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Ni indigente ni abandonado: ‘El Pavarotti Tapatío’ que le canta a los mercados se formó en un conservatorio y se perfeccionó en Europa

En un mercado de Guadalajara, Ezequiel Ojeda abrió la boca y su voz de tenor hizo lo que pocas veces consigue la ópera: detener la rutina de la calle.

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M+.- No necesitó un teatro, una orquesta ni un escenario iluminado para conquistar al público. Entre puestos de comida, comerciantes y clientes que hacían sus compras en un mercado de Guadalajara, Ezequiel Ojeda abrió la boca y su voz de tenor hizo lo que pocas veces consigue la ópera: detener la rutina de la calle.

Algunos dejaron de caminar para escucharlo, convertido en un "Pavarotti Tapatío"; otros sacaron sus teléfonos para grabarlo. Uno de esos videos terminó por convertirlo en un fenómeno viral y darle un nuevo impulso a una carrera construida durante años entre conservatorios, escenarios europeos y plazas públicas.

Detrás de la voz que ahora circula por las redes sociales hay una historia que comenzó en Guadalajara, continuó en Tijuana, donde se formó como cantante lírico, y se fortaleció en Europa.

Hoy, además de producir espectáculos, Ezequiel tiene una misión que lo devuelve constantemente a las calles: llevar la ópera a quienes difícilmente comprarían un boleto para escucharla en un teatro.

Aquel sábado por la mañana, Ezequiel hacía lo que acostumbra cuando no tiene una producción en puerta. Primero estuvo en el mercado del Cuarto Centenario y después en el de Santa Tere, ambos de los más tradicionales en Guadalajara. De uno a otro, explica, "cambia la gente y cambia todo el contexto".

Su plan era sencillo: terminar de cantar a las 11 de la mañana, despedirse, pasar a su casa por las maletas y tomar, a las 2 de la tarde, un autobús rumbo a Guanajuato, donde tenía un compromiso.

Ya en el autobús, recibió un mensaje de un amigo que vive fuera de México.

"Oye, mira, me llegó esto", le dijo.

Eran las 2 de la tarde y un video de su presentación ya se había vuelto viral.

"¿Quién lo tomó? ¿Cómo?", se preguntó sorprendido.

Al principio creyó que todo quedaría ahí, como había ocurrido con otros videos de sus presentaciones en Tijuana, Mazatlán o Guanajuato. Sin embargo, esta vez fue diferente: su nombre empezó a circular mucho más allá de los mercados donde acostumbra cantar.

"Para mí eso ya superó cualquier expectativa", reconoce en entrevista con MILENIO.

Una voz para quienes no van al teatro

Aunque el fenómeno de las redes sociales lo tomó por sorpresa, Ezequiel tiene claro que su mayor recompensa no está en las reproducciones ni en la cantidad de seguidores, sino en las reacciones de quienes se detienen a escucharlo.

"Yo procuro que la gente se lleve una buena experiencia, una vivencia, porque nunca sabes qué fibras estás tocando cuando estás cantando", explica.

En ocasiones, algunas personas se acercan para agradecerle y compartirle lo que provocó su interpretación.

"Me acabas de cambiar el día, porque venía pensando en tonterías", le han dicho.

Recuerda especialmente a un hombre de edad avanzada que, bañado en lágrimas, se acercó para contarle que llevaba 40 años sin llorar y que una de sus canciones había conseguido conmoverlo hasta las lágrimas.

"Te vas con ese lleno total de emociones de la gente", cuenta.

Para Ezequiel, cantar en la calle no significa ofrecer un espectáculo de menor calidad. Por el contrario, considera que quienes lo escuchan en un mercado merecen la misma interpretación que recibiría el público de un gran teatro.

"Lo que escuchen en la calle lo van a escuchar en un teatro", asegura.

Es su manera de acercarse a quienes no tienen la posibilidad de escucharlo en otros escenarios y de compartir lo único que, dice, tiene para ofrecer: su voz.


Lo hace, insiste, por el placer de cantar y por la conexión que establece con el público.

"A mí me gusta mucho cantar, y quien lo toma, lo recibe; yo se lo doy con amor. Lo que hago, lo hago con mucha pasión".

Un niño que heredó el canto

"Desde niño canto, me gusta mucho la música", cuenta Ezequiel.

Aunque nació en Guadalajara, creció en Tijuana, ciudad donde comenzó a construir su carrera artística.

Su cercanía con la música surgió dentro de su propia familia, mucho antes de imaginar que algún día se dedicaría profesionalmente al canto lírico.

"Desde niño he tenido esa cercanía: mis papás, mis abuelos tuvieron esa afición por el canto. Naturalmente lo acogí y después fui notando que tenía las facultades, que tenía el don para cantar".

Su primer escenario formal llegó casi por casualidad, durante una celebración de la Independencia de México.

