Bañistas que acuden a playa Miramar, hacen un llamado a las autoridades para regular vendedores ambulantes, ya que durante su estancia suelen ser interrumpidos en más de diez ocasiones entre venta de pulseras, tatuajes, ostiones en su concha, chapulines, sillitas y mesas, empanadas, lentes para el sol, artesanías, comida, entre otros productos.
La familia Ramos, acudió al máximo paseo turístico de Tamaulipas, bajaron de su coche con hielera en mano, botanas y bebidas refrescantes. Aún no colocaban sus pertenencias cuando un joven empleado de un restaurante ya les mostraba la carta de servicio. “Le traemos comida a la carta jefa, tenemos ceviche, pescado frito, coctel de camarón, campechanas”, la respuesta fue cortés, “vamos llegando joven, si ocupamos algo nosotros le llamamos”. El vendedor se retiró sin lograr su venta.
Ofertas constantes en playa Miramar
Tres minutos después, llegó un vendedor de chapulines y frutos rojos; mostraba una sonrisa al cliente. En afán de vender, entabló una plática en la cual decía ser originario de Oaxaca, pero que por varios años trabajó en Los Ángeles. “Traigo chapulines patrón, están doraditos, ¡pruebelos! a ellos les pone salsita y limón; son muy sabrosos; traigo a 40 pesos la medida. Esos se comen allá en mi tierra, soy de Oaxaca, pero me vine a Tampico por la temporada”, a la familia Ramos le agradó el entusiasta vendedor, pero seguían sin acomodar sus pertenencias.
Apenas encajaban la sombrilla de sol, y un hombre que cargaba una vieja cubeta en sus hombros, ofreció ostiones en su concha “traigo ostiones en su concha jefa, salsa valentina y limón, son muy frescos; también traigo camarón cocido, 180 la bolsita”.
Piden reglamentar el ambulantaje en playa Miramar
Ya instalados pasó el tatuador, luego la señora de las empanadas y jaibas rellenas, enseguida la de las trencitas, sin faltar el señor que ofrece lentes con vista de águila.
“No estamos en contra de que busquen su entradita de dinero, pero apenas nos vamos instalando y ya vinieron como seis vendedores. Nosotros no venimos tan seguido a la playa, pero creo que las autoridades del municipio deberían hacer un reglamento y uniformar a todas las personas pues a veces es incómodo para nosotros estar en pleno descanso y vengan todos a querer vendernos algo”.
Conforme pasaba la tarde los vendedores ambulantes continuaron ofreciendo sus productos.
JETL