M+.- Después de ocho meses de rehabilitación, la perrita que formó parte de la jauría que la madrugada del 2 de diciembre de 2025 ingresó al hábitat de los borregos muflones del Zoológico de León y mató a 24 ejemplares está lista para iniciar una nueva vida.
De los 12 canes que, de acuerdo con lo reportado, participaron en el ataque, solo cuatro fueron detenidos y enviados de inmediato al Centro de Control y Bienestar Animal de León. Hasta ahora, Corazón es la única sobreviviente.
MILENIO pudo estar cerca de ella. Durante la mayor parte del tiempo permaneció echada al interior de su jaula, con “la colita entre las patas”. Observaba temerosa al equipo y no dejaba de temblar mientras recorría con la mirada su alrededor.
“¡Corazón!, ¡Corazón!”, se le hablaba, pero ella apenas movía sus ojitos. No gruñó. Tampoco ladró.
El único momento en que se escuchó un sollozo leve fue cuando sintió en el cuello el bastón utilizado para contenerla y poder moverla de lugar, justo en la jaula donde se le pudo observar.
Durante los 10 minutos que duró la grabación, apenas se levantó un par de ocasiones. Se movió de una esquina a otra de la jaula y volvió a quedarse quieta.
Sin hacer ruido y de pie, era todavía más evidente verla con “la colita entre las patas”.
Silvia Soriano Treviño, coordinadora médica del Centro de Control y Bienestar Animal de León, aseguró en entrevista con MILENIO que Corazón ya está lista para ser adoptada, aunque advirtió que quien quiera llevarla a casa deberá tener mucha paciencia.
Es una perrita, explicó, marcada por el miedo.
“Es una perrita muy nerviosa. Al ser una perrita que a lo mejor nació en situación de calle, nunca tuvo contacto con los seres humanos, entonces ella es muy miedosa, nerviosa es un perrito con miedo, con nervios, tiende a morder. No es agresiva, pero es muy, muy, muy nerviosa. Se ha tratado de rehabilitar, ha sido un poco difícil, pero pues ahí vamos a hacer todo lo posible para rehabilitarla”, explicó.
De la jauría a una jaula
Corazón se encuentra actualmente en buenas condiciones de salud. Está esterilizada e inmunizada, aunque su llegada al Centro de Control y Bienestar Animal fue muy distinta.
De acuerdo con su reporte médico, permaneció hospitalizada cerca de 15 días en el Hospital de Mascotas León 450. Después del ataque, al llegar al Centro de Control Canino, se encontraba deprimida, muy delgada, con diarrea y hasta vómitos.
“Cuando llegó, fue junto con otros cachorros, eran tres cachorros más. Llegaban en muy mal estado, llegaban enfermos, llegaban con parásitos. Igual, al ser perritos de calle, ellos nunca fueron vacunados ni desparasitados y ya venían enfermos. Lamentablemente, tres de los perritos venían muy mal y fallecieron. Pero ella, al verla que también estaba en un estado crítico, la trasladamos al Hospital de Mascotas 450 y ellos nos hicieron el favor de atenderla. Estuvo hospitalizada, se le dio tratamiento y afortunadamente salió adelante”, relató la coordinadora.
Desde aquella intervención en el hospital, la perrita no se ha vuelto a enfermar.
El corazón que lleva en la cara
En el Centro de Control y Bienestar Animal no todos los perros y gatos rescatados reciben un nombre. La rotación de mascotas es alta. Corazón es un caso particular.
Debía permanecer bajo resguardo mientras la Fiscalía General del Estado lleva a cabo una investigación, luego de la denuncia presentada por el exdirector del Zoológico de León, Rigoberto Montes Palomares, por la muerte de los borregos muflones.
La perrita llegó al Centro de Control Animal de León aproximadamente a la edad de un año y medio. Ahora tiene cerca de dos años y fue Silvia Soriano Treviño quien decidió bautizarla.
“Yo le puse el nombre de Corazón porque tiene como una mascarilla en su cara, o sea, tiene una formita de corazón. Por eso fue el nombre de Corazón. Aparte, pues al ser muy miedosa, pues tratamos de acercarnos y le hablamos bonito. Y la primera palabra es, 'ven, Corazón', entonces por eso se le puso Corazón”, contó.
Es una perrita de talla grande, con un peso aproximado de 23 kilos y una buena condición física.
Su pelaje es “cafecito” y es mestiza del tipo del perro callejero caramelo, de acuerdo con la descripción de la coordinadora.