"Iban a cantar el himno nacional y no hubo quien lo cantara. Entonces dije: yo lo puedo cantar", recuerda.

Al año siguiente, solicitó la oportunidad de interpretarlo nuevamente, convencido de que se trataría de una participación limitada a las celebraciones del 15 de septiembre.

Sin embargo, el director le informó que no solo cantaría el himno nacional, sino también otras piezas protocolarias. Aquella oportunidad se convirtió en un trabajo dentro de la banda de música del Ayuntamiento de Tijuana, con presentaciones vinculadas a la agenda oficial del presidente municipal y del gobierno del estado.

"Iba como buscando cobre y encontré oro", recuerda.

Su primera presentación fue durante una ceremonia de jura de bandera de elementos del Servicio Militar Nacional.

La solemnidad del acto y la manera en que fue anunciado frente al público lo pusieron especialmente nervioso.

"Sentir toda esa vibra y que te presenten como: a continuación va a interpretar el himno nacional el tenor... me puse de mil colores", cuenta.

Antes de comenzar, repasó el himno diez veces. Cuando terminó y bajó de la tarima, todavía estaba temblando.

Aquello ocurrió alrededor de 2007, aunque aclara que no recuerda la fecha exacta.

"Yo lo considero como debut".

Después comenzaron a entregarle partituras de otros himnos que nunca había escuchado. En una época en la que YouTube todavía no era una herramienta de consulta tan extendida, tenía que aprender a interpretar la música directamente de las partituras.

El problema era que todavía no sabía leerlas.

"Y yo no sabía leer esto. Pues órale, vete a estudiar".

Aquella exigencia terminó por cambiar el rumbo de su vida.

"Me obligó de alguna manera", explica.
"Ya me presentaban como una figura y yo dije: tengo que estudiar música. No me pueden presentar como algo que no soy. Sí canto, pero necesito profesionalizarme".

Ingresó al Conservatorio de Baja California, donde comenzó a estudiar solfeo y tuvo como primeros maestros a Héctor Rodríguez e Ignacio Clapés.

Fue entonces cuando descubrió que su verdadera vocación estaba en el canto lírico.

Europa: cantar con miedo y descubrir su verdadero nivel

Su preparación lo llevó a España, donde vivió durante tres años y desde donde viajó para participar en competencias de ópera y zarzuela en Madrid, París y Portugal.

"Aprovechaba que estaba cerca todo el punto europeo para acudir a clases magistrales con maestros de renombre internacional", explica.

Pero llegar a Europa también significó enfrentarse a sus propias inseguridades.

Antes de viajar, las dudas eran muchas, especialmente por las barreras del idioma y por la exigencia de competir en lugares con una larga tradición operística.

"No hablas inglés, no hablas francés, no hablas italiano, te vas a ir a cantar ópera donde nació la ópera, ¿qué vas a hacer?", se cuestionaba.

Su respuesta fue tan sencilla como determinante: "Pues nadie me ha enseñado, voy y aprendo".

Una vez en Europa, recibió una valoración que contrastaba con algunas de las opiniones que había escuchado en México: le dijeron que tenía un nivel sobresaliente.

"En México me dicen que no sirvo y aquí me dices que estoy por encima", recuerda.

La experiencia también lo obligó a revisar conocimientos y técnicas que hasta entonces consideraba dominados.

"Aprendes cosas que creías sabidas, y tratas de desaprender cosas que te enseñaron mal".

Más allá de los escenarios y las competencias, su estancia europea le dejó una reflexión sobre el talento mexicano y las barreras que muchas veces los propios artistas se imponen.

"El aprendizaje, el aprendizaje y el darte cuenta de que a veces creemos que en México no estamos a la altura de otras naciones".

El regreso a México: cuando no hay puertas, hay que construirlas

Después de su experiencia europea, Ezequiel regresó a México con una preparación más sólida, pero sin una red de contactos que le garantizara trabajo.

"Aquí no conoces a nadie, nadie te recomienda... y ahora, ¿qué haces? Pues espera a que te llamen. Pero yo nunca he esperado a que me llamen".

Primero probó suerte en Ciudad de México, donde pasó casi un mes buscando oportunidades y tocando puertas.

Ezequiel Ojeda ya es conocido como 'El Pavarotti Tapatío'
Ezequiel compartió con este medio un poco más de su trayectoria dentro de la música. (María Camarena)

La describe como "una ciudad hermosa, pero muy caótica".

Las oportunidades que esperaba no llegaron, así que decidió regresar a su ciudad natal.

"Yo soy de Guadalajara, vamos a ver qué se hace en Guadalajara".

Fue entonces cuando comprendió que, además de prepararse y perfeccionar su voz, necesitaba construir sus propias oportunidades de trabajo.

"Tienes que buscarte tus propios escenarios. Si no están las puertas, constrúyelas; si las puertas están cerradas, empújalas".

