La pérdida auditiva relacionada con la edad avanza de forma silenciosa y, en muchos casos, sin recibir la atención que merece.
Se trata de un problema frecuente entre los adultos mayores, pero también uno de los más subestimados, tanto por la población como por el propio entorno médico. Así lo explicó el doctor José Luis Treviño, otorrinolaringólogo, en entrevista con Víctor Martínez para la sección “Tu médico en Telediario”, al abordar una condición que impacta de manera directa la calidad de vida y la salud cognitiva.
“El padecimiento es muy frecuente y bastante ignorado”, señaló el especialista al referirse a la sordera asociada al envejecimiento, conocida médicamente como presbiacusia.
Detalló que se trata de “un deterioro gradual, degenerativo, de las células que están en el órgano de la audición, en el oído”, un proceso que ocurre de manera progresiva y que suele pasar desapercibido durante años. En etapas iniciales, los síntomas pueden ser tan sutiles que el propio paciente no los identifica, hasta que la pérdida auditiva se vuelve evidente.
Con frecuencia, añadió el doctor Treviño, son los familiares o las personas cercanas quienes detectan el problema.
“A veces el paciente pasa desapercibido alguno de sus síntomas y es posteriormente, cuando ya existe una discapacidad auditiva, cuando la gente que lo rodea se da cuenta”, explicó. Esta detección tardía limita las opciones de intervención temprana y retrasa la rehabilitación.
Otro factor que influye en el descuido de la audición es la presencia de enfermedades crónicas. El especialista advirtió que el adulto mayor suele priorizar padecimientos como la diabetes, la hipertensión o los problemas cardiovasculares.
“Se pone más atención a ese tipo de enfermedades y se deja a un lado lo del oído, sin conocer el riesgo que eso implica”, afirmó; la consecuencia no es menor, ya que la pérdida auditiva se asocia con deterioro cognitivo, aislamiento social y un mayor riesgo de depresión.
De acuerdo con el doctor José Luis Treviño, la presbiacusia suele iniciar entre los 50 y 60 años de edad: “Una tercera parte de la población adulta lo padece”, subrayó, e indicó que las proyecciones resultan aún más preocupantes: “Para el año 2050, a nivel mundial, hay estadísticas que aseguran que hasta 67 por ciento de la población presentará este problema”. El envejecimiento poblacional convierte a la sordera en un desafío de salud pública.
En cuanto a la prevención, el especialista es claro. “Una prevención en sí no hay”, reconoció, aunque puntualizó que sí es posible reducir o controlar los factores de riesgo que aceleran la pérdida auditiva. Entre ellos menciona la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y la aterosclerosis, condiciones que afectan la circulación sanguínea y, por ende, el adecuado funcionamiento del oído interno.
El doctor Treviño también destaca la relación entre la audición y las enfermedades autoinmunes. Explicó que existe una línea de investigación que demuestra que quienes padecen estos trastornos “cursan con hipoacusia o con pérdida auditiva”. La diferencia, señaló, es que en estos casos la detección temprana puede marcar la diferencia. “Si alcanzamos a detectar la pérdida auditiva de forma prematura, ese daño se puede detener tratando la enfermedad autoinmune”, afirmó.
No todos los escenarios permiten frenar el avance de la sordera. Cuando el origen es genético, el especialista aclara que existen alteraciones que provocan un deterioro acelerado de las células auditivas.
“Hay genes que tienen la facultad de deteriorar apresuradamente la célula y ahí no podemos detenerlo”, reconoció; en estos casos, el camino es la rehabilitación auditiva mediante auxiliares o dispositivos especializados.
Para el doctor José Luis Treviño, la clave está en la información y atención oportuna. Controlar las enfermedades crónicas, realizar evaluaciones auditivas periódicas y no normalizar la sordera como parte inevitable del envejecimiento permiten conservar la comunicación, autonomía y salud mental. La audición insistió, no debe quedar en segundo plano, porque escuchar bien también es una forma de envejecer con dignidad.
Para tomar en cuenta
Es necesario estar atento a cualquier signo de cambio en el organismo para poder actuar:
- Se trata de un problema frecuente entre los adultos mayores, pero también uno de los más subestimados.
- La sordera asociada al envejecimiento es conocida médicamente como presbiacusia.
- En etapas iniciales, los síntomas pueden ser tan sutiles que el propio paciente no los identifica.
- Para el año 2050, a nivel mundial, hay estadísticas que aseguran que hasta 67 por ciento de la población presentará este problema.
- Cuando el origen es genético, existen alteraciones que provocan un deterioro acelerado de las células auditivas.
nrm