Ciencia y Salud
  • La Tierra nunca perdió la gravedad… entonces, ¿por qué tanta gente lo creyó?

  • Un falso anuncio sobre siete segundos sin gravedad se volvió viral durante el eclipse de 2026. ¿Cómo consiguió una mentira científica parecer real?

  • Los “7 segundos sin gravedad” nunca ocurrieron: ¿por qué tantos creyeron en ellos?
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El 12 de agosto de 2026 ocurrió un eclipse solar total que millones de personas esperaban. Pero también ocurrió algo que nunca estuvo en el cielo: durante siete segundos, la Tierra no perdió la gravedad. Nadie salió flotando. No hubo una catástrofe mundial y ningún supuesto proyecto secreto de la NASA tuvo que salvar al planeta. La predicción era falsa.

Y, sin embargo, consiguió hacerse viral. Las búsquedas relacionadas con la gravedad aumentaron 80 por ciento en una semana y la NASA tuvo que salir a desmentir la historia. Entonces, si nadie iba a perder la gravedad, ¿por qué tanta gente estuvo buscando información sobre algo que nunca ocurrió?

La respuesta revela algo mucho más grande que este caso. Especialistas en comunicación científica advierten que los bulos no necesariamente funcionan porque todo lo que contienen sea falso. En muchos casos, mezclan información verdadera con conexiones que no tienen sustento.

Eso ocurrió con el supuesto Proyecto Anchor. La historia utilizaba conceptos científicos reales, como los agujeros negros y las ondas gravitacionales, además del nombre de una institución real: la NASA. También incorporaba cifras exactas, presupuestos millonarios, documentos secretos y una cuenta regresiva de siete segundos.

Y ahí aparece una de las claves de la desinformación: la precisión puede crear una apariencia de autoridad, aunque los datos no sean evidencia de nada. Pero existe otro ingrediente todavía más poderoso: la emoción.

Un informe de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, FECYT, encontró que cuando las personas se concentran en la emoción que les provoca una información, aumenta su predisposición a compartir contenidos falsos. Y las redes sociales amplifican ese efecto.

De acuerdo con la FECYT, las plataformas de video y los espacios de interacción en línea se encuentran entre los principales canales por los que las personas reciben desinformación científica.

Por su parte, la investigadora Cecilia Rosen, de la UNAM, también ha señalado que las redes sociodigitales permiten que contenidos que antes circulaban lentamente entre grupos pequeños alcancen, en poco tiempo, una audiencia prácticamente global.

Así, una mentira puede aparecer en un video, después en otro, generar comentarios, ser retomada por otros usuarios y terminar incluso convertida en una noticia sobre la propia mentira. Y entonces ocurre algo paradójico: la repetición puede crear la sensación de que una afirmación tiene respaldo.

Pero que una historia sea popular demuestra que circula. No demuestra que sea cierta. Eso fue lo que ocurrió alrededor del eclipse: un acontecimiento real terminó convertido en el escenario perfecto para una historia inventada.



Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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