Se anuncian como chips sexuales o de la juventud, una alternativa supuestamente segura, eficaz e incluso natural para atender la menopausia. Clínicas en internet ofrecen su aplicación: una intervención breve y apenas invasiva para introducir el artefacto, del tamaño de una grano de arroz, debajo de la piel.
En otros casos, las interesadas viajan hasta la frontera para obtenerlos con el objetivo de hacer más llevadero su proceso marcado por bochornos, las taquicardias y cambios de ánimo. Sin embargo, las hormonas bioidénticas en pellets, es decir implantes subcutáneos, son un tratamiento controvertido y con escaso fundamento científico. Su uso (advierten diversos especialistas), conlleva importantes riesgos para la salud.
“Los pellets son sintetizados por algunos laboratorios. Sin embargo, no han cumplido con una serie de pasos para ser avalados”, advierte la ginecóloga y directora médica del Instituto Médico de la Mujer María de Lourdes Flores durante una entrevista con MILENIO.
¿Qué son los pellets o chips de la juventud?
La menopausia, proceso en el que se produce la interrupción definitiva de la menstruación debido a cambios en las hormonas.
“La producción de los estrógenos y de todas las hormonas que intervienen en la función biológicamente activa van disminuyendo hasta desaparecer por completo. De ahí vienen todos los síntomas: caída del cabello, piel seca, disminución de la libido, sequedad vaginal, pérdida de la densidad mineral ósea”, comenta la doctora.
Este proceso ha sido objeto de tratamientos, remedios y paliativos desde la antigüedad: a principios del siglo XX incluso se extraían las secreciones naturales de los ovarios para inyectarlas en un intento de atender sus efectos.
Fue en esta búsqueda que surgieron las hormonas bioidénticas de origen vegetal diseñadas para tratar de imitar la estructura química y molecular de las hormonas que produce el cuerpo de manera natural (de ahí su nombre), como explica el artículo Bioidentical hormones and phytoestrogens dirigido por el Departamento de Endocrinología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, Instituto Mexicano del Seguro Social.
Actualmente se pueden encontrar en diferentes presentaciones: pastillas, parches, cremas, geles y pellets, es decir, implantes pequeños que se colocan debajo de la piel.
Aunque su uso comenzó a ganar popularidad hasta finales de los años noventa, especialmente en Estados Unidos, Lourdes Flores no escuchó de ellos hasta hace 10 años, cuando una de sus pacientes le preguntó si podía aplicarlos. “Yo no los conocía, no te los enseñan en la universidad”, recuerda.
Además del estrógeno, la terapia hormonal bioidéntica también hace uso de la progesterona y la testosterona, como detalla Cleveland Clinic. Quienes comienzan el tratamiento aumentan sus niveles hormonales, lo que en la mayoría de los casos se traduce en una mejora de los síntomas que incluyen, sofocos, sudores nocturnos, pérdida de interés sexual o aumento de peso.
“Los implantes subdérmicos van liberando el estradiol [un tipo estrógeno], lo que evidentemente va a producir una mejora porque son hormonas que su cuerpo ya no está produciendo” comenta la Dra. Lourdes.
¿Qué dice la FDA y Cofepris?
A casi treinta años de que ganaran popularidad, no existe evidencia suficiente que apoye la eficacia y seguridad de estos tratamientos sobre los tradicionales.
Algunas de las instituciones más importantes en la materia a nivel internacional, como la Sociedad Norteamericana de Menopausia y la Asociación Americana de Endocrinólogos Clínicos con el Colegio Americano de Endocrinología coinciden en que no deben recomendarse como parte de la práctica estándar del tratamiento de mujeres con síntomas por menopausia.
La Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA, por sus siglas en inglés) solo ha aprobado algunos tipos de hormonas bioidénticas, mientras que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos (Cofepris) en México no ha certificado ninguno. En 2022 incluso emitió un aviso en el que recomendó evitar su adquisición.
A pesar de ello, en internet es posible encontrar estos servicios que, según Bookimed, plataforma internacional de turismo médico, suelen tener un costo de entre mil 200 y 2 mil 200 pesos por dosis.
