M+.- La avenida Centenario, esquina con Oriente 157, en la alcaldía Gustavo A. Madero, en la Ciudad de México, luce hoy una imagen renovada. En el espacio ubicado a las afueras de la estación Martín Carrera del Metro, podaron el pasto, barrieron la basura que solía acumularse, lavaron el piso y pintaron un mural. No cualquier mural: se trata de una gran obra dedicada a la historia del futbol mexicano e internacional que, además, rompió un récord Guinness.
Titulado simplemente Futbol, fue creado para conmemorar la Copa del Mundo 2026, de la que la Ciudad de México es una de las sedes. Sin embargo, tiene una particularidad: ya es el mural más grande del mundo pintado con pincel.
La obra fue coordinada por el docente y muralista de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Carlos Alberto Badillo Cruz, quien habló con MILENIO. Él, junto con los artistas José Cruz Pacheco, André Orozco, Francisco Tomás Arriaga, Vivían Velázquez Ventura y Christian Zúñiga Lazcano, dio vida —tras un año de planeación y solo tres meses de ejecución— a una pared de 200 metros cuadrados que retrata el juego de pelota mesoamericano, monumentos y edificios emblemáticos de la cultura nacional, además de la historia del balompié en México y el mundo.
“Fue algo nuevo para mí porque, aunque ya traía toda esta experiencia de trabajar con equipos colaborativos en los murales que hemos hecho en la universidad, no fue una tarea fácil. Este proyecto llegó hace como un año y medio, más o menos, cuando ya sabíamos que México iba a ser sede de este evento internacional. Me hizo la invitación Gerardo Valenzuela, que es un importante promotor cultural, y me invitó a participar como líder del proyecto”, recordó el maestro Badillo Cruz.
Una investigación para representar a México
Y añadió: “Para mí fue algo muy emocionante y, sobre todo, de mucho compromiso, porque hacer una imagen que represente a México no es nada fácil. El proceso de investigación fue de más de un año, revisando eventos importantes e históricos y la parte prehispánica; cómo sintetizar todo eso en un muro fue la verdadera labor, un ejercicio de mucha síntesis. Sabíamos que iba a ser una imagen que le daría la vuelta al mundo y, además, con la idea de romper un Récord Guinness, algo que siempre nos motivó a todos como grupo de artistas”.
Tras el proceso de investigación y los primeros bosquejos de lo que querían plasmar, definieron la técnica. Siempre supieron que sería realizada con pincel para diferenciarse de los cientos de murales elaborados con grafiti que existen en la Ciudad de México. Además, estaba la posibilidad de imponer una marca mundial.
“Está desde la parte prehispánica, haciendo alusión al juego de pelota mesoamericano. Empezamos con la cultura maya, la cultura mexica; hay pirámides, incluso de El Tajín, elementos muy importantes que siguen un discurso evolutivo. Después entramos al primer equipo de futbol en México, que fue el Pachuca, en 1863, y luego aparecen personajes que ahora conocemos. También están los Mundiales de 1970 y 1986, con figuras representativas como Hugo Sánchez. En el otro extremo está la historia del futbol de Gran Bretaña, donde se establecieron las reglas.
“Nosotros solamente habíamos considerado ese primer muro, pero el equipo de Guinness World Records vino a revisar el proceso y nos dijo: ‘Oigan, ¿por qué no lo hacen un poco más grande para que sea un récord más difícil de batir?’. Entonces tuvimos que agregar una sección previa a la parte prehispánica e incluimos elementos para hacer referencia al origen del cosmos y de la vida”, explicó el profesor de la UAEMéx.
Fueron 12 semanas entre el trazado, la preparación de la pared, el pintado de las guías, el montaje de andamios y la coordinación del trabajo de los artistas, quienes se distribuyeron los 200 metros cuadrados de lienzo. Durante ese proceso comenzaron también a percibir las reacciones de quienes transitaban por la zona y se detenían a observar la obra.
“Fue un trabajo bastante demandante, pesado, porque las circunstancias en las que se trabaja son muy distintas a las de un estudio. Aquí tienes que adaptarte al clima, al ruido y a los olores. Es una ciudad muy dinámica, muy vibrante; nos tocó ver retenes, choques, peleas. Lo más impactante para mí fue la interacción constante con la gente. Pasaban y nos decían: ‘Está muy padre, está muy bien’. Eso te motiva bastante, porque la reacción fue inmediata”.
