Ciencia y Salud

“Mi hijo vio un video sin mi supervisión y le generó una ansiedad muy fuerte. Hoy está medicado”: la odisea de María por criar sin pantallas

El testimonio que María, madre de dos pubertos, dio a MILENIO pone sobre la mesa la importancia de "no tomarse a la ligera" la crianza en tiempos de pantallas y redes sociales.

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Pese a ser una ferviente defensora de la crianza sin pantallas ni redes sociales, María no pudo estirar más la liga con su hijo mayor. Por presión social, cedió a darle su primer teléfono celular a los 13 años —siendo de los últimos de su salón de clases en tener uno—, no sin antes hacerle firmar un contrato con las condiciones de uso.

Ella lo recuerda como “un contrato súper completo”, el cual, cuenta, realizó tras asesorarse psicológicamente. Por mencionar algunas de las reglas, el niño no tenía permitido utilizar el aparato en la noche, debía cargarlo fuera de la habitación y sólo podía acceder al celular en horarios específicos y a ciertas plataformas.

Pero a los pocos meses de introducirse al mundo digital, su hijo comenzó a presentar signos de cansancio, hartazgo e incluso una ansiedad que tuvo que ser tratada como un estrés postraumático. Todo eso, aseguró María, a consecuencia de un “mal video” que vio desde el celular de su amigo; o sea, desde un algoritmo sin cuidado parental.

“Le generó un tema de ansiedad muy fuerte y hoy está medicado”, compartió en entrevista a MILENIO.

​“A veces mi hijo me dice: ‘Quiero descansar de esto’”

Hoy más que nunca queda claro que las infancias y juventudes crecen con una pantalla bajo el brazo.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), casi el 80% de los menores de entre 6 y 11 años han utilizado el internet; mientras que la cifra en adolescentes de 12 a 17 años alcanza el 95.1%. Sin embargo, no hace falta buscar en estudios o reportes para comprobar este fenómeno, pues ¿quién no ha sido testigo del niño de 5 años con un perfecto dominio de una iPad de última tecnología o la adolescentes de 13 subiendo videos a Tik Tok —y quien, quizá, ya ostenta de cientos o miles de seguidores—?

Esa fue la realidad que orilló a María a flexibilizar sus reglas sobre el uso de pantallas con su hijo mayor: “A veces como padres y madres, tenemos miedo de que se queden socialmente desadaptados”.

“Yo no puedo tener a mi hijo en un colegio donde los niños se comunican y socializan a través de medios digitales. No lo puedo tener como el perro de la azotea, viendo cómo los demás socializan y él no. (...) Pero si me hubieras preguntado, yo hubiera pateado esa decisión tres años más”.
En la actualidad, los niños y las niñas son mucho más hábiles en el uso de pantallas y redes sociales que varios adultos
En la actualidad, los niños y las niñas son mucho más hábiles en el uso de pantallas y redes sociales que varios adultos | Magnific

Por ello considera que la crianza digital no se trata de satanizar las tecnologías ni aislar a los niños y a las niñas. Más bien es hacerles entender que así como pueden ser “herramientas increíbles”, también traen consigo “riesgos tremendos” y contenidos o comunidades que “pueden ser muy agresivas”.

Por ejemplo, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señala que las y los niños usuarios de internet, sin un adecuado control parental, pueden presentar una peor calidad de sueño, desarrollar hábitos de alimentación menos saludables o síntomas de ansiedad. Esto último lo vivió María con su hijo tan pronto le permitió cargar con un teléfono celular.

“Le ha generado ansiedad. Él a veces me dice: ‘Quiero descansar de esto’. Lo ve como una droga súper adictiva”.

La cruzada contra Youtube

Aunque plataformas como Netflix y YouTube cuentan con interfaces for kids (“para niños) por su traducción del inglés), la psicóloga infantil, Alejandra Zertuche Rodríguez, ha detectado fallas en sus algoritmos. “El contenido no siempre está cuidado y sí llegan a salir cosas que no deben ver”, señala.

María coincide con el punto de vista de la especialista. Secunda que el formato for kids “no está regulado y el contenido, aunque no sea de adultos, es un contenido pésimo”. Por esa razón es que en su casa, ninguno de sus hijos tiene acceso a YouTube sin su supervisión. “No quiero prohibirlo, pero la regla es que sí se puede ver si hay un adulto”.

De hecho, ella es la prueba viviente de la importancia de los controles parentales no sólo con los y las niñas propias, también con los ajenos. Pues sólo bastó de una salida con sus amigos para que su hijo regresara a casa con un ataque de ansiedad.

En la crianza de los hijos, es difícil poder controlar los algoritmos de plataformas como YouTube
En la crianza de los hijos, es difícil poder controlar los algoritmos de plataformas como YouTube | Magnific

Según el relato de su hijo, ese golpe de ansiedad surgió un día en que él y sus compañeros vieron un video-reacción de unos YouTubers a un capítulo de la Rosa de Guadalupe, cuyo tema giraba en torno al abuso de una menor.

“Al día siguiente me contó: ‘Escuché esto y me dio mucha incomodidad’. O sea, le pareció muy agresivo. (...) Le generó mucha angustia y mucha confusión porque él pensó: ‘Entonces si me gusta una niña que es un año menor, ¿Soy un abusador?’. (...) Y es que creo que en ese momento a él le gustaba una niña de un año menor”.

El niño no estuvo expuesto a un video explícito, fuerte o pornográfico. Pero bastó con escuchar y tener ese acercamiento al tema (del abuso infantil) para comenzar a sentir angustia, dudas y temor; lo que posteriormente se le diagnosticó como parte de un estrés postraumático.

“Y luego escuchó de Jeffrey Epstein y le pareció todavía más aberrante y le causó mucha ansiedad. No sé si desde el punto de vista de ‘Voy a salir y un adulto va a abusar de mí’ o desde la culpa de ‘A mí me parecía atractiva una niña un año menor. Entonces eso me convierte en una persona así’.
(...) Fue un video súper casual. No se metió a Pornhub o a ver unas cosas tremendas. No. Fue un video casual de YouTube. Entonces hay que estar atentos a YouTube. No lo normalicemos como contenido de televisión”.

“Mi hija está menos desesperada”

La segunda hija de María, de 10 años, ha comenzado a sentir necesidad de tener su propio celular, pero sin la “voracidad” con la que su mayor lo hizo en su momento. Ella lo atribuye a fue testigo de la situación con su hermano.

Sin embargo, actualmente su hija es la única de su grupo que no cuenta con un teléfono. Por ello, ya está preparando el terreno cuando esto ocurra. Por ejemplo, consideraría comprarle un iPad para que pueda hacer videollamadas o un celular con Whatsapp, pero sin Instagram ni Snapchat.

“Me encantaría decir, mi niña va a tener redes sociales hasta los 16 años. Pero sé que va a ser difícil. Y el día que las tenga me volveré a asesorar con la experta”.

ASG

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Alejandra Sigala
  • Alejandra Sigala
  • Egresada de la UNAM. Te explico las tendencias en redes sociales y los temas que despiertan tu curiosidad en el día a día. Escucho, amo y a veces escribo sobre K-Pop. Me encanta bailar y los gatos.
Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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