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  • Una imagen, una ciudad: la historia del Jesús de las Maravillas y los siglos de fe resguardados en un templo poblano

La veneración al Jesús de las Maravillas tiene raíces que se remontan al siglo XVII | Foto: Melanie Torres

El altar de Jesús de las Maravillas suele estar cubierto con arreglos sencillos y abundantes de flores frescas, ofrecidos como promesa cumplida o súplica urgente.

En el corazón del Centro Histórico de Puebla, entre calles que guardan siglos de historia y silencios conventuales, se levanta el templo de Santa Mónica, un espacio considerado sagrado entre los católicos poblanos, donde la fe no solo se reza, sino que se siente.

Ahí, resguardada por las madres Agustinas Recoletas, se venera una de las imágenes más entrañables: Jesús de las Maravillas, una representación de Cristo en su primera caída cargando la cruz, que parece haber escuchado, por generaciones, las penas, súplicas y esperanzas de miles de fieles.

El templo se ubica en la calle 18 Oriente número 2, a unos pasos del bulevar 5 de Mayo, una zona que en otros tiempos fue prácticamente una de las orillas de la ciudad. Ahí, donde hubo talleres artesanales y la vida cotidiana transcurría mientras Puebla vivía su proceso fundacional, hoy la devoción a esta imagen se ha vuelto permanente.

Un altar que escucha plegarias

Quien cruza las antiguas puertas de madera del templo se encuentra con una escena que conmueve. El altar de Jesús de las Maravillas suele estar cubierto con arreglos sencillos y otros abundantes de flores frescas, todos ofrecidos como promesa cumplida o súplica urgente.

Las veladoras encendidas forman un mar de pequeñas luces que cargan oraciones vivas, mientras los papeles con peticiones se acumulan discretamente, llenos de nombres, fechas, enfermedades, agradecimientos y ruegos silenciosos.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en completo silencio, otros murmurando oraciones.

En sus rostros se reflejan historias distintas: agradecimiento profundo por un favor recibido, preocupación por una enfermedad, angustia por el trabajo o por un hijo, pero también paz.

Raíces históricas de la devoción

De acuerdo con el rector del templo, el presbítero Ángel Sánchez Velasco, la veneración a esta imagen tiene raíces profundas que se remontan al siglo XVII y se consolidaron hacia finales del siglo XIX, cuando la devoción quedó firmemente sembrada en la vida religiosa de Puebla.

“La imagen de Jesús de las Maravillas es de la Pasión del Señor Jesucristo, y ha despertado en mucha gente la búsqueda de Dios”, explicó.
Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
El presbítero Ángel Sánchez Velasco habla de la experiencia que es contemplarlo | Foto: Melanie Torres

Sánchez Velasco retomó palabras del beato Juan de Palafox y Mendoza, considerado uno de los clérigos españoles que más aportó a la vida religiosa, social e incluso política de Puebla en el siglo XVIII, quien afirmaba que toda imagen que conduce a Dios debe ser representada de manera digna y perfecta.

Eso es justamente lo que ocurre aquí, prosigue el rector: quien contempla a Jesús de las Maravillas entra con facilidad en una experiencia de lo sagrado y encomienda sus penas, necesidades e intenciones más profundas.

El origen de su nombre

Sánchez Velasco compartió que, de acuerdo con la tradición, la imagen fue realizada por un artista anónimo, quien inicialmente la acompañó de soldados romanos.

Al concluir la obra, intentó entregarla a la parroquia de San José; sin embargo, al existir ya la veneración de Jesús Nazareno en ese templo, no se consideró conveniente adquirirla. Fue entonces cuando surgió la idea de rifarla.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
El Jesús de las Maravillas es la talla religiosa más venerada en Puebla | Foto: Melanie Torres

En ese sorteo, las madres Agustinas Recoletas resultaron ganadoras. Así, la imagen llegó al templo de Santa Mónica, donde primero fue colocada para la veneración interna de la comunidad religiosa, pero pronto se abrió al pueblo fiel. Desde entonces, Jesús de las Maravillas encontró su casa definitiva y su lugar sagrado en el corazón de Puebla.

A esta historia se suma la leyenda que da nombre a la imagen. De acuerdo con el rector del templo, su origen se remonta a lo que fue el antiguo Hospital y cárcel de San Juan de Dios, ubicado frente al Convento de Santa Mónica.

La leyenda de las “maravillas”

La historia se sitúa en la época en que una mujer visitaba diariamente a su esposo, quien se encontraba recluido en ese lugar. Durante esas visitas, la mujer notó la presencia de un recluso pobre que nunca recibía visitas ni ayuda. Conmovida por su situación, comenzó a llevarle comida en secreto cada vez que acudía a ver a su marido.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
La imagen es resguardada por las madres Agustinas Recoletas | Foto: Melanie Torres

Incluso después de que su esposo recuperó la libertad, la mujer continuó visitando al prisionero con una cesta de alimentos, lo que despertó sospechas en su pareja.

Según la leyenda, el esposo, movido por los celos, decidió confrontarla y revisó la cesta que ella llevaba consigo. Para su sorpresa, en su interior solo encontró maravillas, una especie de flores que la mujer aseguró llevaba para presentarlas como ofrenda al Señor de la Caída.