Habitar con el arte
Finalmente, el 26 de mayo fue inaugurado el mural Futbol. En presencia de exfutbolistas y mundialistas como Cuauhtémoc Blanco, Germán Villa y Francisco Fonseca, la obra fue presentada al público y, días después, la FIFA la incluyó en su página oficial como uno de los sitios turísticos que los aficionados pueden visitar durante la Copa del Mundo en la Ciudad de México.
“Yo creo que ese es el logro más importante que va a tener, porque ya está visualizándose en todo el mundo. Llegar a ese punto es algo que nunca imaginé: cómo una obra, en tan poco tiempo, le puede dar la vuelta al mundo”, expresó Carlos Alberto Badillo.
Para el muralista de la UAEMéx, llevar el arte a la calle significa crear una expresión abierta, disponible para todos y que termina formando parte del entorno cotidiano, como ahora ocurre con los vecinos de la alcaldía Gustavo A. Madero.
“Creo que eso es lo más importante como artista: generar piezas que sean libres, accesibles, que no tengas que ir a una institución o registrarte para conocerlas. Son obras a las que cualquiera puede llegar, tomarse una foto, tocarlas y sentirlas. El muralismo, especialmente ahora con el futbol, nos dejará un gran legado visual.
"También abrirá la puerta para generar más imágenes donde los municipios reflejen su riqueza cultural, su vestimenta o simplemente su fisonomía. Identificar a México por esa riqueza cultural es, creo, lo más importante”, mencionó Badillo, quien recordó que originalmente la obra se realizaría en Pachuca, después se pensó en Guadalajara y finalmente agradece que haya permanecido en la Ciudad de México.
Legado en la UAEMéx
Carlos Alberto Badillo Cruz estudió Diseño Gráfico en la Universidad Autónoma del Estado de México, donde realizó ilustraciones para libros infantiles y revistas. Sin embargo, fue en el muralismo donde encontró su verdadera vocación.
“Me doy cuenta de que tiene un impacto importante, sobre todo cuando la gente se identifica con las formas, los colores y el concepto. Es ahí cuando realmente logra trascender y fue entonces cuando surgió mi inquietud por desarrollar el muralismo”, recordó.
Su primer mural llegó fuera de su alma máter . Recibió una invitación del Ayuntamiento de Toluca para pintar una obra con motivo de los 200 años de la Independencia de México.
“Ese mural fue el que empezó a abrirme puertas para desarrollar proyectos de muralismo. Fue entonces cuando la universidad abrazó este proyecto que yo traía: la propuesta de hacer muralismo para la institución, pero diseñado exclusivamente para sus espacios”.
Después llegaron los murales en distintos campus de la Autónoma Mexiquense. El primero fue en el Centro Universitario de Temascaltepec, dedicado a la vida y obra del botánico José Mariano Mociño. Posteriormente, realizó otros siete, entre ellos el del Plantel Ángel María Garibay Kintana, mejor conocido como Prepa 5, elaborado con pedacería sobrante de un vitral del maestro Leopoldo Flores.
“Empezamos a experimentar con materiales que resistieran la intemperie y justo el mural de la Prepa 5 es resultado de todos esos estudios. Fue realizado con vidrio que sobró de un vitral de Leopoldo Flores ubicado en la Facultad de Ingeniería. Quedaron muchos tambos con vidrio de color y la idea fue reutilizar ese material para crear una nueva pieza”.
En la Facultad de Economía realizó un mural con monedas de baja denominación recolectadas por el alumnado; en la Escuela de Artes Escénicas hizo otro con azulejos, además de obras en las facultades de Derecho y de Arquitectura y Diseño, todas elaboradas con materiales que requieren poco mantenimiento.
“Hay una evolución desde los primeros murales que hicimos, pero siempre con la inquietud de crear piezas libres de mantenimiento, que no tengamos que restaurar constantemente”.
También en la UAEMéx desarrolló un mural colectivo. En las bardas de la Prepa 5 trazó un diseño que posteriormente fue coloreado por las y los estudiantes.
“Es una barda perimetral de 300 metros cuadrados. Yo tracé todas las líneas para que los alumnos pudieran intervenirla con el color. Me tardé dos meses en hacer el dibujo y ellos lo pintaron en una semana. Fue un ejercicio que me llamó mucho la atención por la forma en que un trabajo colaborativo puede ser tan eficiente y tan rápido. La experiencia deja que los alumnos se apropien de la pieza, sepan que participaron en ella y desarrollen un sentido de pertenencia que los lleva a cuidarla”, concluyó el artista.
HCM
