para detener su búsqueda; al contrario, eso le dio fuerzas para continuar y entregar a los familiares ubicados en la zona los cuerpos de sus seres queridos.

“No sé si eso fue compromiso o motivación, o una combinación de ambos, pero nunca optamos por dejarlo”, expresó durante la entrevista.
José Plácido, un rescatista guanajuatense con más de 25 años de experiencia, viajó a Venezuela tras los fuertes terremotos, y cuenta a MILENIO lo que ha vivido.
Realizan jornadas desde las seis de la mañana hasta las 12 de la noche. | Cortesía de José Plácido Quevedo Reyes

Con un poco de interferencia y fallas en la señal, José recordó que un día antes de la entrevista a MILENIO tuvo una jornada pesada, de las 06:00 a las 00:00 horas. La mayor parte del tiempo se enfocaron en rescatar a unos niños bajo los escombros de una casa, pero no los encontraron.

Incluso aseguró que utilizaron varias técnicas de rescate, pero ninguna funcionó, pues no pudieron hallarlos. “Se nos complicó por el tiempo, el clima y el cansancio”.

Titubeante, dijo que algo se movió en él cuando vio el rostro desesperanzado de los familiares que pedían ayuda para localizar a los niños, pero saber que no habían podido encontrarlos los devastó.

El rescatista no sabía ni la edad ni los nombres de los infantes; solo estaba enfocado en recuperar sus cuerpos.

“Sí fue algo que... como rescatistas, hasta cierto punto sí nos desmotiva”, menciona con la voz entrecortada.

“Encontramos a la pareja abrazada con su perrito"

Durante la charla, recordó que un hombre se acercó a los rescatistas mexicanos —entre ellos José— y les pidió ayuda para buscar a su hija y a su yerno, quienes se encontraban debajo de los escombros de un edificio, pues ningún otro grupo de rescate había podido localizarlos.

Ellos aceptaron y el hombre, con lágrimas en los ojos, los condujo hasta la zona del desastre.

Al arribar, José narró que comenzaron las labores de búsqueda y tardaron alrededor de tres horas en hallarlos.

“Al momento en que pudimos tener contacto visual con ellos, nos dimos cuenta de que la mujer estaba abrazada de su esposo y ambos estaban abrazados con el perrito... con la mascota. Eso también, quieras o no, nos deja marcados al saber que siempre hubo una unión entre ellos”, relató con la voz entrecortada y haciendo largas pausas, tratando de digerir la escena.

Ser testigo de esa escena lo hizo valorar aún más a la familia y recordar la frase “en las buenas y en las malas”.

Al liberar los cadáveres de entre los escombros, José pudo percibir un olor “nauseabundo”, pues ya tenían alrededor de cuatro días sepultados.


Mientras intentó dar más detalles de la escena, la señal continúa fallando, por lo que tuvieron que esperar algunos minutos para que se restableciera y así terminar su relato.

Al recuperar la conexión, el rescatista mencionó que, al sacar por completo los cuerpos, el padre de la mujer pudo confirmar que se trataba de su hija y de su yerno. Este último fue identificado como Roberto, de 40 años. Al preguntarle a José sobre los datos de la mujer, comenta que no recuerda el dato exacto, pero aseguró que tenía 35 años.

“Pues, prácticamente, ya se veía el tejido óseo; es decir, los huesos del pie de la muchacha”, menciona.

Después detalló que Roberto tenía las manos amoratadas; sin embargo, al estar en labores de rescate, no observó a detalle los rostros ni sus facciones.

Al describir la situación, mencionó que el padre de la mujer, en compañía de su esposa y de su otro hijo, se acercó nuevamente al grupo de rescate para agradecerles por haber encontrado el cuerpo de su hija y de su yerno.

José Plácido, un rescatista guanajuatense con más de 25 años de experiencia, viajó a Venezuela tras los fuertes terremotos, y cuenta a MILENIO lo que ha vivido.
El padre de la mujer pudo confirmar que se trataba de su hija y de su yerno. | Cortesía de José Plácido Quevedo Reyes

Esta muestra de agradecimiento quedó grabada en video, del cual MILENIO tiene posesión. En él se aprecia a la familia de los difuntos con la mirada cansada, la ropa empolvada y el cabello despeinado tras las largas horas de búsqueda.

El padre de familia es quien dirige unas palabras frente al equipo y menciona:

“A mí me dijeron que buscara a los rescatistas de México, y de verdad que valió la pena. No salió como nosotros queríamos... que era encontrar a nuestros seres queridos vivos —dijo el padre con la voz a punto de quebrarse—, pero no los dejamos aquí gracias a ustedes. Porque hasta la cachorra que tenía mi hija me la sacaron de ahí”. Las lágrimas inundaban sus ojos mientras hablaba.

Tuvieron que pausar actividades por réplicas del temblor

José explicó que en uno de los días de rescate se encontraba buscando entre los restos de un edificio el cadáver de una persona cuando, de pronto, escuchó tres “silbatazos”, lo que significaba que tenían que alejarse de la zona porque se había reportado una réplica del temblor.

Comenta que, no fue muy fuerte, por lo que pocos minutos después regresaron a trabajar.

Al momento de la publicación de esta entrevista, MILENIO confirmó que José seguía realizando labores de rescate en La Guaira, Venezuela.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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