El corazón que tiene en el rostro funciona como una especie de antifaz negro. Pero su timidez no ha permitido todavía un acercamiento amistoso.
Corazón no sale a pasear porque colocarle una correa alrededor del cuello es algo que la estresa demasiado y el personal trata de evitarlo.
“La indicación es tratarla con mucho cuidado, con mucho amor y hay varios médicos también ahí, que de repente le llevamos una latita, un sobrecito, el taquito. Pero sí ha sido muy difícil, la verdad ha sido muy difícil, es muy, muy miedosa”, insiste.
Una familia para aprender a confiar
Corazón lleva cerca de ocho meses en proceso de rehabilitación.
La coordinadora del Centro de Control y Bienestar Animal explica que estos procesos de adaptación pueden durar hasta un año o más, dependiendo de la atención que reciba cada animal.
Y ahí está uno de los principales obstáculos para Corazón. Necesita más atención.
En el Centro de Control existen muchas otras actividades y no es posible concentrar todo el tiempo del personal en un solo caso. Por eso, la mejor opción para ella podría estar afuera.
“Lo que le hace falta es una familia. Una familia que esté enfocada en rehabilitarla. Aquí sí se hace y se trata de hacer la rehabilitación, pero pues tenemos más actividades, entonces es un poquito imposible estar todo el tiempo tras de ella. Lo que sí es que le damos lo mejor, pero si se pudiera una familia que tuviera la paciencia y el tiempo, yo creo que ella sí sale adelante. Es muy buena perra”, dijo Silvia Soriano.
Los premios también son una forma de acercarse. Le dan snacks de comida como muestra de cariño porque a Corazón le gusta “muchísimo” comer.
La perrita ya puede ser dada en adopción, pese a que continúa el proceso de investigación relacionado con el ataque a los muflones.
“Por bienestar de ella, sí la entregarían”, explicó la coordinadora.
Para quien decida adoptarla, la condición principal será la paciencia. Tendrá que existir disposición para entrenarla, dedicarle tiempo, darle cariño y acompañar su proceso.
“El chiste es ver por el bienestar de ella. Y el bienestar de ella sería que estuviera en una casa donde la quisieran, donde la atendieran a diario, donde la chiquearan”, señaló.
De matar borregos a buscar confianza
Desde la Unión de Rescatistas Independientes (URI) respaldan que Corazón pueda ser dada en adopción. Sin embargo, Elizabeth Chacón Hernández, activista y presidenta de esta organización, advierte que tampoco será sencillo.
Por experiencia, explica, los perros indómitos necesitan espacio y tiempo para comenzar a confiar. En algunos casos, incluso es necesario recurrir a un entrenador.
Aun así, la animalista dio su voto de confianza al proceso.
“Cuando están sujetos a juicio (como en este caso en donde hay una investigación de por medio) incluso para poderse dar en adopción, ellos (del Centro de Control)... les hacen una valoración de qué tan agresivos están y si la perrita no es agresiva, entonces es por eso que está en adopción, porque si no, no la pondrían ni expondrían a la gente que la adoptara”, comentó Elizabeth Chacón.
Un refugio que recibe hasta 50 animales al día
La historia de Corazón ocurre dentro de un Centro de Control y Bienestar Animal que tiene capacidad para resguardar a 300 ejemplares, aunque su ocupación cambia constantemente.
En ocasiones llega al 100 por ciento de su capacidad. Hay días en que reciben hasta 50 mascotas, entre perros y gatos.
“Aproximadamente recibimos entre 30 a 50 animalitos por día. Lo que nosotros intentamos es darles una segunda oportunidad a las mascotas y tratar de rehabilitar y darles atención a la mayoría de ellos y pues consigan otro hogar”, dijo Silvia Soriano.
La coordinadora señaló que la mayoría de los animales que llegan no son necesariamente rescatados de la calle: son entregados voluntariamente por personas que ya no quieren hacerse cargo de ellos.
El 80 por ciento de los ejemplares que recibe el centro corresponde a entregas voluntarias y solo el 20 por ciento son rescates derivados de denuncias o animales recogidos en la calle.
En lo que va del año se han registrado cerca de 400 adopciones de mascotas, 20 por ciento más que el año pasado, según Silvia Soriano.
En el Centro de Control y Bienestar Animal esperan que Corazón pueda convertirse también en parte de esa estadística. Sólo que, en su caso, la adopción no será únicamente encontrarle una casa.
Será encontrarle a alguien dispuesto a enseñarle que ya no tiene que vivir con miedo.
