Comunidad
  • Aquí el agua apesta: drenaje invade una presa mientras de las llaves sale agua sucia en Guadalajara

  • Descargas de aguas negras en la Presa del Chicharrón que fluyen sin control y se han convertido en una de las manifestaciones más visibles de la crisis sanitaria y ambiental.
Presa del Chicharrón, en la colonia Ojo de Agua en Tlaquepaque. (Farid Santos)
Milenio M logo
Únete al canal de Milenio  

M+.- El olor se percibe antes de ver el agua. Es penetrante, desagradable, se concentra sobre la superficie y se extiende entre las viviendas que rodean la presa del Chicharrón, en la colonia Ojo de Agua, en San Pedro Tlaquepaque, en el sur de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

El calor y el estancamiento del agua intensifican el hedor que acompaña a quienes habitan en las inmediaciones de este cuerpo de agua, donde las descargas residuales forman parte de un entorno marcado por asentamientos irregulares y el riesgo de inundaciones durante el temporal de lluvias.

En el lugar, el agua permanece estancada. Sin embargo, parte del líquido acumulado no proviene únicamente de los escurrimientos pluviales.

De acuerdo con el director de Protección Civil y Bomberos de Tlaquepaque, Luis Enrique Mederos Flores, se trata de aguas residuales.

Ese olor, que se impregna en la ropa y se queda en la garganta, es la primera evidencia de un problema que se repite en al menos 17 puntos del municipio: descargas de aguas negras que fluyen sin control y se han convertido en una de las manifestaciones más visibles de la crisis sanitaria y ambiental que enfrenta la ciudad.

Detrás de esas 17 descargas hay otro dato que dimensiona el problema: el municipio ya presentó 15 denuncias por descargas ilegales, mientras que otras 17 se encontraban en proceso de atención. Y no se trata únicamente de conexiones domésticas.

Algunas llaman la atención por las dimensiones de la infraestructura utilizada. “Porque es un trabajo de ingeniería meter un tubo de 24 pulgadas, pues, obviamente, no lo hacen ellos, ¿verdad?”, comentó Mederos Flores.

Esta situación ocurre mientras la Zona Metropolitana de Guadalajara enfrenta una crisis por la mala calidad del agua potable que llega a miles de hogares con coloración oscura, sedimentos y olores desagradables.

Las denuncias ciudadanas por el líquido sucio que sale de las llaves han provocado protestas, reclamos a las autoridades y la implementación de un esquema de tandeos para mejorar la calidad del suministro.

Más que residuos de un hogar

El funcionario indicó que buscan determinar si las descargas provienen de alguna empresa o del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA).

Es decir, no solo se investiga la posible participación de viviendas particulares, sino también el uso de infraestructura de mayor escala detrás de las aguas negras que llegan a la presa.

El equipo de MILENIO acudió a la presa para constatar las condiciones del lugar, donde las viviendas se extienden por los alrededores y ocupan zonas de sus márgenes y cauce. La cercanía de las construcciones con el cuerpo de agua evidencia la exposición de las familias a un entorno que combina problemas sanitarios, contaminación y riesgos asociados con las lluvias.

La presa del Chicharrón es uno de los puntos identificados por el municipio debido a la presencia de descargas irregulares.
La presa del Chicharrón es uno de los puntos identificados por el municipio debido a la presencia de descargas irregulares. (Farid Santos)

La presa del Chicharrón es uno de los puntos identificados por el municipio debido a la presencia de descargas irregulares.

Aunque su función es contribuir a la prevención de inundaciones, la acumulación de aguas residuales plantea otro problema: la permanencia de líquidos contaminados en un espacio rodeado de viviendas, donde los malos olores forman parte de la vida cotidiana de sus habitantes.

El olor se intensifica con el calor. Cuando las aguas residuales permanecen estancadas, los procesos de descomposición de la materia orgánica pueden liberar gases y compuestos que producen olores intensos.

No se trata únicamente de una molestia para quienes transitan por la zona.

El mal olor de la presa se extiende entre las viviendas en la colonia Ojo de Agua, en San Pedro Tlaquepaque
El mal olor de la presa se extiende entre las viviendas en la colonia Ojo de Agua, en Tlaquepaque. (Farid Santos)

Ese hedor es el recordatorio cotidiano de que el agua residual que circula por canales y vasos reguladores no debería estar ahí y de que su presencia representa un problema sanitario y ambiental que exige determinar el origen de las descargas, evaluar la calidad del agua y establecer medidas para impedir que continúen llegando al vaso regulador.

Escurrimientos pluviales y drenaje

La presa del Chicharrón tiene una extensión aproximada de tres hectáreas y debería permanecer seca cuando no se requiere captar escurrimientos pluviales.

Sin embargo, durante el recorrido, el director de Protección Civil y Bomberos estimó que el vaso regulador se encontraba entre 30 y 40 por ciento de su capacidad, con agua que identificó como residual.