Así comenzó a cantar directamente para la gente, fuera de los recintos tradicionales.

Las presentaciones en espacios públicos le permitieron establecer contactos con funcionarios, representantes de otros municipios y empresarios interesados en contratarlo.

También descubrió que los mercados y las calles podían convertirse en una plataforma para acercar nuevos públicos a sus conciertos.

"Es una buena plataforma para llegar a más personas y darme a conocer, para que la gente vaya a mis conciertos", explica.

De Ópera Ambulante a Pavarotti Forever

La idea de llevar la ópera a los espacios públicos no surgió con el video que recientemente se volvió viral.

Años atrás, durante su estancia en Tijuana, Ezequiel creó un proyecto llamado Ópera Ambulante, inspirado en la popularidad que entonces tenían los flashmobs, intervenciones artísticas sorpresivas en lugares concurridos.

Con ese proyecto comenzó a presentarse en centrales y mercados, donde sorprendía a personas que no esperaban encontrarse con una interpretación operística en medio de sus actividades cotidianas.

"Tuvo mucho éxito y mucha aceptación, y en su tiempo también se volvió viral", recuerda.

La respuesta del público lo convenció de que aquella iniciativa tenía posibilidades de crecer.

No quería que se quedara "en una experiencia pequeñita", por lo que comenzó a llevarla a otros lugares como parte de su proyecto personal.

"Noté que la gente te seguía, podías conectar más con las personas".

Con el paso de los años amplió sus actividades y comenzó a desarrollar sus propios espectáculos.

Actualmente, además de cantar, trabaja como productor.

"Hago galas operísticas, conciertos de música mexicana y también promuevo otros artistas".

Uno de sus proyectos más importantes es Pavarotti Forever, un tributo al legendario tenor italiano Luciano Pavarotti, cuyo repertorio incluye canciones italianas, arias de ópera y temas popularizados en los conciertos de Pavarotti and Friends.

El espectáculo lleva años presentándose y forma parte de una carrera que combina las producciones formales con las intervenciones espontáneas en espacios públicos.

Para esta temporada prepara conciertos navideños en Tijuana, Rosarito, Mazatlán, Guadalajara, Ajijic y Guanajuato, mientras continúa cerrando convenios con distintas instituciones.

Un video que cambió el rumbo de su carrera

Ezequiel reconoce que la vida de un artista está marcada por momentos de crecimiento, dificultades y oportunidades inesperadas.

"Hay altas y bajas y hay un punto de quiebre", explica.

Lo ocurrido el fin de semana pasado representa, para él, uno de esos momentos decisivos.

Aunque lleva años cantando en mercados y otros espacios públicos, nunca había experimentado una reacción como la que provocó el video grabado en Guadalajara.

"Lo que me ha parecido impactante es el revuelo que se ha hecho con ese video", reconoce.
"Yo tengo haciéndolo ya mucho tiempo, sin embargo este momento fue diferente. Los astros se alinearon".

El crecimiento de sus redes sociales, asegura, ha sido "abismal".


Sin embargo, la exposición también trajo consigo información falsa sobre su situación personal y personas que han intentado aprovecharse de su popularidad.

Por ello, aclara que no vive en la indigencia ni en condiciones precarias o de abandono, como se ha difundido en algunas publicaciones.

También advierte que no cuenta con mánager ni representante, por lo que cualquier contratación debe realizarse directamente con él.

"No se dejen estafar, amigos, toda la gestión se hace directamente conmigo".

Entre los mercados y los teatros, una voz que no se detiene

Para Ezequiel, cantar en la calle dejó de ser una estrategia para darse a conocer. Ahora forma parte de su vida cotidiana.

"Ya es un estilo de vida", asegura.

La música lo acompaña prácticamente a todas partes. Incluso en su casa, cuenta entre risas, sus hijos llegan a pedirle que le baje a la voz.

Afuera ocurre lo contrario: cuando comienza a cantar, hay personas que interrumpen sus compras, dejan de caminar o se acercan para escucharlo.

Su historia comenzó con un himno nacional interpretado casi por casualidad en Tijuana, lo llevó a estudiar canto lírico y a perfeccionar su técnica en Europa, y ahora lo ha convertido en una sensación de las redes sociales gracias a una presentación en un mercado de Guadalajara.

Pero detrás del fenómeno viral permanece el mismo propósito que lo llevó a crear Ópera Ambulante: acercar la música a quienes no suelen encontrarla en su vida cotidiana.

Porque, para el hombre al que ahora llaman "El Pavarotti Tapatío", no importa si frente a él hay cientos de personas sentadas en las butacas de un teatro o unos cuantos clientes reunidos entre los puestos de un mercado. Su voz es la misma y su escenario comienza donde alguien está dispuesto a escucharlo.


MC 

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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