El matrimonio acudió al templo y posteriormente regresó a la prisión, donde no lograron encontrar al recluso ni obtener información sobre él.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
La imagen quedó intacta tras un incendio ocurrido en 2012 | Melanie Torres

Ante el misterio, concluyeron que aquel hombre era Cristo, quien habría puesto a prueba su amor y caridad. Este relato dio origen al nombre y a la profunda devoción que rodea hasta hoy a la imagen del Señor de las Maravillas en la capital poblana.

Se salvó del fuego

Los testimonios de favores concedidos se cuentan por centenas, o incluso por miles. Peticiones relacionadas con salud, trabajo, familia y vida cotidiana se han depositado ante esta imagen.

Muchos niños que hoy reciben sacramentos en el templo fueron presentados ahí como forma de agradecimiento por haber sido pedidos a Jesús de las Maravillas.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
Creyentes le hacen peticiones sobre trabajo y salud | Melanie Torres

Uno de los acontecimientos más recordados ocurrió en 2012, cuando una cera encendida provocó un incendio que alcanzó lienzos barrocos cercanos. Milagrosamente, la imagen no sufrió daño alguno. Para los fieles, este hecho confirmó que se trata de una imagen bendita que sigue hablando al corazón del pueblo.

La fe que camina

La devoción a Jesús de las Maravillas alcanza uno de sus momentos más intensos durante la Procesión de Viernes Santo, uno de los actos religiosos más importantes de Puebla, considerado ya entre los más multitudinarios del mundo. En esa jornada, miles de personas acompañan las imágenes de la Pasión por las calles del Centro Histórico.

En ese acto, Jesús de las Maravillas avanza entre el silencio, las oraciones y las miradas cargadas de emoción, convirtiéndose en un punto de encuentro entre la fe personal y la colectiva.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
El Jesús de las Maravillas cuenta con tres grandes celebraciones en su honor | Melanie Torres

El presbítero Ángel Sánchez indicó que, además de esta procesión, existen tres grandes celebraciones en su honor. La primera se realiza el tercer viernes de Cuaresma; la segunda, la más importante, el 1 de julio, cuando el templo se ve colmado por miles de devotos; y la tercera, en la solemnidad de Cristo Rey, el último domingo del año litúrgico.

Una devoción que cruza fronteras

Sánchez compartió que, en años recientes, gracias a las celebraciones transmitidas de manera virtual, se ha constatado que la devoción a Jesús de las Maravillas ha trascendido Puebla, el estado y el país. Personas de distintas regiones de México, Centroamérica y Estados Unidos se conectan, comparten testimonios y narran encuentros de fe y milagros recibidos.

“Quien llega aquí encuentra un favor, una gracia, y luego tiene la necesidad de contarlo. Así, la tradición oral se renueva y la devoción se expande”, afirmó.

Vestir la fe

Uno de los gestos más significativos es la ofrenda de túnicas para la imagen. El padre explicó que las madres Agustinas Recoletas, custodias del templo y de Jesús de las Maravillas, reciben de familias devotas la donación de estos atuendos, generalmente en tonos guinda, rojo o azul.

Cada túnica representa un acto de fe, una promesa cumplida, una gratitud hecha tela. Cuando la imagen porta estas vestiduras, se convierten en objetos cargados de historia y devoción.

Voces del agradecimiento

Los testimonios de los fieles dan rostro humano a esta fe. Rogelio Ramos Martínez, originario de Puebla, comparte: “Hace dos años me operaron y vine a pedirle que saliera con bien. Gracias a Dios todo salió bien, sigo mi tratamiento y me encuentro sano. Por eso tengo mucha fe en el Señor de las Maravillas y vengo a darle gracias, junto con mi esposa”.

Otro testimonio es el de Antonio Sánchez Avelino, quien acude a agradecer y a pedir por su familia: “Siempre nos escucha, en enfermedades, en el trabajo, en la casa. Hoy venimos del médico y los resultados salieron bien. Yo creo en Él, creo que es el Hijo de Dios y por eso siempre lo buscamos”.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
Lo devotos hacen ofrenda de túnicas | Melanie Torres

Una fe viva en Santa Mónica

En tiempos que muchos consideran exigentes y difíciles, la fe sigue siendo refugio. Visitar a Jesús de las Maravillas no es solo un acto religioso: es una invitación a abrir el corazón, a encomendar la vida y a creer que las circunstancias pueden transformarse.

El convento de Santa Mónica no solo conserva una imagen antigua; atesora una fe viva que camina, agradece y sigue encontrando, en Jesús de las Maravillas, esperanza para tiempos mejores.

Ahí, los feligreses no entran ni salen con prisa. Muchos permanecen de pie o de rodillas durante largos minutos; algunos en silencio, otros murmurando oraciones
El autor del Jesús de las Maravillas es anónimo | Melanie Torres

Su historia no se entiende solo desde fechas o datos, sino desde el latido constante de una devoción que se renueva todos los días, en cada vela encendida, en cada flor colocada y en cada persona que se va del templo con el corazón un poco más ligero.

AAC

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