Mederos Flores explicó que el municipio supervisa canales, arroyos y vasos reguladores, particularmente ante la llegada del temporal de lluvias, cuando las labores preventivas buscan reducir el riesgo de desbordamientos e inundaciones.

En el caso de la presa, las revisiones permitieron identificar descargas que, según el funcionario, no corresponden exclusivamente a conexiones domiciliarias.

Algunas presentan características que hacen presumir la intervención de infraestructura de mayores dimensiones, aunque establecer su procedencia requiere de las investigaciones correspondientes.

La problemática no se limita a este vaso regulador.

De acuerdo con el director municipal, las inspecciones abarcan distintos puntos donde se han detectado descargas residuales o escurrimientos que requieren revisión.

Entre los sitios mencionados se encuentran los arroyos Seco, El Vergel y La Colorada, además de otros cauces. La vigilancia, explicó, busca identificar puntos de riesgo y realizar trabajos de limpieza antes, durante y después del temporal de lluvias.

La presa del Chicharrón tiene una extensión aproximada de tres hectáreas
La presa del Chicharrón tiene una extensión aproximada de tres hectáreas y en su mayoría invadidas por lirio (Farid Santos)

El funcionario también describió el caso de Villa Fontana, donde, según su versión, la red de drenaje de la colonia fue conectada a canaletas y posteriormente se construyó un cárcamo con dos bombas para desalojar el agua.

Este sistema está destinado a la conducción y el desalojo de aguas pluviales, no sanitarias. Por esa razón, aseguró que el caso también fue denunciado.

En cuanto a la presa del Chicharrón, Mederos Flores señaló que una descarga de grandes dimensiones proviene de Santa Cruz del Valle. Según explicó, parte del drenaje está conectado a una boca de tormenta pluvial y el líquido circula a cielo abierto hasta llegar a la zona.

“Tenemos una descarga muy grande, que es aquí, un costado donde estamos nosotros”, dijo.

El señalamiento pone nuevamente sobre la mesa la necesidad de distinguir entre las instalaciones destinadas a conducir agua de lluvia y aquellas que transportan aguas residuales.

Cuando los sistemas pluviales reciben descargas sanitarias, el problema rebasa la función de un vaso regulador: el agua contaminada termina en espacios destinados a contribuir a la prevención de inundaciones.

La presencia de aguas residuales no es el único problema que enfrenta la zona.

Las construcciones irregulares en los márgenes y el cauce de la presa forman parte de un escenario de vulnerabilidad que se agrava durante las lluvias, cuando los escurrimientos pueden elevar el nivel del agua y provocar afectaciones en las viviendas cercanas.

Mederos Flores recordó que hace cinco años se registró una inundación que afectó aproximadamente a mil viviendas.

Contaminación y riesgos de inundación


El antecedente dimensiona el riesgo para las familias que habitan en las inmediaciones.

El director explicó que, antes de las lluvias, el personal municipal realiza trabajos de desazolve para retirar los materiales acumulados y facilitar el desalojo del agua.

Estas labores también se llevan a cabo durante y después del temporal, cuando las corrientes arrastran basura y otros residuos hacia las redes de desagüe.

Sin embargo, el retiro de sedimentos y la limpieza no resuelven por sí mismos el problema de fondo mientras las descargas continúen llegando al vaso regulador.

Pese a los trabajos de limpieza, la contaminación sigue latente
Pese a los trabajos de limpieza, la contaminación sigue latente (Farid Santos)

Además, la exposición a las aguas residuales representa un posible riesgo sanitario para los habitantes de la zona, pues el contacto con estos líquidos podría ocasionar afectaciones en la piel o las vías respiratorias, advirtió el director de Protección Civil y Bomberos de Tlaquepaque, Luis Enrique Mederos Flores.

“Ya sea cutáneo, respiratorio, no sé, eso ya lo diría un experto en esa área”, señaló.

Problemática social

Y es que el problema de las descargas clandestinas no solo contamina el agua y el aire. También genera tensión social: vecinos que conviven con el mal olor, temen enfermar, ven cómo sus calles y patios se inundan con líquidos que no deberían estar ahí y exigen respuestas mientras las denuncias se acumulan y las soluciones tardan en llegar.

Esa tensión entre la ciudadanía y las autoridades es otra cara del mismo problema.

Según el director de Protección Civil y Bomberos, el procedimiento municipal comienza con la detección de una posible descarga irregular.

​Posteriormente, se realiza el apercibimiento correspondiente, se elabora un dictamen de riesgo y se turna la información al área jurídica para presentar las denuncias ante las autoridades competentes.

“Bueno, una de las situaciones es, tú detectas, apercibes, levantas un acta de riesgo, y ya el jurídico se encarga de hacer las denuncias correspondientes y se le da parte a nuestra presidenta”.

Así, la presa del Chicharrón se convierte en el símbolo de un problema mayor: 17 descargas de aguas negras detectadas en Tlaquepaque, un olor que no desaparece y una ciudad que enfrenta las consecuencias sanitarias, ambientales y sociales de un sistema que continúa fallando.


MC

Google news logo
Síguenos en
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.