“Sí hay lugares donde los aplican, pero tampoco es tan fácil. Si uno como médico está interesado en aplicarlos o en colocarlos, tienes que ponerte directamente en contacto con el distribuidor o con el fabricante. En el país hay una farmacéutica que los hace”, comenta la especialista.
Como en otros países, el territorio mexicano no cuenta con legislación clara al respecto, por lo que al final, que no estén avalados, no implica que estén prohibidos.
“Las hormonas bioidénticas han generado controversia y muchas no están aprobadas por la FDA, pero eso no significa que su profesional de la salud las descarte como opción de tratamiento”, se lee en un artículo de Cleveland Clinic.
¿Qué riesgos implica su uso y cuáles son los efectos secundarios?
El fármaco de apenas unos milímetros suele colocarse en la cadera desde donde libera su principio activo, pero a diferencia de los tratamientos hormonales tradicionales “no sabemos las cantidades de hormonas que manejan y se liberan”, como detalla la doctora Lourdes.
“Parece que dependiendo de qué tanta cantidad de síntomas tengas va a ser la cantidad de pellets que te van a poner”, bromea. “No es un medicamento que esté a la venta con cierto gramaje o con cierta indicación de colocación. He visto a pacientes que han tenido dos o hasta tres”.
Por otro lado, y como agrega la especialista, el uso de una sola hormona puede aumentar el riesgo de desarrollar algún tipo de padecimiento.
“Nosotros conocemos el efecto del estrógeno. Al usarlo por bastante tiempo aumenta el riesgo de infarto, cáncer de mama, ovario y de endometrio”
No existen estudios amplios y a largo plazo que corroboren cuales son los efectos de los pellets después de 5, 10 o 15 años. Lo que sí se ha confirmado es que, en general, el uso de hormonas (incluido el tratamiento convencional) no es recomendable en personas con trastornos de la coagulación, enfermedades cardiovasculares o cáncer de mama.
A la lista de puntos a tomar en cuenta se suman los efectos secundarios como: dolores de cabeza, náuseas, vómitos, visión borrosa, cansancio, acné, aumento del vello facial y sensibilidad en los senos.
La doctora ha recibido casos en su consultorio solicitando el retiro del pellet, “pero, como no fui yo quien se los colocó, no sé dónde están, ni a qué profundidad se encuentran, entonces las refiero con el médico que se los puso para que se él se haga la intervención”.
Alternativas seguras para tratar los efectos de la menopausia
En México, la edad promedio en la que una mujer experimenta la menopausia es alrededor de los 52 y 53 años. Aunque todas la experimentan de forma diferente, la reconfiguración por la que pasa el cuerpo previo y durante el proceso puede ser retadora e incómoda, lo que sumado con la desinformación, termina por hacer aún más complicado el día a día.
La ventaja es que actualmente existen diversos tratamientos para controlar los síntomas. Una alternativa son las terapias hormonales convencionales que cuentan con amplio estudios de respaldo.
“El uso de hormonales en presentaciones de tabletas, parches o geles va a depender del síntoma y características de la paciente. Es importante tomar en cuenta si tiene ovarios, matriz, antecedente de algún tipo de predisposición familiar a cáncer de mama”
Para reducir cualquier riesgo asociado con el uso de hormonas, los especialistas también deben considerar si la paciente tiene osteoporosis, niveles elevados de triglicéridos o colesterol.
Una segunda opción son los antidepresivos enfocados en la recaptura de la serotonina, ya que son ideales para disminuir el malestar “especialmente los sofocos, que mejoran hasta un 60 o un 70%”.
Además, en ocasiones basta con pequeñas modificaciones en el estilo de vida: algunos suplementos sumados a alimentos que contienen estrógeno de manera natural también resultan útiles.
“Los puedes encontrar en el camote salvaje, las isoflavonas [presentes en la soja, el tofu, garbanzos, lentejas o alfalfa]”
Al final, consultar a un especialista es una de las mejores opciones para acceder al tratamiento que mejor se ajuste a la historia y cotidianidad de cada persona. El acceder a información clara, veraz y oportuna es una llave que siempre facilita a las mujeres decidir sobre el cuerpo y su vida.
LHM