Ciencia y Salud

Música y cerebro: tres formas en las que reduce el deterioro, según expertos

Las melodías son capaces de remodelar el cerebro, frenar el deterioro cognitivo y contribuir a un envejecimiento positivo.

Los científicos siguen estudiando porque la resonancia de la música penetra de forma tan profunda en el cerebro. Una sola canción puede concentrar la atención, evocar recuerdos, crear conexiones neuronales e incluso remodelarlo por completo. 

Dentro de sus múltiples beneficios, ayuda a mejorar la función cognitiva y el bienestar mental, especialmente cuando el órgano central comienza a envejecer, como concluyen diversas investigaciones.

El poder de la música

La experiencia que se despliega en el cerebro cuando escucha música es considerada un remanente primitivo: la vida de la mayoría de los primeros mamíferos (probablemente nocturnos) dependía del olfato y por supuesto, el oído.

De acuerdo con la biología evolutiva, al escuchar música, el cerebro activa los mecanismos que usaban nuestros antepasados para filtrar y desmenuzar los sonidos: la materia gris alienta a la corteza motora y se orquestan impulsos en diversas regiones y circuitos incluyendo el procesamiento sensorial, la cognición, la memoria y las emociones.

A medida que las diferentes regiones se activan, el cerebro forma conexiones que actualmente son aprovechadas en el ámbito médico: la musicoterapia se ha convertido en una herramienta para tratar pérdida de memoria, demencia, depresión e incluso problemas de equilibrio.

Música y cerebros conservados

No hace falta una voz prodigiosa o ser un virtuoso en la guitarra, los resultados de múltiples estudios demostraron que tocar, cantar o simplemente escuchar música mejora la salud del cerebro.

De hecho, si algo comparten los cerebro de las personas más longevas es que son más propensos a tener una formación musical.

Un metaanálisis publicado en Brain, Behavior & Immunity confirma que las experiencias musicales contribuyen al bienestar en las etapas más avanzadas de la vida: se asocian con un mayor volumen cerebral y la activación de redes neuronales implicadas en las funciones ejecutivas, la memoria, el procesamiento del lenguaje y las emociones.

Ya desde 2020 se sabía que escuchar a Mozart, Beethoven, Haydn o cualquier representante de música clásica mejora la memoria a corto plazo, especialmente en mujeres, como plantea un estudio.

También se han registrado resultados a largo plazo. Las señales eléctricas y químicas desplegadas por las notas musicales desaceleran el deterioro cognitivo ocasionado por el paso del tiempo. Un estudio reciente reveló que un programa estructurado de musicoterapia tiene efectos incluso en casos de demencia.

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La investigación liderada por neurólogos brasileños concluyó que escuchar música familiar ayudó a las personas con Alzheimer a recordar eventos de su vida y a conectar con los demás.

El efecto parece potenciarse al tocar un instrumento. Según un grupo de científicos de la Universidad de Tokio, bastan 10 semanas de clases de música para mejorar la memoria verbal en adultos de 60 años o más. Además, los músicos en particular poseen materia gris más densa en el hipocampo izquierdo, lo que se cree, se relaciona con recuerdos musicales más vívidos e intensos.

Más allá de evocar el pasado por nostalgia, un reporte previo en The Journals of Gerontology plantea que aprender a tocar piano ayuda a agilizar el pensamiento y la memoria de trabajo en personas de hasta 80 años pese a la pérdida de neuroplasticidad.

Dolor y salud mental

Los trastornos mentales se han vuelto cada vez más comunes durante la vejez. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que 5.7% de las personas de 60 años o más experimenta depresión.

En México el porcentaje aumenta afectando a entre el 15 y 20% de los adultos mayores, según cifras del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (Inapam). Aunque la música no es por sí sola un tratamiento, representa una herramienta para potenciar terapias.


Teerapon Dhippayom, profesor de la Universidad de Naresuan descubrió, junto con su equipo, que la musicoterapia reduce los síntomas, dentro de las conclusiones notaron que, entre mayor conexión emocional, mayores eran los efectos.

El poder de una canción es tal que incluso puede ser útil para lidiar con el dolor físico. Los científicos han realizado pruebas controladas aplicando estímulos dolorosos a voluntarios mientras escuchan sus canciones favoritas. Los participantes dijeron sentir un malestar menor al estar acompañados de música .

Esto se debe a que las notas son más que electricidad y química expresada en el cerebro: modulan las respuestas en regiones corticales, tronco encefálico y médula espinal.

La música es también una gran arquitecta: influye tanto en cómo se diseña el cerebro, como en la forma en que este se expresa en su entorno, ya que se ha demostrado su potencial para crear espacios que favorecen el sentido de pertenencia y el fortalecimiento de vínculos afectivos.

La música moldea el cerebro… y al cuerpo

Por lo general, cualquiera que escucha una melodía es capaz de percibir el ritmo, algo que el cuerpo puede explotar en su beneficio, pues bailar al compás de cualquier pieza ayuda a reducir el riesgo de caídas, lo que, a cierta edad, resulta crucial para prevenir fracturas o complicaciones médicas.

La música como guía de movimiento permite recuperar el equilibrio y la movilidad, muchas veces comprometidos por un estilo de vida sedentario, enfermedades o condiciones externas.

Quienes tocan instrumentos además suman un beneficio extra: su motricidad fina es mucho mejor, lo que les permite coordinar movimientos pequeños y precisos, lo que en el día a día se ve reflejado en actos simples pero elementales, como tomar objetos pequeños, coser o recortar.

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Cuál y cuánta música debería escuchar

Dentro de los consejos para un envejecimiento saludable, puede que este sea uno de los más fáciles de lograr: la música aparece en casi todas partes. En este sentido, es importante tener presentes algunas consideraciones para potenciar su efecto.

Por ejemplo, un artículo de UCLA Health recomienda hacerla parte de una rutina de meditación. La escucha atenta reduce el estrés mientras que la meditación permite calmar a una mente ansiosa.

Jillian Hubertz, profesora clínica adjunta de Ciencias del Habla, el Lenguaje y la Audición, Universidad de Purdue en Indiana, añade que la música instrumental es la mejor opción para cuando se desea entrenar la memoria verbal o la visual.

Por otro lado, es importante seguir las recomendaciones de volumen, de lo contrario, las ventajas que brindan las melodías podrían quedar eclipsadas. Por lo general, los sonidos iguales o inferiores a 70 decibelios son seguros para escuchar sin comprometer la seguridad del aparato auditivo.

La OMS brinda una guía más clara: hay que limitar la exposición sonora semanal basándose en el nivel de volumen. Por ejemplo, se puede escuchar un sonido de 75 dBA durante 40 horas a la semana.

LHM 

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Lizeth Hernández
  • Lizeth Hernández
  • Más que contar, me gusta escuchar historias. Egresada de la FCPyS, UNAM, escribo para interpretar a una ciudad que se devora a sí misma. Actualmente cubro temas de ciencia, salud y en ocasiones, relatos del pasado.
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