A veces, una buena idea nace en un salón de clases, pero con dedicación y ganas de aprender puede llegar mucho más lejos. Eso fue justamente lo que vivieron dos jóvenes tamaulipecos que, motivados por su curiosidad y el deseo de aportar algo útil, viajaron a un encuentro internacional a Ecuador donde convivieron con estudiantes de toda Latinoamérica. Ahí, entre proyectos, presentaciones y muchas historias compartidas, lograron destacar y demostrar que en Tamaulipas también se hace ciencia de calidad.
¿Quiénes fueron los estudiantes reconocidos?
Los protagonistas de esta aventura son Jareny Adaly Modesto Rubio y Ricardo Antonio Cayetano Mateo Martínez, estudiantes de la Universidad Politécnica de Altamira, quienes viajaron hasta Ecuador para participar en el Encuentro Juvenil Latinoamericano de Ciencia, Tecnología, Innovación y Emprendimientos.
Con el acompañamiento de su asesora, la Dra. Juana Elizabeth Medina Álvarez, no solo defendieron su proyecto con seguridad, sino que lograron colocarse entre los mejores del certamen, al recibir el Reconocimiento a Proyecto Destacado Internacional. Un logro que, sin duda, deja claro el nivel de talento y preparación que están desarrollando.
¿Por qué recibieron el reconocimiento?
El premio no llegó por casualidad. Su propuesta llamó la atención del jurado por el impacto social que podría tener y por la forma en que plantearon una solución práctica a un problema real.
En un foro donde jóvenes de distintos países presentaron ideas brillantes, el proyecto de estos tamaulipecos logró sobresalir por su enfoque claro, su sustento científico y el compromiso detrás de cada parte de su investigación. Fue un reconocimiento que no solo celebró su esfuerzo, sino el potencial que tienen para seguir creciendo en el mundo de la ciencia.
¿De qué trata su desarrollo científico?
El proyecto que presentaron lleva por nombre SUENDI (Suplemento Enzimático Digestivo) y busca ofrecer una alternativa útil para mejorar la salud digestiva. Es un desarrollo que combina ciencia, creatividad y mucho análisis, y que podría convertirse en un apoyo real para personas que enfrentan problemas digestivos.
SUENDI no solo demuestra la capacidad investigadora de los jóvenes, sino también su deseo de generar soluciones que hagan una diferencia. Es un ejemplo de cómo una buena idea, trabajada con constancia, puede convertirse en un aporte valioso para la comunidad.
Todo esto fue posible gracias al impulso del Programa de Formación de Capital Humano del COTACYT, que brinda oportunidades para que estudiantes como ellos puedan prepararse, viajar y participar en espacios que les abren puertas al mundo.
En Tamaulipas, la transformación educativa sigue avanzando con humanismo y trabajo, y estos jóvenes son prueba clara de que cuando se juntan el talento y las oportunidades, los logros pueden llegar mucho más lejos de lo imaginado.