M+.- Lo último que se supo de Marco Antonio Balbuena García y de sus compañeros, Abel Beltrán Romero y Luis Gonzalo Rojas Hernández, fue un mensaje enviado la noche del pasado 8 de mayo, apenas después de cruzar el Macrolibramiento de Guadalajara.
El destino era Guasave, Sinaloa. Según la investigación de MILENIO, cada uno tenía una tarea distinta, pero hoy comparten el mismo destino: una ficha de búsqueda que circula en redes sociales, mientras sus familias viven entre la incertidumbre, los trámites burocráticos y la espera de respuestas por parte de las autoridades.
¿Cómo perdieron rastro?
Marco Antonio, de 44 años, es originario de Izúcar de Matamoros, Puebla. Salió aquella noche de la comunidad de Santa Cruz de las Flores, en Tlajomulco de Zúñiga, rumbo a Guasave, Sinaloa, donde entregaría mercancía relacionada con productos para el campo. Posteriormente, continuaría hacia Hermosillo, Sonora.
Inicialmente, realizaría el viaje solo, pero horas antes le indicaron que también trasladaría a Luis Gonzalo, quien acudiría a interponer una denuncia por el robo de una camioneta ocurrido días antes, además de Abel Beltrán Romero, quien recogería otro vehículo descompuesto.
“Salieron como a las 10:18 o 10:20 de la noche de la bodega en Santa Cruz de las Flores”, relató Yolanda Balbuena García, hermana de Marco Antonio, en entrevista con MILENIO.
La falta de comunicación comenzó a preocupar a las familias, sobre todo porque Luis Gonzalo acostumbraba informar constantemente a su pareja sobre los tramos carreteros que recorría.
“El único mensaje que se envió fue cuando acababan de pasar el Macrolibramiento. Fue como a las 10:30. Después ya no hubo nada”, recordó Yolanda.
Al día siguiente, compañeros y familiares intentaron localizarlos sin éxito. La empresa para la que trabajaban recurrió entonces al sistema de rastreo satelital y descubrió que la camioneta seguía avanzando en territorio sinaloense.
La última localización reportada indica que, entre las 03:09 y las 03:24 horas, se encontraban en la localidad de Potrerillos, perteneciente al municipio de Rosario.
De acuerdo con la ficha de búsqueda de la Fiscalía de Sinaloa, Abel Beltrán tiene 46 años y al momento de su desaparición vestía pantalón de mezclilla azul, playera azul marino, chaleco verde, tenis Nike negros con rojo y una gorra. Mide 1.70 metros, es de complexión robusta, tiene cara redonda, ojos medianos color verde, cabello ondulado entrecano, una cicatriz en la pantorrilla izquierda y una verruga en el lado derecho del cuello.
Luis Gonzalo, de 57 años, vestía pants azul marino, playera azul cielo y botas de trabajo negras. Mide 1.80 metros, es de complexión robusta y tez morena, tiene nariz recta y frente amplia. Además, presenta un lunar en la mejilla derecha, una cicatriz en la mano derecha y otra a un costado del ojo derecho, así como las uñas de las manos muy cortas.
Por su parte, Marco Antonio Balbuena García vestía bermuda negra y una playera de la que no se reportaron características. Mide 1.91 metros, es de complexión robusta, frente amplia y nariz aguileña. Tiene un lunar en el labio superior derecho, una mancha color café en la parte baja de la espalda y una cicatriz en una ceja.
Primeros indicios de la desaparición
Horas después, la unidad en la que viajaban fue localizada y un hombre ajeno a la empresa fue detenido mientras la conducía.
“Le dijeron: ‘¿Es el chofer?’ y respondió que no. Entonces procedieron a detenerlo”, contó Yolanda.
De acuerdo con la familia, el hombre ya fue vinculado a proceso; sin embargo, no ha proporcionado información sobre el paradero de los tres trabajadores.
“Él dice que lo contrataron para hacer un viaje de Guadalajara a Sinaloa, pero no sabe nada de las personas que iban”, señaló Yolanda. “No dice quién le entregó la camioneta, si vio a mi hermano o si fueron otras personas”.
“¿De qué voy a vivir?”
Marco Antonio llevaba aproximadamente 13 años trabajando en Guadalajara y cerca de 30 años desempeñándose como chofer. Antes de mudarse a Jalisco, trabajaba como conductor de transporte público en Puebla, pero decidió trasladarse tras recibir una oferta laboral que le permitiría mejorar su situación económica.
“Cuando le ofrecen la oportunidad de mejorar su situación, acepta y se traslada para allá”, relató su hermana.
Su esposa e hijos permanecieron en Puebla, mientras él realizaba constantes recorridos carreteros por distintas entidades del país. Aunque ya había enfrentado hechos de inseguridad, nunca había desaparecido.
“En dos ocasiones trataron de asaltarlo”, recordó Yolanda. “Pero él decía: ‘¿De qué voy a vivir si no continúo trabajando?’”.
La familia lo describe como un hombre reservado con desconocidos, pero alegre con sus seres queridos. Es el menor de ocho hermanos y padre de dos hijos menores de edad.
“A mi hermano le gustaba muchísimo jugar básquetbol, pero desde que empezó a trabajar de chofer ya perdió sus gustos por el trabajo”, contó.
Proceso lleno de obstáculos
La investigación se mantiene tanto en Sinaloa como en Jalisco. Sin embargo, la familia asegura que la Fiscalía del Estado de Jalisco no les ha informado avances concretos sobre la búsqueda de Marco Antonio, Abel y Luis Gonzalo.
“Pues nada”, respondió Yolanda al ser cuestionada sobre lo que les ha comunicado la autoridad. “De hecho, nada”.
La única información que conocen, dijo, es la relacionada con la detención y vinculación a proceso del hombre localizado con el vehículo.
“No quiere hablar, es encontrado culpable y lo vinculan a proceso, pero de mi hermano y de sus otros dos compañeros no quiere decir nada”, afirmó.
Además de la incertidumbre por el paradero de sus seres queridos, las familias enfrentaron dificultades para presentar las denuncias por desaparición. Aunque inicialmente la carpeta de investigación se abrió en la Fiscalía de Sinaloa, les indicaron que cada familiar debía interponer su propia denuncia.
“Hubo mucha mala información y mucho desconocimiento del tema”, señaló Yolanda.
Relató que su hermana acudió en varias ocasiones a presentar la denuncia en Jalisco, pero primero le indicaron que debía hacerlo en Sinaloa; después le sugirieron realizar el trámite por internet y finalmente la canalizaron a Tlajomulco de Zúñiga, donde fue integrada la carpeta de investigación.
“Ya les estaban pidiendo la declaratoria en Sinaloa, que urgía que les tomaran la declaración para poder anexarla al expediente”, explicó.
Hasta ahora, las familias desconocen si deberán trasladarse nuevamente a Sinaloa para continuar con el proceso legal.
Ante falta de apoyo oficial, buscan ayuda
Frente a la falta de respuestas oficiales, Yolanda pidió apoyo para compartir la información y ayudar a localizar a los tres trabajadores.
“No sé ni qué pedirles a las autoridades”, expresó. “Ahorita que ando viendo todas las páginas de desaparecidos, es muchísima gente desaparecida y más en Jalisco”.
Finalmente, lanzó un mensaje dirigido a quienes pudieran tener información sobre su hermano: “No sabemos qué quieren ni qué buscan. No tenemos dinero. Sólo queremos que regrese”.
JVO
